Uso adecuado de expresiones latinas
Muchas veces, en el habla de todos los días, deslizamos algunas locuciones de raigambre latina y hacemos una mezcla no adecuada entre aquellas formas y el uso impropio de preposiciones españolas, en un afán por castellanizarlas y adaptarlas a nuestro modo de expresarnos. Así sucede, por ejemplo, con las formas grosso modo, motu proprio, prima facie, sensu lato y sensu stricto.
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¿Por qué no anteponer la preposición A? Porque la lengua latina, por su estructura flexiva o de casos, incluye en la terminación de los sustantivos y adjetivos, la noción correspondiente, en este caso, a un valor de circunstancia de modo.
Así, pues, condenamos las formas "Lo hizo por motu propio" o "Ella obró así de motu propio; las expresiones correctas serán, según lo ya señalado, "Lo hizo motu proprio" y "Ella obró así motu proprio".
La tercera locución latina, PRIMA FACIE, se traduce literalmente “a primera vista”; con ella se cometen también dos errores: el primero se relaciona con su pronunciación, pues el latín clásico señalaba que la “C” se pronunciara como[k]; por lo tanto, diremos [príma fákie] y no "prima fache" ni "prima fasie”; el segundo error, como en los casos anteriores, es anteponerle la preposición A, innecesaria por las razones que ya adujimos. Así, usaremos la expresión del siguiente modo: “Prima facie, el asunto parece sencillo”.
Las dos expresiones restantes son opuestas en significado: SENSU LATO y SENSU STRICTO significan, respectivamente, “en sentido amplio” y “en sentido restringido o estricto”. Pueden decirse con el adjetivo en primer lugar y, a continuación, el sustantivo: LATO SENSU y STRICTO SENSU.
Por las razones ya expuestas, es innecesario y erróneo el uso de la preposición “EN”. Así, se dirá, por ejemplo: “Sensu lato, el vocablo ‘pan’ significa ‘alimento’ o ‘sustento’; sensu stricto, designará únicamente el producto elaborado por los panaderos”. Son incorrectas las formas "latu sensu" y "strictu sensu".
Por último y aunque ya hemos dedicado un artículo al vocablo ‘magíster’, reiteramos que el término, si bien posee origen latino, se ha adaptado en la escritura al español, por eso toma tilde pues constituye palabra grave; asimismo, en cuanto a su pronunciación, también se adopta la pronunciación española [magíster]; su plural español, como el de cualquier sustantivo acabado en “r” es en –es: “magísteres”: “Los nuevos magísteres recibieron sus diplomas en una emotiva ceremonia”.
Fuentes consultadas: Real Academia Español y Asociación de Academias de la Lengua Española (2005). Diccionario panhispánico de dudas. Colombia: Santillana; Barbería, María (2008). Diccionario de latín jurídico. Buenos Aires: Valleta.
* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.