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Todos pierden: el duro impacto de las internas y un tema que inquieta

Los partidos volvieron a las roscas internas para definir su futuro y hay implosiones. Cómo quedan Cornejo, Petri, los intendentes y la dura disputa del PJ. La seguridad, el tema que inquieta, mientras buscan más presos en cárceles colapsadas.

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Varios dirigentes políticos de Mendoza desempolvaron el manual de la rosca para comenzar a diagramar lo que será el poder del futuro. Se trata de esa guía de mecanismos de negociación, imposición y decisiones que se toman más puertas adentro y con estrategia leguleya que de cara a la ciudadanía que los deberá elegir. El contexto los obligó por la anulación temporal de las reglas electorales.

La era “libertaria” que inauguró Javier Milei, a la que adhieren voluntariamente varios dirigentes extrapartidarios como Alfredo Cornejo, tiene paradojas particulares. Además de tomar en nombre de la libertad ideas que suenan a oxímoron, en la práctica política hubo un retroceso notorio en la democratización de las decisiones, tomando también como excusa el hartazgo de la ciudadanía contra la “casta”. Se suspendieron las elecciones PASO nacionales y ya es casi un hecho que ocurrirá lo mismo con las provinciales.

En su lugar, los partidos políticos deben ingeniárselas para elegir candidatos y por eso la hiperactividad política del fin de semana. Sí, la atención de los principales decisores de la Provincia está puesta en el futuro inmediato; el personal y el de los proyectos de poder de cada uno, que comienza a definirse en octubre. Esa jerarquización de prioridades puede irritar en una provincia con urgencias enormes, pero son “males” necesarios: se trata de pasos necesarios para definir qué, quiénes y cómo van a definir el presente y futuro de Mendoza, sus recursos y sus políticas.

Peleas internas, consecuencias externas

Las primeras experiencias fueron espantosas y generaron detonaciones internas que amenazan con implosión, incluso en el partido que gobierna, el radicalismo, que desde hace una década transitaba una paz desconocida en base a la hegemonía cornejista. Ante los pocos matices que el radicalismo tiene desde hace una década, la aparición de algún chispazo parece raro. Más por el origen: Luis Petri quiere hacer pesar el hecho de haber enfrentado a Cornejo en 2023 y reclama una influencia partidaria relevante. El Ministro de Defensa reclama ser protagonista relevante en el armado de las listas. Cornejo está lejos de querer ceder. Creen que así los seguidores de Milei “cobrarían” por partida doble en el marco de la alianza que vendrá con La Libertad Avanza: con los cargos en nombre de LLA y los que Petri pueda designar.

Son las escaramuzas previas a la disputa por el poder provincial, que tendrá su epicentro en un par de años. Petri quiere ser candidato a Gobernador y Cornejo busca bloquearlo dentro del radicalismo. Por eso, por ejemplo, los intendentes se abroquelan por ahora detrás del oficialismo partidario, aún con las diferencias que puedan tener con Cornejo. El Gobernador se vale cada vez más de alianzas que de fidelidades para sostener sus estrategias. Petri y Cornejo nunca tuvieron buena relación, aún coincidiendo en la visión sobre algunos temas (como la postura punitivista de la seguridad). Son, también, representantes de generaciones distintas. Por ahora los pares generacionales a Petri dentro del cornejismo se resguardan bajo la sombra de su jefe y allí todo es ganancia para el Ministro de Milei. La estructura partidaria le cerrará las puertas a Petri, que puede capitalizar esa discordia mientras su rival interno siga siendo Cornejo.

Congreso partido justicialista mendoza
Peronismo en Reconstrucción, el lema impulsado por la conducción de Emir Félix.

Peronismo en Reconstrucción, el lema impulsado por la conducción de Emir Félix.

En el peronismo la disputa tiene peor pronóstico. La convocatoria a elecciones internas abiertas es una formalidad para ganar tiempo en la búsqueda de un acuerdo complejo. Como en las familias que no tienen respeto por el duelo, ese partido se disputa las migajas de un poder que no tiene hace tiempo, en vez de buscar una alternativa que los haga renacer. El error de lectura tiene más de una década, justo el tiempo en que no ganan una elección por impulso propio (en 2011 el triunfo de ese partido se logró solo gracias al “huracán” Cristina). El kirchnerismo local, que mantiene como fortaleza una estructura ordenada de militancia territorial, no se resigna, aún enfrentando a todos los intendentes. En medio del desierto, cada apoyo o enfrentamiento afecta a un partido que ha perdido arraigo en lo que era su principal capital: el territorio. El PJ mendocino, como ocurre en todo el país, está lejos de ser la “voz del pueblo” que pretende en las consignas. Lo sufren los dirigentes que tienen alguna proyección, y ambición, como Matías Stevanato y Flor Destéfanis, que son parte de una renovación que también corre riego de quedar oxidada.

