La verdad ante afirmaciones inexactas
Comunicado de OSP S.A. (ex Publicidad Sarmiento).
Ante la reciente noticia publicada en Mendoza Post titulada: Quincho: golpazo para una empresa mendocina y el dron bobo de ATM, OSP S.A (ex Publicidad Sarmiento S.A), en virtud de la cantidad de errores e inexactitudes vertidas en la misma, procede a poner en público conocimiento la verdad acerca de lo allí expuesto.
En esta oportunidad, el medio vuelve actuar del mismo modo que lo viene haciendo: exponiendo sesgadamente información parcial y sin consultar a OSP S.A. ni a Orly Terranova, a quien nuevamente citan en forma individual de manera errada, obviando la práctica habitual periodística correcta de consultar a la parte que se involucra en el texto y/o de citar debidamente las fuentes que originan tales afirmaciones.
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Contexto necesario e imprescindible:
A los efectos de conocer la exacta realidad de lo expuesto a modo de operación por parte de Mendoza Post, es necesario presentar el contexto original en el que se encuadró el caso citado sobre el conflicto con el Municipio de Quito, en Ecuador.
El origen del conflicto:
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Eduardo Raúl Terranova y Orlando Roberto Terranova eran accionistas por partes iguales de las empresas Publicidad Sarmiento S.A. (hoy denominada OSP S.A. y en adelante “OSP”), Territorio Digital S.A. (MDZOL.com), Frecuencia Digital S.A. (MDZ Radio 105.5), Imprint S.A, (impresiones de afiches y folletería), así como también de empresas dedicadas al desarrollo de negocios de publicidad exterior en los mercados de Medellín (Colombia) y Santo Domingo (República Dominicana).
Con el lanzamiento de MDZOL.com y MDZ Radio Orlando R. Terranova puso foco y acción casi permanente en esos medios, quedando Eduardo R. Terranova a cargo de los negocios de publicidad exterior y de la imprenta, con la incorporación de su hijo Santiago como gerente general. Un típico desarrollo de empresa familiar de tercera generación. El transcurso del tiempo produjo diferencias sobre el modo de gestionar, y luego de más de cuarenta años de relación comercial se inició un proceso de separación de los negocios compartidos.
Se pactó entonces la división de los negocios, entre los cuales estaba incluido el de la administración del contrato de mobiliario urbano con el Municipio de Quito, contrato que a la fecha de separación de los activos (Septiembre de 2019) se encontraba en sus inicios y en perfecto cumplimiento. El concedente había firmado el acta de recepción de obra definitiva (La inversión.) a favor de Publicidad Sarmiento S.A
En la división de los negocios mencionada y a partir de septiembre de 2019, Eduardo R. Terranova se quedó con la totalidad de los negocios de publicidad en la vía pública en el exterior, incluyendo el negocio relacionado con el contrato con el Municipio de Quito. También con el capital accionario de Imprint S.A.
El acuerdo marco general entre Orlando R Terranova, Publicidad Sarmiento y Eduardo R Terranova y los contratos anexos firmados a partir de septiembre de 2019, trasladaron a cada parte los derechos completos de lo convenido por mutuo acuerdo, eximiéndose de toda responsabilidad pasada y futura y concediéndose respectivas indemnidades de toda eventualidad.
De esta forma, producida la división de empresas, el contrato con el Municipio de Quito pasó a ser manejado y operado en su totalidad por Eduardo Raúl Terranova y su hijo Santiago Terranova.
En este contexto, Eduardo tenía determinadas obligaciones, a saber:
- i) Notificar al municipio de Quito del acuerdo firmado entre él y OSP (Cesión de la posición contractual y negocio en participación).
- ii) Gestionar la cesión del contrato a una sociedad distinta de OSP, para liberar a esta última de cualquier responsabilidad.
iii) Aportar todos los fondos necesarios para la operación del negocio y liderar empresarialmente la operación de la sucursal (La gestión).
- iv) Mantener indemne a OSP y Orlando R. Terranova.
Por su parte, OSP y Orlando R. Terranova cumplieron completamente con las obligaciones a su cargo previstas en el acuerdo general de separación y en el acuerdo particular por el contrato del negocio de Quito, denominado “Acuerdo de cesión de posición contractual y negocio en participación”
Adicionalmente, por indicación de Eduardo R Terranova, Celviny S.A de Uruguay recibió un pago acordado por compensación de precio por el acuerdo general de separación.
La gestión de la relación con el Municipio y los pasivos (Octubre del 2019 a Diciembre de 2022):
Con la inversión ya realizada y aceptada y con plenos poderes de administración, Eduardo y Santiago debían gestionar y cumplir con el contrato con el debido profesionalismo, lo que incluye el pago de canon mensual al Municipio de Quito, el mantenimiento del mobiliario objeto del contrato y la administración de la relación con el concedente. Pero las cosas no fueron como debieron haber sido y bajo la entera responsabilidad y administración de Eduardo y Santiago, la sucursal comenzó una batalla contra el Municipio de Quito de público conocimiento, mediática y judicial.
