Bienvenidos a Facebook, la nueva mascota de los adolescentes
En este último tiempo nos hemos sorprendido por algunos acontecimientos no menores donde el gran partícipe ha sido Facebook. En esta nota proponemos examinar esta bestia de la Web y analizar este fenómeno volcando nuestra mirada en los adolescentes y su nueva mascota. Para ello, contaremos con el apoyo de dos entrevistados: Diana Rodríguez, Lic. en Psicología, matrícula Nº 1602 y profesora universitaria, y con un experto de la web, el periodista Leandro (Lalo) Zanoni, autor de dos libros (“Vivir en los medios” y “El imperio digital”).
Las redes sociales han llegado a nuestras vidas y día a día nos sorprenden con cosas nuevas o novedosas, pero seguirles el ritmo no es fácil y menos aún para algunos adultos que las ven como bichos raros. Los adolescentes, por su parte han encontrado una nueva mascota para jugar, aprender, pasar el tiempo, conocer gente, comunicarse y con quien experimentan probando los límites.
Según Lalo Zanoni “los jóvenes por naturaleza y definición, tienden a intentar cruzar límites, romper las reglas, etc. siempre fue así, históricamente. Y ahora sigue siendo igual, pero en su ámbito natural, que es la Web”.
Muchos adolescentes o pre adolescentes utilizan este medio para exhibirse, suben una gran cantidad de fotos (muchas de ellas sugestivas) y comentan todo lo que les sucede, hacen pública su vida, sus sentimientos y en algunos casos su cuerpo, sin prejuicio alguno, para luego ver orgullosos los comentarios, que por cierto, entre más sean mejor.
“Hay que tener en cuenta que Facebook comienza como un fenómeno (cosa extraordinaria y sorprendente) y está transformándose en un síndrome (conjunto de signos y síntomas) que denuncian algo. Si vos me preguntás que buscan los chicos con este exhibicionismo, creo que y partiendo de la base de que es un medio de comunicación, una red social buscan eso, comunicarse y comunicar desde un lugar no “visto”. Sujetarse a una red de signos y símbolos con la posibilidad de conformar una personalidad inexistente o deformada, para ser manifestada en un ámbito donde no hay límites. Algo que no solo los chicos hacen, sino los adultos también” destacó la licenciada Rodríguez.
Los adolescentes sienten gran atracción por las nuevas tecnologías, herramientas prodigiosas y rápidas que suponen para ellos una forma de relación y comunicación insustituible en la vida diaria. Frente a la idea clásica de preservar la intimidad y el anonimato, las redes sociales incitan a la llamada “extimidad”, un concepto que no es nuevo y que está tomado del psicoanalista Jacques Lacan. La extimidad se refiere a la manera actual de exhibir al mundo virtual nuestra intimidad, nuestra vida cotidiana, nuestros pensamientos. Primero fueron las exclusivas, luego los realities, y ahora las redes sociales: la vida en directo.
Facebook se mete o ya se metió entre nosotros endulzándonos con la posibilidad de ver o “espiar” a amigos, amigos de nuestros amigos, enterarnos de fiestas, ver las fechas de cumpleaños o reuniones, compartir y trabajar en grupo y seguir determinadas páginas o grupos y muchísimas cosas más. También nos ofrece la posibilidad de que otros nos vean y lleguen a nosotros.
Como se dijo anteriormente, en esta red social tenemos la opción de seguir páginas de interés común donde podemos hacernos fans o ser un miembro más. Sin embargo aquí nos encontramos con un problema ya que hay páginas que no deberían existir en este medio, por ser tendenciosas a la pornografía, a la discriminación, a la violencia o a la falta de educación y se convierten en la basura de Facebook. A continuación se podrían dar a conocer algunos de estos grupos que tienen a miles de seguidores, pero no vamos a elegir ese camino sino que vamos a redoblar la apuesta. Los invito a unirse a Limpiemos Facebook, es hora de sacar la basura!!! Este nuevo grupo tiene como objetivo incentivar a denunciar a todos aquellos grupos o contactos que no queremos que ensucien nuestro medio. Es como sacar la basura de casa y colocarla en el contendedor para que luego pase el camión recolector y haga su trabajo…
Cabe destacar que cuando un usuario denuncia una página, grupo, encuesta, test, juegos o a otro usuario, Facebook analiza la acusación y si considera que esa denuncia es valedera automáticamente lo elimina.
Acerca si debería existir un manual de estilo para usar Facebook, Zanoni afirma que “No creo que haya algún tipo de código o manual de estilo en Facebook que sea diferente a los que se deben usar en la vida off line. Es decir, no molestar al otro, no perjudicar su reputación, etc.
