Impulso inmobiliario: cómo inflar un globo pinchado de Cambiemos

Uno de las cuestiones que desvela al presidente Mauricio macri y su entorno es la generación de un boom de construcción y del negocio inmobiliario, de modo de movilizar -como dijo- a "los albañiles, los carpinteros, los pintores, los plomeros, los electricistas, los gasistas, los arquitectos, los ingenieros. Esos argentinos que todos los días salen a trabajar con ganas, con el entusiasmo y con el orgullo de saber que están poniendo su esfuerzo al servicio de algo mucho más grande. Aquellos que son parte de uno de los sectores que más oportunidades y trabajo genera en todo el país: la construcción". Pero no cierra. Reunió a todos los sectores, pero se miraron entre ellos. No creen posible que una gran apuesta que tenía forma de proyecto de ley tenga tiempo de ser implementado, antes de que la desocupación de la construcción -que llegó a tener momentos de pleno empleo- sea una realidad.

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Gabriel Conte

Uno de los barrios entregados.

El 21 de mayo contamos en MDZ y MDZ Radio por dónde pasaba una gran apuesta de Mauricio Macri. Él creía, a todas luces, de que sería una catapulta electoral. Debido a ello, decidió junto a sus equipos más cercanos, que debía anunciarlo con una columna de opinión en el diario vivo más antiguo del país, coincidentemente con una de las ciudades más pobladas y progresistas de la República: lo mandó para ser publicado el domingo en La Capital de Rosario.

Allí anunció una ley de "Fortalecimiento de la Construcción". En la columna publicada en el diario rosarino, Macri destacó que el proyecto que enviarán para promover la construcción es una solución a las «demandas de uno de los tantos sectores con los que nos sentamos en una mesa a dialogar y trabajar juntos, creamos herramientas y beneficios para potenciarlo».

En ese sentido, el jefe de Estado dijo que esa iniciativa es para "allanarle el camino a todo el que quiera construir. Entre otras cosas, esta ley va a reducir sus impuestos -a las Ganancias, al cheque, al IVA- por dos años, y es una invitación a las provincias a que también reduzcan los impuestos que generan distorsiones".

Dijo que "con este proyecto está hablando de «los albañiles, los carpinteros, los pintores, los plomeros, los electricistas, los gasistas, los arquitectos, los ingenieros. Esos argentinos que todos los días salen a trabajar con ganas, con el entusiasmo y con el orgullo de saber que están poniendo su esfuerzo al servicio de algo mucho más grande. Aquellos que son parte de uno de los sectores que más oportunidades y trabajo genera en todo el país: la construcción".

En esa misma línea de pensamiento, Macri dijo:"Por un lado, vamos a darle un impulso directo a la construcción, y, por otro, apoyar a las familias que sacaron o van a sacar un crédito hipotecario. Hoy, en promedio, una familia que alquila paga menos Impuesto a las Ganancias que aquellas que están pagando la cuota de un crédito".

"Con este proyecto queremos igualar esta situación y que todos los que pagan la cuota de un crédito mes a mes, puedan deducir una mayor parte de los intereses hipotecarios de ganancias. Así, estamos fomentando la oferta y la demanda en un círculo virtuoso de desarrollo y crecimiento porque cada persona o empresa que invierte, por ejemplo, en un desarrollo inmobiliario está apostando a la Argentina".

Pero...

La única foto de la reunión.

Tras el anuncio, se convocó a todos los sectores de la construcción a una "mesa sectorial de la construcción" que se realizó el jueves pasado en la Casa Rosada. Allí la idea era que los convocados aplaudiera y dieran una foto de campaña ideal ante lo que se denominó como "Plan estímulo a la construcción y fomento a las inversiones en proyectos inmobiliarios".

No hubo disidencias. Tampoco efusividad.

En definitiva, los empresarios, comerciantes y sindicalistas presentes ya lo habían leído en la prensa y no había sido consultados previamente. De todos modos, se agradeció el espacio, dijeron lo suyo y los funcionarios empezaron a mirarse de reojo.

Había en la reunión un abogado que representa a la Cámara Argentina de la Construcción, cuyos popes o están presos o escondidos, siguen siendo poderosos y decidieron no levantar olas de ningún tipo: enviaron a un "apoderado" que jamás vio un fratacho. Había empresarios pequeños y sobre todo, medianos, que cobraron valor geométrico al tomar obras menores y medianas en las provincias con la plata que les giró el gobierno nacional.

