Llena de orgullo y bizarría
Hace algún tiempo, cuando en las escuelas se entonaban canciones patrióticas, todos los docentes y alumnos cantaban, al paso de la enseña patria, las famosas estrofas de Mi bandera; y de esos versos se destacaban los que decían:
en la batalla tremoló triunfal,
y llena de orgullo y bizarría
a San Lorenzo se dirigió inmortal.
Y, aunque no supieran el significado de “bizarría”, todos suponían que, con seguridad, hacía alusión a algo grandioso, pues estaba unida al “orgullo”.
En efecto, si buscamos el término en el Diccionario de la Real Academia, hallamos la siguiente definición: “BIZARRÍA: Gallardía, valor. Generosidad, lucimiento, esplendor”. El adjetivo calificativo vinculado a “bizarría” es “bizarro, bizarra” y el mismo diccionario nos dice que se aplica a alguien “valiente o esforzado. También, generoso, espléndido”.
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El mayor etimólogo de España, Joan Coromines, ubica la palabra ya en el siglo XVI, con esos significados de “gallardo, generoso”. Dice Coromines que el término procede del italiano bizzarro con el significado de “fogoso”, propiamente “iracundo, furioso”. El origen más remoto, en el siglo XIII, se encuentra en bizza, “ira instantánea, rabieta”.
En estas épocas de globalización y de acercamiento de distancias, se ha producido la influencia en “bizarro”, tanto del inglés como del francés, lenguas en las cuales el término connota rareza o extravagancia. Se ha dado lo que se denomina “calco semántico” y es así como lo usan las generaciones más jóvenes.
¿Qué hacer al respecto? La voz más autorizada, la del Panhispánico de dudas, dice textualmente: “Debe evitarse su empleo con el sentido de ‘raro o extravagante’, calco semántico del francés o del inglés bizarre”. Y concluye desaconsejando también el empleo de “bizarría” como ‘rareza o extravagancia’.
Las fuentes consultadas son el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, de Joan Coromines; el Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia y el Diccionario Panhispánico de Dudas, de la misma Academia.