Mentalización, una herramienta poderosa para lograr tus objetivos
Natalia Aramburú |
Por Natalia Aramburú, directora de la sede Mendoza del Método DeRose
Mucho se ha dicho ya sobre el poder de la mente y de los pensamientos. Existen estudios científicos que prueban que lo que pensamos genera en nosotros cierta predisposición acorde a ese pensamiento específico. No caben dudas de que la mente afecta en forma directa al cuerpo, emociones, acciones, relaciones y hasta a los objetos externos. Incluso se ha comprobado en algunos casos que la mera visualización de una posición condiciona las respuestas del cuerpo tanto como cuando la posición física es realmente adoptada.
Todo aquello que llevamos a cabo en el plano material tiene su origen en el pensamiento. Todo está previamente moldeado por la mente. Y como esa acción mental es muchas veces automática, o inconsciente, solemos ser esclavos más que amos de nuestros pensamientos. Lo mismo sucede con nuestras acciones.
¿Qué es mentalización?
Mentalizar puede ser sinónimo de imaginar, siempre que se trate de una imaginación conducida por la intención. Mentalizar es crear un arquetipo, molde o modelo mental de aquello que queremos ver realizado. Pero el entrenamiento mental es más que visual, es también táctil, auditivo, olfativo, etc. La frase “soñar despierto” también puede describir una forma de mentalizar lo que uno desea realizar.
Lo que propone la técnica de mentalización es tornar nuestros pensamientos cada vez más conscientes y direccionarlos hacia donde deseamos, con el fin de que sean el preámbulo de acciones que nos lleven a concretar objetivos.
Es reeducar la mente y reemplazar aquellos condicionamientos que nos hagan pensar, sentir y actuar de manera perjudicial para nosotros mismos y que no traigan los mejores resultados o las mejores consecuencias. Esa reeducación es comparable a cualquier otra actividad que uno decide aprender. Se comienza realizando ejercicios simples y básicos hasta que, mediante el entrenamiento, se desarrolla una mayor dominio, y esta práctica se torna natural y espontánea.
No obstante, es importante aclarar que la mentalización sin la acción posterior que le da forma, no sirve de nada. Sería semejante a las personas que solo ruegan para que la vida mejore, para que el dinero entre, para aprobar los exámenes de la facultad, para ganar la competencia pero sin hacer nada al respecto.
La mentalización es una técnica que puede realizarse de diversas formas y en diferentes momentos: lo imprescindible es siempre imaginar lo que uno quiere ver realizado y hasta en forma exagerada, y jamás su opuesto. Por ejemplo, si estamos por dar un examen podríamos imaginar el momento del examen desarrollándose con éxito o, tal vez mejor, imaginar el momento posterior de festejo y alegría por haber aprobado. Lo mismo para cualquier objetivo, desde uno pequeño a uno muy grande, aplicando así la técnica a distintas áreas de la vida personal y profesional. Es muy importante que esto no se haga con estrés o ansiedad sino en forma descontraída y con confianza en uno mismo.

