Tres claves para entender las elecciones que agobiaron a los argentinos

Tres claves para entender las elecciones que agobiaron a los argentinos

Falta una semana para las elecciones. Se define quién será el nuevo presidente, pero también las relaciones de poder. El próximo mandatario estará condicionado y obligado a acordar. 

Comienza la recta final para las elecciones nacionales que, obviamente, son trascendentes. Pero no son elecciones cualquieras. La economía, el contexto internacional y otras variables condicionarán al próximo presidente. Pero para la ciudadanía son las elecciones del agobio. “Que pase rápido, sea como sea”. Esa frase puede resumir el sentimiento de muchos. Más allá de la euforia y ansiedad de algunos, el espinoso camino que tiene como destino final las elecciones dejó agotados a todos.

Parte de lo que se resolverá la semana que viene, se puede resumir en tres claves.

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Se definen las relaciones de poder

Se elige presidente, pero no es lo único. El domingo se define las relaciones de poder en Argentina. Alberto Fernández es favorito para quedarse con el cargo. Pero no está todo definido aún ganando la elección. Puertas adentro de la ecléctica alianza que lo lleva como candidato, no está claro cómo se resolverán las tensiones por la conducción de los espacios. Alberto es el candidato, pero aún no el líder. Sus allegados, al menos quienes hablaron con MDZ, aseguran que la conducción de Alberto está asegurada; que las dudas sobre cómo reaccionará el eje “Máximo – Cristina – La Cámpora” (sobre todo desde la Provincia de Buenos Aires) se resolverá rápido porque está acordado, y varias garantías más. Sin embargo hacia afuera no está tan claro. Resolver el frente interno será uno de los primeros desafíos de Alberto si es electo presidente.
Mauricio Macri no escapa a esas tensiones. Si logra el milagro electoral de ser reelecto, no tendrá más opción que recapitular y cambiar la estructura política que mantuvo durante su gestión. La tozudez “amarilla” lo llevó al fracaso en la economía y en la política.
Pero Macri tiene también un desafío por delante aún si pierde. Hay quienes interpretan, con sensatez, que la campaña del “sí se puede” y la gira del Presidente tenía como destinatarios del mensaje a sus propios aliados. Que el piso del 30% de Juntos por el Cambio son “suyos” y que no piensa en una jubilación. O al menos que su paso a retiro costará caro. Vale decir: el 27 de octubre se elige también quién será el contrapoder. Muchos quisieron retirar a Macri antes de la elección. También lo querrán afuera tras el 27 de octubre. Y si gana Alberto, Juntos por el Cambio tendrá una dura disputa interna por los liderazgos. Un dato positivo es que los principales referentes han manifestado su intención de seguir en bloque. Una democracia necesita conducción política desde un oficialismo fuerte, pero también una oposición afianzada. Cornejo, Negri, Lousteos, Rodríguez Larreta, Vidal, Morales, Sanz y siguen las firmas para relanzar Cambiemos. Allí hay un sector del peronismo, con Schiaretti y Urtubey como referentes, que quedará en un limbo y será tentado por los dos bloques.

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Condicionados

La campaña no es más que un montón de expresiones de deseo; pensamiento mágico hecho spot de propaganda. Pero desde el 10 de diciembre quien gobierne va a tener urgencias ya establecidas y no habrá mucho margen para la demagogia. Habrá al menos tres condicionamientos.
El primero tiene que ver con la economía y las finanzas nacionales. El próximo presidente tendrá restricciones en el gasto público, una deuda a renegociar y una tensión interna por la inflación que no le dejará mucho margen.
El otro condicionante será el externo. Los países de la región están en crisis; desde Brasil a Chile. Europa tiene su atención puesta en sí mismo y Estados Unidos, el principal financista y lobbysta de Argentina en la era Macri, tiene el radar en oriente.
El tercer condicionante, que en realidad es el más importante y representa un desafío, será la situación social interna. La falta de generación de riqueza de Argentina y, por lo tanto, de empleo de calidad y sus consecuencias, la pobreza y marginación de un tercio de la población, representan la principal deuda interna. Pero el próximo presidente deberá afrontar una contingencia social antes de pesar cambios profundos. Todo, con las restricciones ya comentadas.

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Obligados a acordar

Lo dicen como frase de campaña, pero actúan a contramano de esa afirmación. Mauricio Macri y Alberto Fernández hablan de un “gran acuerdo nacional”. Pero entre ellos y sus seguidores agitan la grieta. Pues la mala noticia para ambos es que quien sea electo Presidente, no tendrá otra opción que buscar acuerdos. No habrá esta vez tiempo para luna de miel. Por la situación de urgencia y porque ambos sectores son viejos conocidos para los argentinos.
El futuro presidente va a necesitar respaldos extra más allá de los votos. Es probable que necesite un plan de “austeridad” en el gasto que requiera el apoyo de los gremios. También mantener la ayuda social y, sobre todo, “paz en la calle”. No hace falta irse lejos para ver la conflictividad que generan algunas medidas. De hecho, al ver lo que ocurre en Chile, por ejemplo, se puede tomar dimensión del apoyo que en realidad tuvo el actual gobierno de parte de la población.
Quien asuma el 10 de diciembre va a necesitar tener a su lado la triada: poder político, gremios y empresarios para poder domar una realidad compleja. Eso requiere mucho más que buenas frases para un spot y chicanas para un debate. Pericia y grandeza política.

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