Sucedió que, como conclusión:

  • El plan nacional promueve estímulos por dos años, y los empresarios señalaron que eso tarda, en promedio, la burocracia y el tramiterío en aprobación de proyectos en provincias y municipios. El tiempo se les va a escapar entre las manos con tan solo las intenciones puestas en marcha recién cuando el Congreso apruebe el proyecto.
  • Más allá de la opinión de los intermediarios inmobiliarios, a quienes cualquier medida de estímulo en este sentido les viene bien, lo ideal para sindicalistas y constructores sería que exista algo que con el Pro de por emdio no va a pasar: un clásico "plan nacional de viviendas". El gobierno nacional prefiere estímulos para que individualmente las personas consigan su vivienda y no ser los "dueños" de un plan gigante para todo el país.
  • De hecho, tampoco tienen recursos para hacerlo, porque en su política de federalización de los recursos, giraron todo a las provincias. Solo aquí se avanzó con un destino de fondos para viviendas construidas desde el Estado, el "Mendoza Construye", que empresarios y sindicalistas reclaman que imiten otras provincias, sin éxito.
  • En la reunión, el ministro Rogelio Frigerio y el Secretario de Vivienda de la Nación además de presidente de ProCreAr, Ivan Kerr, recordaron que la transferencia de fondos a las provincias llevó a que desde 2015 a 2017 las jurisdicciones registraron un déficit total cercano a 0,8%. Nunca hubo tantas provincias -20- sin déficit. Y el fenómeno incluye una paradoja: estados (en todos sus niveles) con reservas monetarias (en Mendoza hay comunas con hasta el equivalente a tres plantillas salariales en el plazo fijo) y empresas pinchadas, igual que el común de la gente.
  • Entonces las empresas -con aval de la Uocra- plantearon que haya un fondo fiduciario de emergencia para estimular planes de viviendas. ¿Por qué? Porque creen que ese tipo de obras multiplican el empleo en blanco y vuelcan recursos a múltiples a una cantidad mayor de proveedores. Lo ponen contraste con la gran obra de infraestructura, que concentra tanto a un núcleo pequeño de empresas como proveedores de una cantidad específica y puntual de materiales.
  • Los participantes de la reunión se fueron sin copia del proyecto que el gobierno había anunciado que presentaría ante el Congreso, porque a los diseñadores de la propuesta parecieron quedarse con dudas. No consiguieron aplausos ni difundieron foto de grupo, sonrientes, como lo había soñado el Presidente, probablemente. Ni entró Macri a saludarlos. No se sabe si saldrá o no proyecto alguno o si habrá retoques.
  • Lo que sí pusieron en valor, es la escalada de transparencia y el plan que, antes de la crisis, puso a mover "obras de arquitectura" -tal el término que manejan en el gobierno para hablar del asunto- que generaron momentos de "desempleo cero" en la construcción.
  • La advertencia final de todos los sectores es que desde septiembre, en todo el país, se empiezan a entregar ya terminadas las obras generadas, a tiempo para que en tiempos electorales cada autoridad local les saque provecho. Pero no se están produciendo nuevas licitaciones y, por ello, mucha gente que está contenida en la construcción pasará directamente al desempleo, porque no hay "efecto cadena".

La obsesión de Macri

El presidente Mauricio Macri ha levantado como eje central de su gestión, en diversas oportunidades, la solución al problema de la vivienda. No siempre tuvo suerte o acompañamiento de la macroeconomía, o bien sus propios planes no funcionaron del todo.

Fue su obsesión también cuando gobernó la Ciudad de Buenos Aires. El Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) más las construcciones realizadas con fondos provenientes del Tesoro de la Ciudad, aprobados anualmente por la Legislatura en los Presupuesto; el Instituto del Juego y la propia recaudación del Instituto de ejercicios anteriores, sumado el financiamiento se suman, además, las casas realizadas con transferencias nacionales, ya sea a través de la ley que creó el Fondo Nacional de la Vivienda (Fonavi) o de los Programas Federales de Construcción de Viviendas (PFCV), y las construidas por la sociedad estatal Corporación Buenos Aires Sur por mandato del IVC, dieron cuenta que Macri en la CABA fue quien más viviendas construyó: La comparación de datos muestra que las dos gestiones de Aníbal Ibarra (2000-2003 y 2003-2006) y la de Jorge Telerman (2006-2007) figuran por debajo de la gestión de PRO, con 2.629 y 1.178 viviendas terminadas. Esto da un promedio de 438 y 589 viviendas por año, respectivamente, según lo relevado por el portal especializado Chequeado.com.

