El buen anfitrión: La puntualidad
La puntualidad es algo tan primordial en la vida social como en nuestras relaciones profesionales y sociales. Es una forma de demostrar que somos confiables.
Te puede interesar
Feriados de abril: cuánto te tienen que pagar si trabajás en Semana Santa
El tiempo es algo que debe valorarse porque es algo que nunca se recuperará. La puntualidad es una virtud que cada vez menos personas ponen en práctica. Se puede afirmar que la puntualidad se ha devaluado.
En cualquier ámbito que nos movamos, y en cualquier país, la puntualidad es una de las normas básicas de la buena educación. Hay muchas leyendas sobre la misma, la más típica, la de llegar tarde a una fiesta o una boda, como toque de distinción. Falso. No es elegante ni educado llegar tarde a ningún sitio. Es una falta de respeto hacia los anfitriones y hacia el resto de los invitados.
Como sabe en muchas de las fiestas se suele esperar un tiempo de cortesía por los
invitados (con un aperitivo para dar tiempo a que lleguen todos los invitados). No
aproveche este tiempo de cortesía para llegar tarde, sino tiene una buena disculpa.
Si es usted el anfitrión de un encuentro (una cena en casa o en un restaurante, por
ejemplo) deberá estar antes de la hora prevista para ir recibiendo a sus invitados.
Las faltas de puntualidad deben ser justificadas, pero solamente a los anfitriones y en privado. No se deben dar explicaciones a todos los invitado.