Las redes son lo que los usuarios quieren que sea, aunque por supuesto, como en toda comunidad (on y off line) se pactan reglas para la buena convivencia. Creo que el uso correcto tiene que ver con el respeto al otro, a las diferencias. Con aceptar y entender que hay gente que no es como nosotros y piensa diferente y lo manifiesta como quiere y puede. Hay que promover la tolerancia, pero primero, afuera de Facebook, en el mundo off line.
Estoy convencido de que los que hacen un mal uso (en términos éticos y morales) de Facebook son muy poquitos respecto a la enorme cantidad de gente que hace un uso correcto de la red”.
Los adolescentes tienen responsabilidades pero estas responsabilidades son inculcadas por la sociedad, la escuela y sobre todo por los padres. Son ellos lo que tienen la gran tarea de educar a sus hijos. Sin embargo muchos adultos se han escandalizado con algunos acontecimientos y responsabilizan a las redes sociales. Pero culpar a Facebook es no hacerse cargo de la situación.
Entonces, ¿cómo deben educar los padres a sus hijos teniendo en cuenta que muchos adultos ni siquiera conocen Facebook?
“En el caso de los menores, los padres no debiéramos prohibir sino acompañar, lo que supone ponerse al lado de. Si nuestros hijos pueden comunicar/se con ciento de miles hay que juntos dimensionar el alcance y evaluar su significación. Apostillando siempre la consecuencia que tiene un acto. El qué y el para qué.
Si nuestros alumnos el día de la rateada, se hubieran convocado con un sentido más solidario que el simple hecho de ratearse…Estaríamos además de orgullosos, con un signo de pregunta en la cara de cada adulto.
La pregunta sería: ¿cómo es que ellos pueden hacer un acto altruista sin nuestro ejemplo?
Y la pregunta retórica ¿Es que no pudieron más que ratearse por que no tienen ejemplos de cómo se hace un acto altruista?
El Facebook es un síndrome que denuncia nuestra red socio-vincular. Algo difícil de aceptar…” indica la licenciada Rodríguez.
Muchos padres aseguran que ese problema no los afecta porque sus hijos no tiene una cuenta en Facebook, lamento decirles que muchas veces esto es mentira, ya que para no ser descubiertos estos jóvenes no utilizan su nombre completo o verdadero, pero siguen manteniendo su apellido y demás datos como fecha de nacimiento y ciudad en la que viven.
Acerca del “mal uso” que se le da a Facebook, Zanoni expresó que “no considero que hagan un "mal uso". Por otro lado, es imposible generalizar. En la Argentina, Facebook es usado por más de 7 millones de personas. La mayoría lo usa para bien y algunos pocos se aprovechan de la enorme viralidad que tiene como para sacar ventaja o cometer algún delito. Insisto: son los menos. No hay que generalizar ni asustar al resto de los usuarios que tal vez por desconocimiento, se alejan de las redes temiendo que algo les ocurra.
Es común escuchar en los adolescentes “si no tenés Facebook… estás out”. Y en la vida de un adolescente, estar “fuera de” suele ser un problema. Esto conlleva a que muchos jóvenes creen que necesitan hacer lo mismo que los demás par sentirse como el común de las personas y no ser rechazados por la sociedad. Por lo tanto, la presión social, poco a poco, está haciendo de Facebook un verdadero “éxito social”.
Es my fácil mirar hacia un costado y evitar el largo camino de la enseñanza, mientras que los adolescentes están encerrados entre cuatro paredes frente a una computadora jugando con Facebook, su nueva mascota. Después los jóvenes se muestran tal cual son y muchos padres en lugar de buscar los errores y solucionarlos, prefieren seguir mirando a un costado y eligen el camino más corto, los reprimen o culpan a la nueva mascota.
Es importante destacar que ni internet ni Facebook es un problema ni una amenaza y tampoco hay que generalizar con los consumidores. Pero debemos darnos cuenta de que los espacios de lo público y lo privado están perdiendo la frontera que solía mantenernos distanciados, y en esa mezcla de exposición y resguardo se abre un espacio para el tironeo, y es aquí donde no hay que desesperarse, alarmase, prohibirse o prohibir participar.
Es necesario el largo camino de la educación junto a sus hijos adolescentes. Abran una ventana para compartir y pensar sobre la otra cara de tanta exposición. Sin alarmarse ni desesperarse pero pudiendo armar juntos un criterio que permita hacer uso de la página tomando juntos los recaudos necesarios. Siendo críticos con Facebook y con nosotros mismos en este nuevo camino. Y dándole el justo lugar que debe tener: el de ser una herramienta que, bien utilizada y con responsabilidad, puede sernos útil y funcional. Así mantendremos domesticada esta especie de fiera, esta nueva mascota de los adolescentes.

