La polémica respuesta del Verbo Encarnado al Vaticano tras las acusaciones por abuso sexual
El Instituto del Verbo Encarnado respondió a las acusaciones contra su fundador Carlos Miguel Buela.
Las duras acusaciones del Vaticano contra el fundador del Verbo encarnado
El Instituto del Verbo Encarnado salió al cruce del pronunciamiento del Vaticano sobre las acusaciones de abuso contra su fundador, el sacerdote Carlos Miguel Buela,- fallecido- y planteó una diferencia central respecto de la interpretación jurídica del caso: mientras la comunicación difundida desde Roma sostiene que los tribunales eclesiásticos alcanzaron la certeza moral sobre su responsabilidad, el Instituto afirma que el proceso penal no llegó a concluir y que, por lo tanto, no corresponde presentar a Buela como jurídicamente condenado. "No afirmamos la culpabilidad (...) ni su inocencia", sostiene el Verbo Encarnado.
Para el Vaticano en tanto, Buela fue un abusador. En cambio, la respuesta de los superiores mayores del Instituto sanrafaelino que fue publicada el domingo por el Diario San Rafael, en medio de la controversia generada por el comunicado difundido por la Santa Sede.
La respuesta del Verbo Encarnado
En primer lugar, el Instituto buscó dejar asentada su posición frente a cualquier tipo de abuso. En su documento asegura que rechaza "sin ninguna ambigüedad" toda forma de abuso sexual, de conciencia o de cualquier otra naturaleza, además de la manipulación, la violencia y el acoso. También sostiene que está dispuesto a colaborar con la Iglesia ante cualquier conducta que constituya un abuso y en la atención y cuidado de las víctimas.
Pero el núcleo de la respuesta aparece en el segundo punto, dedicado específicamente a la situación de Buela.
El planteo del Instituto sobre el proceso
Los superiores del Verbo Encarnado aseguran que no conocen "las acusaciones formuladas contra el Fundador en su integridad ni en todos sus detalles" y que no les corresponde determinar su culpabilidad o inocencia .La institución sostiene que el proceso penal canónico no pudo llegar a su conclusión debido al fallecimiento de Buela, ocurrido en abril de 2023. Por eso, cuestiona que pueda hablarse de una condena jurídica definitiva.
El Instituto cita además una respuesta del Dicasterio para los Textos Legislativos del 29 de enero de 2026, según la cual, siempre de acuerdo con la interpretación que hace la propia congregación, al haber muerto el imputado antes de la conclusión del proceso permanece la presunción de inocencia. También menciona un decreto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica del 29 de mayo de 2026.
En ese sentido, el Instituto afirma que considera ilegítimo comunicar como un hecho jurídicamente establecido la culpabilidad del fundador o presentar como definitivo el resultado de un proceso penal que, según su interpretación, no llegó a término.
También incorpora en su respuesta una carta que atribuye al papa Francisco, fechada el 16 de agosto de 2023, en la que el entonces pontífice habría señalado que no hubo una "sentencia" definitiva. El Instituto sostiene que Francisco había expresado además su voluntad de que el caso fuera cerrado y archivado tras la muerte de Buela.
Qué había informado el Vaticano
El planteo del Instituto se conoce pocos días después que se informara sobre el pronunciamiento de la Santa Sede del 24 de septiembre.
Según ese comunicado, la prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, Simona Brambilla, junto con los delegados pontificios José Antonio Satué y Clara Echarte, comunicaron una resolución según la cual tanto el tribunal penal especial de primera instancia como el de apelación habían alcanzado "la certeza moral" sobre la responsabilidad de Buela por un delito contra el sexto mandamiento, que habría sido cometido con violencia contra varias personas.
La misma comunicación vaticana planteó además la necesidad de una profunda revisión del Instituto y de las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará. El Dicasterio pidió un camino de "relectura del carisma" y de revisión, renovación y purificación de la espiritualidad, la formación y el apostolado.
Uno de los ejes señalados por Roma es precisamente la necesidad de distinguir entre el carisma de la institución y las actuaciones personales de su fundador.
El Instituto acepta las decisiones de Roma, pero marca límites
En su respuesta, el Verbo Encarnado también aclara que acepta y acata las decisiones que la Santa Sede adopte legítimamente respecto del fundador, de su memoria y de las consecuencias que esas decisiones tengan sobre la vida del Instituto.
Sin embargo, deja asentado que esa aceptación no implica compartir necesariamente todos los juicios o valoraciones que acompañen esas decisiones. Otro punto que busca aclarar la institución es la imagen de Buela dentro de la congregación. El comunicado sostiene que el Instituto no reconoce al fundador como santo y afirma que jamás sostuvo oficialmente esa condición.
Al mismo tiempo, reivindica el carisma recibido a través de Buela y sostiene que debe distinguirse entre la eventual responsabilidad personal del fundador y el patrimonio espiritual, doctrinal, apostólico y formativo de la institución.
"Corresponde distinguir entre la persona del Fundador, sus posibles faltas personales y el carisma fundacional propio", plantea el documento.De esta manera, el Instituto busca separar dos cuestiones que aparecen estrechamente vinculadas en el proceso abierto por la Santa Sede: por un lado, las acusaciones y la responsabilidad que Roma atribuye a Buela; por otro, la continuidad del carisma y de la propia organización religiosa.
La respuesta publicada por el Diario San Rafael abre así un nuevo capítulo en la disputa en torno al fundador del Verbo Encarnado: el Vaticano comunicó que los tribunales eclesiásticos habían alcanzado certeza moral sobre su responsabilidad, mientras que la conducción del Instituto sostiene que el proceso penal no terminó y cuestiona que pueda hablarse de una condena jurídica definitiva.

