Presenta:

Operador de vuelo desliga la neblina como causa del accidente

Afirma que el piloto del avión que ayer cayó al Río de la Plata hizo lo correcto “pero algo técnico o mecánico ocurrió para que se estrellara”.
Foto: TN
Foto: TN

“La comunidad aérea sabe muy bien lo que representa la neblina y lo que representa para el vuelo. Lo que ocurra con el siniestro de una aeronave nada tiene que ver con la neblina”. Así lo expresa Jorge Maldonado, que se desempeña como controlador del tránsito aéreo de APTA (Asociación del Personal Técnico Aeronáutico de la República Argentina). Su labor, entre otros, consiste en advertir cualquier tipo de anormalidad en los vuelos, como cualquier otra situación que haga peligrar la seguridad del mismo.

La neblina es una de las hipótesis de la causa del accidente de ayer, que terminó con la vida de cinco argentinos. Maldonado explicó cómo se procede cuando este fenómeno aparece en el Río de la Plata y qué pudo haber pasado con el vuelo que no logró completar el trayecto San Fernando (Buenos Aires) – Carmelo (Uruguay) porque se estrelló a diez kilómetros al suroeste del lugar de destino.

“La neblina o bancos de niebla son fenómenos meteorológicos que dificultan la actividad aérea, pero no siempre terminan siendo un obstáculo o sean generadores de accidentes”, afirma Maldonado y agrega que “los pilotos, antes del vuelo, evalúan las condiciones de la ruta, como las del aeropuerto de destino. Cuando despegan de antemano saben con lo que se van a encontrar”.

Explica que “siempre se especula con que mejoren las condiciones de tiempo” al final de un viaje. Pero si el tiempo no mejora, el paso siguiente es realizar “intentos de aterrizaje hasta alcanzar ver la pista”. Si ello no ocurre “efectúan lo que se denomina escape y retornan al aeropuerto de salida”. 

En el caso ocurrido ayer, Maldonado expresa que “hasta donde yo tuve información, el piloto hizo el procedimiento correcto para un vuelo de esas características, que fue llegar a destino y encontrarse con el aeropuerto inoperativo y retornar. Pero algo técnico o mecánico ocurrió para que se estrellara”.

“Luego sobrevienen conclusiones que determinan si hubo una falla técnica de la aeronave o una imprudencia por parte del piloto o de los servicios de control”. Descarta este último, ya que el piloto del avión que cayó “operó con reglas visuales” porque el aeródromo de Carmelo “no cuenta con el servicio de control de vuelo”, aclara Maldonado.

El servicio de control de vuelo es el realizado por el controlador de tránsito aéreo, profesional responsable de dirigir el tránsito de las aeronaves en el espacio aéreo y en los aeropuertos de modo seguro, ordenado y rápido. Es quien informa y brinda instrucciones a los pilotos para prevenir colisiones, principalmente entre aeronaves, y también obstáculos en el área de maniobras.

“Hay aeropuertos que están equipados para aterrizar con visibilidad reducida y para ello la aeronave y el piloto deben estar certificados. Carmelo es un aeródromo con pista de césped y sólo opera cuando hay buenas condiciones de visibilidad”, puntualizó. 

Dice que en esta época del año “es esperable” la presencia de neblinas en terminales aéreas como Ezeiza, Aeroparque y San Fernando. Y agrega que “lo mismo ocurre con Uruguay”.

Considera que “todos los actores que intervienen en la aviación saben de antemano” que cuando en “el 90% de los casos que hay neblina en los tres aeropuertos argentinos mencionados”, también este fenómeno está presente “en las estaciones aéreas uruguayas”.

“En ocasiones, la incidencia de la neblina llega hasta aeropuertos como Rosario y Córdoba, que son en su mayoría aeropuertos que los vuelos tienen como alternativa, en caso de que Ezeiza o Aeroparque estén inoperativos para llegadas y salidas”.

El avión que transportaba a nueve personas y que en la tarde de ayer cayó al Río de la Plata era un Bravo Eco 20 Beechcraft, matrícula LV CNT. Pertenecía al empresario Federico Bonomi, dueño de la marca de ropa Kosiuko, quien se encontraba en el exterior al momento del siniestro.

Por el accidente, murieron el piloto Leandro Larriera, y los pasajeros Fernando Sánchez, Gustavo Fosco, Facundo Alecha y Fernando Lonigro, todos de nacionalidad argentina.

Entrevistado ayer por MDZ, el piloto Guillermo Ballesteros, que se desempeña como asesor de la Junta de Investigación de Accidentes de la Aviación Civil, se mostró sorprendido por el “impacto descontrolado” del aparato en el lecho del río y opinó que el hecho desencadenante no fue la neblina, sino que “la plantada de uno o dos motores”.