El anuncio y el humor de los argentinos
La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner anunció que se cancelará la deuda que el país mantiene con el Club de París. Inmediatamente sobrevino una ola de opiniones. Muchas a favor, algunas en contra y una buena cantidad de advertencias y salvedades a la decisión tomada, del orden de “esa determinación le corresponde al Congreso”, “por qué no lo hizo antes” o bien “no habría que pagarla utilizando las reservas”.
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Sin embargo, queremos enfocarnos en un cambio de humor generado en los argentinos no sólo por la noticia, sino por su contexto: actitud, decisión y oportunidad en manos de las autoridades nacionales.
Inmediatamente después de conocida la noticia, MDZ consultó a sus lectores: “¿Estás de acuerdo con la decisión de la presidenta de cancelar la deuda con el Club de París?”
Nuestros lectores, habituales críticos del gobierno y, además, lectores activos y también cuestionadores de la información, aprobaron, esta vez, el anuncio presidencial.
Un 68 por ciento se manifestó a favor y el 32 por ciento restante en contra.
Tres factores, estimamos, pueden haber influido para este cambio en el humor de los lectores y de los argentinos en general.
1- Se tomó una decisión. El conflicto generado por el proyecto de retenciones a la renta agrícola paralizó al gobierno durante más de cuatro meses. Por lo tanto, la gestión de Cristina Kirchner, si bien era percibida por la población como una continuidad del anterior, no comenzó en tiempo y forma a desenvolverse. El anuncio formulado por la presidenta en el Día de la Industria, por lo tanto, devolvió la idea de gestión y generó una sensación de acción y preocupación por los problemas estructurales del país.
2- La Argentina se desendeuda. “Una buena”, es la idea que quedó dando vuelta tras conocer la opinión de oficialistas y opositores, de analistas políticos y económicos; aun, de quienes no están del todo de acuerdo con la decisión. El país está acostumbrado a hablar de deudas -externas e internas-, de luchar contra el FMI, de cargar con deudas privadas que el Estado supo socializar y de suspensiones en el cumplimiento de sus compromisos, ideas, decisiones y propuestas que, aunque ovacionadas en algunas ocasiones, sólo trajeron más problemas, aislamiento y atraso. La noticia de que la Argentina honra sus deudas, desencadenó un humor positivo, una percepción de que “es posible arrancar de nuevo”, tal como lo manifestó uno de nuestros lectores más crudos y opositores al gobierno.
3- El nivel de “locura” está acotado. Un tercer factor fue, posiblemente, conocer que la capacidad de que el gobierno haga lo que se le antoje, está limitada. La frontera entre lo que se quiere, se puede y se debe hacer permaneció difusa cuando el gobierno y sus aliados enfrentaron a la dirigencia del campo al “todo o nada”. Sin embargo, esta decisión tildada como “conservadora” por algunos y “acorde al mandato neoliberal” según otros, generó un equilibrio entre lo práctico y lo ideológico que satisfizo las expectativas de una porción importante de la sociedad que estaba desencantada con la realidad del país.