En 2015 durante el debate por el balojate con Daniel Scioli dijo: “Quiero trabajar para que accedas a tu primera vivienda, [vamos a poner en marcha] un millón de créditos [hipotecarios] a 30 años”.

Una vez Chequeado.com recurrió a datos duros. En este caso, el Informe de Estabilidad Financiera del Banco Central de la República Argentina (BCRA) indica que desde el primer trimestre de 2016 hasta el tercero de 2018 se entregaron 126.100 créditos hipotecarios, de los cuales 97.400 se actualizan por las unidades de valor adquisitivo (UVA, es decir, por inflación), modalidad introducida hace dos años por la gestión de Macri.

Analistas del mercado hipotecario consideran prácticamente imposible el sistema financiero argentino coloque los 873.900 préstamos hipotecarios que se requerirían para que Macri cumpla su promesa de campaña y alcance al millón, pero aún el plazo de la promesa no venció.

Al consultar el detalle de la plataforma de Cambiemos, allí se prometía otorgar “un millón de créditos hipotecarios con cuotas similares a las de un alquiler” y una tasa de interés del 0% que se ajustaría “cada año según un índice a convenir, probablemente una combinación de inflación y salarios”. Además, según la plataforma, estos se lanzarían el 10 de diciembre de 2015 (día de la asunción de la nuevo gestión) y serían financiados con fondos de la ANSES.

Chequeado.com detectó que Cambiemos lanzó cuatro meses después de su asunción el primer plan de créditos actualizables por la inflación, aunque con algunas diferencias con respecto a la promesa. El principal cambio fue que el plazo era menor (de hasta 20 años), y tenía una tasa de interés que se iniciaba a partir del 3,5 por ciento.

Pero fuera del tema exclusivo de las viviendas, las empresas y sindicalistas reconocieron la expansión en materia de sanidad.

Martín Slipczuk y Manuel Tarricone, de Chequeado, analizaron este otro aspecto de la mano de obra en construcción. En principio, señalaron el planteo desde donde partieron para el relevamiento de información:

- Según estimaciones del Gobierno, entre 2015 y 2018 la cobertura urbana en ambos servicios creció a un mayor ritmo que durante los últimos años del kirchnerismo.

- Los datos del Censo, los únicos certeros a nivel nacional, son de 2010, y el próximo se realizará en 2020.

- Cambiemos se propuso llegar al 100% de cobertura en agua potable y al 75% en cloacas.

Como conclusión, arribaron a que:

Entre 2010 y 2015 -años bajo la gestión de Fernández de Kirchner- la cobertura de agua potable sólo en el área urbana creció alrededor de 0,2% por año y entre 2015 y 2018 creció un 0,5% anual.

-Y en el caso de las cloacas, durante los últimos cinco años del kirchnerismo crecieron al 0,8% anual (1,1% anual si se toma este otro documento oficial publicado anteriormente por Cambiemos), mientras que en el Gobierno de Macri se habría ampliado a 1,4% por año.

El único camino, lleno de baches culturales y económicos

En la presentación pública de su quimera hace una semana, el presidente Macri escribió en el diario La Capital que las medidas en marcha "son el único camino que nos lleva a ponernos de pie y alcanzar ese futuro que todos queremos" y señaló que "hubiera sido más fácil «si hubiéramos recibido una Argentina con cimientos sólidos".

Continuó, al presentar su proyecto de estímulo inmobiliario que "todo cambio de raíz, no se hace sin sobresaltos ni retrocesos. Se hacen con convicción, con trabajo, reconociendo las dificultades y superándolas juntos. Y, por sobre todas las cosas, con la certeza de que aunque lleve tiempo y aunque cueste, es el único camino que nos va a llevar a ponernos de pie y a alcanzar ese futuro que sé que todos queremos".

Macri no quiere volver atrás, pero muchas veces tiran hacia el pasado las propias medidas carentes de consenso o de aplicación práctica, Macri cree en otras herramientas que la sociedad debe conseguir por sí mismas para arribar a la vivienda propia y, se comprende a la perfección, es parte de su concepto rupturista de la economía del país. Pero no ha cambiado mucho el esquema económico, subsumido no solo bajo tensiones ajenas (como son los problemas que llegan desde el exterior) sino en los mismos protagonistas internos del país que no logran juntar fuerza para sumarse a una forma de trabajo diferente a la aplicada hasta ahora. Y que, por ello, gran parte del empresariado, la política y los gremialistas están sentados en los estrados judiciales.

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