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La mala educación: ¿mandarías a tus hijos a esta escuela?

Más de mil trescientos alumnos que asisten diariamente al Normal Toribio Luzuriaga son víctimas de la falta de sanitarios adecuados. Padres y docentes se quejan de la falta de respuestas por parte del Estado. Debido a estas y otras falencias, ya ha tenido que suspenderse las clases en una oportunidad.

En twitter: @horayacante

Desde el inicio de clases más de mil trescientos alumnos que asisten diariamente a la escuela Normal Gral. Toribio Luzuriaga de Tunuyán, no cuentan con los baños adecuados y tienen que utilizar, en su lugar, otros ubicados dentro de contenedores de chapa infestados con ratas. De acuerdo a la directora de la institución, Érica Noller, las carencias se deben a una demora en los trabajos de remodelación iniciados en diciembre de 2011. Desde el Ministerio de Infraestructura y Energía reconocieron el atraso de la obra y ofrecieron un paliativo, a la vez que dilataron la finalización de las reformas para fines de mayo.

En la mañana del martes, un grupo de padres de la comisión cooperadora presentó a la directora de la institución, una nota en la que requieren que se terminen las obras de remodelación de los baños, iniciadas en diciembre de 2011 cuando finalizaba el ciclo lectivo anterior y que hasta ahora no han avanzado. Otra copia de esta nota fue entregada también a la ministra de Educación María Inés Abrile de Vollmer, para que se ocupe personalmente del asunto.

Es que, como pudo constatar un grupo de padres, la gravedad que reviste la situación  no es menor. Los tres espacios donde funcionaban los baños, se encuentran totalmente destruidos e inutilizables. En su lugar, funcionan dos contenedores de chapa donde están instalados cuatro baños para mujeres y tres para hombres, cada uno con su inodoro y mochila de descarga de agua correspondiente, y conectados de modo precario con un tubo de PVC a la cloaca central del edificio.

Sin embargo, esta no es la única falencia edilicia y sanitaria que exhibe la escuela. Noller aseguró que las obras de remodelación incluyen el acondicionamiento de dos canchas de baldozas, una salida de emergencia, colocación de rejas y la terminación de un ala del edificio, donde se encuentra una nueva serie de aulas que se comenzaron a construir en 1991 y que habían quedado inconclusas desde entonces.

A todo esto, se le suma la gran cantidad de escombros colocados en medio de uno de los patios, lo que implica un foco infeccioso que ya ha generado la llegada de ratas, que los alumnos ven a menudo pasar por debajo de las grietas del piso de chapa de los contenedores.

Por todo esto, un grupo de padres realizó una inspección ocular del interior de la escuela, que tiene como finalidad la composición de un material fotográfico (ver imágenes), que será presentado a Abrile de Vollmer.

Desde la Subsecretaría de Infraestructura Educativa, reconocieron que las obras que llevan adelante la empresa constructora San Antonio se atrasaron más de lo convenido, y que esperan que puedan ser terminadas a fines de mayo. Sin embargo, para intentar compensar los reclamos de los padres, este vienes el subsecretario Hugo Quiroga se hará presente en la escuela, donde entregará cuatro módulos más para descomprimir el uso de los baños dentro del establecimiento.

Con respecto a la tardanza en las obras, desde el Ministerio de Infraestructura y Energía lamentaron que se hayan dilatado tanto, pero admitieron que es muy frecuente de parte de las empresas constructoras seccionar los trabajos para presionar al Estado a que termine de pagar los importes acordados en la licitación.

En consecuencia, mil trescientos chicos y chicas del Valle de Uco han resultado ser los “daños colaterales” de una discusión entre privados y el Estado, que cuatro meses después de haber asumido una nueva administración, aún no resuelve asuntos fundamentales como el bregar por la seguridad, salud y educación de los mendocinos.