Así las cosas y siempre bajo la administración de Eduardo y Santiago, el conflicto aumentó y el Municipio rescindió el contrato. Eduardo Terranova y Santiago Terranova comenzaron una nueva pelea judicial en jurisdicción de Guayaquil, no natural para un contrato en la ciudad de Quito.
Ante las noticias recibidas por la publicidad que alcanzó el conflicto (y no precisamente por haber sido informados por Eduardo, como tendría que haber sido) Orlando R. Terranova y OSP SA solicitaron de manera urgente informes respecto del estado del contrato cedido y exigieron a Eduardo Terranova que tomara todas las medidas necesarias para mantener indemne a OSP SA, conforme lo pactado al momento de la separación.
Su absoluta falta de respuesta frente ese justificado reclamo motivó que OSP haya tenido tomar el control del negocio cedido a Eduardo Terranova para mitigar los daños en curso.
Volvamos al comienzo:
Ni OSP SA, ni mucho menos Orly Terranova, tuvieron que ver en la gestión frustrada de Quito, como lo afirma la nota de Mendoza Post. Claro está que ningún beneficio causaba esta nueva responsabilidad para OSP, ni mucho menos para Orly Terranova. Nadie quiere hacerse cargo de un negocio fallido. Eduardo y Santiago, otra vez en un negocio en crisis, no dejaron opción.
Hoy, las consecuencias del desvarío de quienes llevaron el negocio adelante y del despropósito del Municipio de Quito, son llevadas con responsabilidad, profesionalismo y tranquilidad por OSP, que a su vez está más sólida, activa y creciente que nunca.
Sin perjuicio de los reclamos llevados adelante para recuperarlo de su responsable, el costo en tiempo y dinero de la administración del conflicto en Quito está a cargo de OSP, pese a que Orlando R. Terranova y Orly Terranova no tuvieron participación alguna en todo lo acontecido con la municipalidad de la ciudad capital ecuatoriana. A la vista está que fue todo obra directa de quienes se quedaron con ese contrato en la división original de los negocios y que por sus insólitos conflictos con la ciudad y sus reiterados incumplimientos para con la casa matriz, obligaron a ésta a ocuparse de la administración del conflicto en curso, con el propósito de evitar daños mayores a los ya producidos por la gestión de Eduardo y Santiago.
Daños que - por las indemnidades pactadas en los contratos vigentes entre las partes a la fecha que regularon la separación- debían ser evitados y/o que debían ser solventados por sus responsables: quienes condujeron y administraron el contrato de Quito.
Todo lo expuesto está basado en hechos reales, objetivos y cada uno fundados y probados en un proceso en trámite en Buenos Aires.
Cabe destacar que a la fecha, entre otros procesos, se encuentran en análisis posibles acciones legales por la administración fraudulenta de Eduardo Raúl Terranova y su empresa unipersonal uruguaya Celviny S.A.
El desmanejo comercial de este último y de su hijo Santiago, no se evidencia únicamente en la trágica gestión del negocio de Quito, Ecuador, sino también en el devenir de lo que fueron los negocios que adquirieron luego de la separación ya mencionada, todos y cada uno de ellos, con pésimos desenlaces empresariales, a saber:
1) Contrato de Medellín: a la fecha de la opción de prórroga el Municipio decidió no continuar con el mismo y en consecuencia debió disolverse la sociedad.
2) Contrato en Santo Domingo, República Dominicana: Eduardo y Santiago perdieron el control con su socio local por deudas e incumplimiento de obligaciones. La empresa tuvo que ser vendida.
3) Imprint SA.: Cerrada a los pocos meses de transferida la sociedad, con conflictos laborales en marcha y deudas fiscales y previsionales.
Claro está que Eduardo Raúl Terranova debe mantener indemne a Orlando R. Terranova, OSP y empresas vinculadas por su pésima administración y gestión del negocio de Quito, que, bajo su total gestión, fue rescindido unilateralmente debido a su exclusiva culpa, exponiendo a OSP a un sinfín de contingencias y daños, sobre los cuales ellos debieron (y deben más que nunca) responder.
Sirva para esclarecer a quienes leyeron lo escrito con falta de conocimiento completo y sin consultar a OSP ni a Orly Terranova a quien citan desaprensivamente, sin fundamento ni necesidad, como lo hicieran antaño asiduamente.
OSP lamenta profundamente que ciertos medios continúen difundiendo información inexacta, basada en versiones sesgadas o erróneas, sin ejercer el deber básico de consultar a todas las partes involucradas. Frente a este tipo de operaciones mediáticas, reafirmamos nuestro compromiso con la transparencia, la legalidad y la correcta gestión informativa y empresarial.
La verdad no necesita adornos: OSP no fue parte, ni tuvo injerencia alguna, en la administración fallida del contrato con el Municipio de Quito, y no debe cargar con responsabilidades que le son completamente ajenas.
Quienes gestionaron mal, deben responder por ello.
La justicia ya está actuando.