Hay una impronta virtuosa que queda camuflada por la relevancia que tienen quienes deciden en los partidos políticos de Mendoza. Corriendo las ídolas y los patrones, hay diálogo entre intendentes y dirigentes de distintos partidos que pertenecen a la misma generación. Mientras, el desgaste por las internas genera consecuencias externas: desgaste, descreimiento e irritabilidad. Para los creadores de la bomba que hace implosionar a los partidos, es decir Milei y los suyos, es ganancia.

Es la seguridad

Las peleas internas condicionan y a quienes les toca gestionar tratan de disimular cuánto tiempo y energía les lleva. Más cuando hay prioridades urgentes. En el Gobierno, por ejemplo, hay algunos temas que inquietan particularmente por la sensibilidad hacia la comunidad. Es lo que ocurre con la seguridad. Entre las principales preocupaciones de la ciudadanía, la seguridad es la más relevante en cuanto a la responsabilidad provincial. Según una encuesta realizada por la consultora Reale Dalla Torre, entre los problemas más relevantes hay varios ítems relacionados a la economía nacional sobre los que Cornejo podría descansar para escindir responsabilidades. Pero la seguridad, que está en el podio, no. Más lo saben y lo sufren los intendentes, que ya no pueden mirar para el costado.

En las últimas semanas el Gobierno puso foco en recuperar protagonismo en el tema, con las herramientas que ya ha usado: buscar golpes de efecto con operativos, medidas enfocadas en el accionar policial y con un enemigo con poca voz en el discurso público: el Poder Judicial. Los operativos masivos y altamente comunicados tienen resultados dispares, que pueden ser evaluados según el punto de vista. Funcionan como elemento disuasivos, pero en los hechos los datos son menos auspiciosos. En el asentamiento Castro, por ejemplo, de 26 allanamientos, 20 dieron resultados negativos. O no hubo tareas de inteligencia previa, o solo se hicieron requisas al azar. Vale recordar que hoy los fiscales tienen mucho poder para avanzar en esos menesteres. En lo discursivo la energía está puesta en tratar separar todo según el target de las víctimas; si soy de barrios populares, si tienen algún antecedente (aunque no sea con delitos propiamente dichos) o si la violencia ocurre en contextos que no tengan que ver con robos, por citar algunas características de la guía de la informal guía de interpretación.

La conducción de Seguridad está en manos del Gobernador, como ocurre siempre con Cornejo. La ministra Mercedes Rus tiene un perfil técnico sólido y algunas veces imposta una postura más dura. Cualquier cuestionamiento trae a flote algunas disputas internas que tuvo con otro referente de la seguridad cornejista con quien tiene disputas en el radicalismo de Maipú, Néstor Majul. Fiel al gobierno del que surgió, el propio Majul descarta, desmiente y desestima cualquier cuestionamiento hacia la gestión del Ministerio.

El otro punto son los jueces y la presunta “mano blanda” que se aplica en Mendoza. Los datos no responden a esa denuncia pública, pues la población penal de la Provincia creció exponencialmente. Entre 2014 y 2024 la población penal creció un 63% y hoy hay más presos que lugar. Hay 5300 camas para 6426 personas. De hecho, según la información oficial, la situación es “supercrítica” por la sobrepoblación. “En el Servicio Penitenciario de Mendoza en la actualidad, la Densidad Carcelaria es de 121.24, registrando un aumento desde 2023 que era de 120.59 y de 116.4 en 2022, por lo tanto, se encontraría en sobrepoblación supercrítica”, dice el informe oficial. “Si analizamos por lugar de alojamiento, los Complejos que presentan mayor sobrepoblación teniendo en cuenta la relación con las camas previstas son: el Complejo San Felipe tiene 558 PPL más, el Complejo Almafuerte que tiene 472 Personas más, el Complejo Boulogne Sur Mer tiene 268 PPL más, el Complejo IV San Rafael que tiene 73 Personas más; mientras que el Complejo Almafuerte II excede su capacidad en 44 Personas”, dice el informe del Servicio Penitenciario Provincial.

En cuanto a las penas, hay una característica que quienes cuestionan el supuesto “garantismo” por las penas bajas que se imponen no mencionan. Buena parte de esas condenas se acuerdan en juicios abreviados, en negociaciones entre el Ministerio Público Fiscal (afín a la política del Gobierno) con los acusados. Eso genera una doble repercusión: más resolución de casos, menos análisis en profundidad (hay quienes cuestionan la falta de garantías en esas negociaciones) y penas más leves.