Preocupa la seguridad de los alumnos en la Universidad Maza
“Llamamos al 911 desde nuestra central telefónica, insistentemente y no tuvimos éxito. La telefonista, que es en nuestro esquema de emergencias la que se comunica, no logró el contacto”, manifestó hoy Eduardo Salvarani, de la Universidad Maza, pero aclaró que además había otras 10 personas más lo hicieron en paralelo desde sus celulares. “No sabemos cuál de todas las llamadas entró, si no no hubieran venido de la policía”, dijo el académico.
Por más que el docente considera que la llegada se habría dado alrededor de las 20, aclaró que no está seguro porque “en el momento fue una eternidad, porque el tiempo es relativo, aunque no llegaron a los 5 minutos”, en darse toda la violenta situación.
Casi el doble de personal de seguridad
Consultado sobre la cantidad de agentes privados de seguridad que actualmente posee en función la Universidad Maza, Salvarani dijo que “han pasado de seis a 10 personas” en este último tiempo. Asimismo dijo que intentan finalizar las actividades a las 22, pero que no pueden evitar que los jóvenes permanezcan en el buffet conversando un rato más de esa hora.
“La idea es que la gente no permanezca en las esquinas, porque entonces es cuando las chicas tienen problemas.”, a lo agregó acongojado: “Creo que la hemos sacado muy barata”.
El ejemplo de Estados Unidos
Por más que el vicerrector no participó de la convocatoria del gobierno, dijo esta tarde que “uno es temeroso de decir lo que realmente piensa, porque está muy convulsionada la sociedad. La mejor opinión es la de la calle.”
Quien asistió al evento en Casa de Gobierno fue el rector Villareal, sin embargo Salvarani dijo que “en Estados Unidos a la policía no se le atreven a nada. Si dicen que se bajen del auto y pongas las manos en el techo, lo hacen porque los agentes son temibles, y más todavía los jueces porque no te la van a dejar pasar”, opinó el docente.
“En Argentina tenemos el karma de la dictadura militar donde todo es represión”, a lo que agregó que “es represión cuando una persona está ejerciendo su derecho a huelga y se lo reprime, pero no lo es si la gente viene con un garrote o un revólver pegando tiros en la frente”, expresó. “Los delincuentes, por lo menos, debieran temerle a los jueces”, concluyó.