Vamos hacia el diálogo con ideas nuevas

El precandidato a gobernador da su visión de las elecciones provinciales que se vienen.

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La mirada de De Marchi sobre las elecciones que se vienen.

Por Omar De Marchi

Uno de los temas pendientes en Mendoza es el debate de ideas, visiones y proyectos para retomar el rumbo del progreso, que es la etapa posterior al orden.

No solamente me refiero a los debates entre quienes pretendemos gobernar, sino de los que se sienten comprometidos con nuestra querida tierra.

La falta de debate entre quienes asumimos el liderazgo de llevar a Mendoza a recuperar el tiempo perdido se extiende hacia el resto de la sociedad.

No concibo una Mendoza mitad sorda o mitad ciega.

Hemos probado con dirigentes que han impuesto su parecer desde el poder. Y no ha funcionado. Sólo nos han llevado a más frustraciones, a generar menos riqueza, a postergar nuestra gravitación dentro de la economía del país.

De Marchi, precandidato a gobernador.

Es como si cada gobernador llegase con su librito cerrado y apenas asume comienza a desplegarlo como si allí guardara el incalculable secreto de la prosperidad.

Algunos se han limitado a interpretar otros textos. Y también están los que persiguen sueños a libro abierto. Si me preguntan me gustaría ser parte de esta última categoría.

Es que sin debate no hay posibilidad de desarrollar y ejecutar ideas, sino más bien obsesiones personales.

En mi experiencia, para administrar lo público se debe marcar el rumbo, fijar metas y plazos. Pero de ningún modo pueden convertirse en un fin en sí mismo, sino que debieran ser la concreción de pequeños sueños que van configurando el gran sueño colectivo.

En nuestro espacio, debatimos. Y debatimos mucho. Cada opinión cuenta y aprendemos más escuchándonos.

Requiere de parte nuestra la apertura hacia nuevos paradigmas, la visibilidad de problemas en toda su complejidad para dar soluciones definitivas.

Debatimos sin reparar en el género, la edad, experiencia o procedencia partidaria.

Nos rebelamos ante el retroceso. Queremos una Mendoza potencia, fiel a su riquísima historia.

No hay que temer al debate, incluso con los que no estamos de acuerdo.

La ausencia del debate en la agenda pública promueve falsos profetas.

La Mendoza que viene va a convertirse en un gran espacio de reflexión y concreción. Más allá de la metáfora es importante transmitir que en cada sector promoveremos diálogos, canales de participación, con actitud inclusiva. Las decisiones serán fruto de la síntesis.

Si vamos a imaginar el futuro, imaginémoslo todos en la misma dirección.

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