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El arte femenino que embellece la Bolsa de Comercio

Natalia Camenforte, Viviana Herrera y Sandra Persia expusieron sus obras en la famosa galería de arte. ¡Mirá quiénes las acompañaron!
Foto: Muriel del Barco/MDZ
Foto: Muriel del Barco/MDZ

Una vez más la Bolsa de Comercio de Mendoza reunió a tres artistas plásticas mendocinas.  Por su parte, Andrés Cáceres, el curador del lugar, eligió obras de tres estilos muy diferentes, pero con algunas cosas en común. 


 Natalia Camenforte

Hace muy poco tiempo regresó a la provincia y se define como autodidacta. "Natalia Camenforte no hace bocetos y raramente parte de una idea previa. Sigue lo que le sugiere la mancha y no se queda con el efecto logrado. Tal como ella expresa, prefiere innovar y desafiarse a sí misma. Su pintura, extrovertida, tiene dos dones estéticos principales que la definen y que dan cuenta de la propia personalidad de la artista: frescura y espontaneidad", dijo el curador de la galería. 

 Siento que cuando pinto, vuelo, dice ella.

Y esa sensación ingrávida de libertad nos la transmite en sus cuadros.


 Nació en Mendoza. Estudió diseño de interiores y hotelería. Vivió en Estados Unidos y más tarde en Cancún, donde se dejó conquistar por la mística de la cultura maya y los mares turquesas.

Viviana Herrera

Según cuenta Andrés Cáceres, esta artista es multipremiada.


"Viviana Herrera construye sus esculturas mentalmente y las resuelve con un escrupuloso tratamiento técnico. Es, ante todo, una artista de ideas, de legítimo cuño expresionista. Por lo general, cada una de sus obras cuentan un suceso de orden social, político o de la misma historia del arte, ya reciclando material en desuso como combinando metales diversos. El asombroso resultado da cuenta de una artista talentosa, que tiene estilo propio y nos contagia con el fervor que pone en cada nueva creación".

En toda la producción de Herrera hay personalidad, calidad artística y resolución técnica impecable.

Sandra Persia

 

Sandra Persia le da al color el rol protagónico y todo gira en su torno. 

"Y no se trata de lo que comúnmente llamamos colorista. Al contrario, sus cuadros poseen una sobriedad cromática que parte de su buen gusto. Aun aquellas obras de tonalidades rojas, potentes, no son impactantes ni mucho menos. Si algo distingue su pintura es la búsqueda y el encuentro de la alegría. Nos ofrece sosiego, contentura, placidez. Y no una alegría superficial, circunstancial de la noche de fiesta, sino la duradera, la que parte del corazón en paz". 

Sandra Persia nació el 18 de noviembre de 1962, en Mendoza. Desde chica tuvo la posibilidad de viajar a Italia –tierra natal de su padre- allí conoció varios museos y admiró grandes obras de arte. Fue así como despertó su pasión por la profesión y durante la adolescencia comenzó a trabajar con diferentes expresiones manuales, en el taller de cerámica de su madre.

Luego estudió en la Universidad Católica Argentina, obteniendo el título de Analista en Sistemas. Finalmente en el año 1990 inició sus estudios de pintura con el maestro Ángel Gil, luego con Osvaldo Chiavazza y con Daniel Genovesi.

Actualmente alterna la pintura con la producción de uvas para vinos de alta gama, tarea que también la apasiona y con la que encuentra muchos puntos en común con la pintura.

“Su arte transmite una energía armónica, equilibrada tanto en su paleta de colores como en sus formas y texturas”, comentó una colega.

Viviana Herrera y Sandra Persia tienen un elemento en común: la vendimia. Sandra utiliza el color de la uva y las formas circulares en sus obras, mientras que Viviana logró darle forma a materiales de desecho transformándolos en figuras: cosechadoras, chinas, viñateras...