Fanáticos, desconocidos y avionetas: los particulares momentos de la visita de Alberto

La cumbre que protagonizaron Alberto Fernández y Anabel Fernández Sagasti junto a varios referentes peronistas en una bodega de Luján, brindó episodios fuera de protocolo. Algunos generaron incomodidad, otros risas y todos están en esta nota.

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Pablo Villarruel

una joven con el peronismo a flor de piel

ALF PONCE / MDZ

La visita de Alberto Fernández y de referentes justicialistas para apoyar la candidatura de Anabel Fernández Sagasti en la provincia dejó varios momentos particulares que escaparon a la planificación de lo que, sin dudas, fue una tarde 'peronista'.

La jornada arrancó con un ágape de bienvenida para los presentes, entre los que Axel Kicillof fue uno de los más requeridos por el arco político local para alguna foto o video. Luego fue el turno de ubicarse en sus respectivos lugares para el discurso y, en las sillas preparadas para los asistentes, una joven llamó particularmente la atención.

Es que la muchacha, seguramente afectada por el calor, decidió hacer un costado su cabellera y dejó al descubierto un tatuaje con una referencia claramente peronista. Debajo de su nuca se le vio el famoso logo de una letra 'P' encima de una 'V' que hace alusión al reconocido slogan 'Perón Vuelve'. El fanatismo a flor de piel.

la joven mostró con orgullo su tatuaje peronista

Cuando los discursos de Anabel y Alberto ya habían finalizado, todos los invitados especiales fueron llevados otra vez hacia el interior de la bodega. El espacio contaba con una especie de barrera humana para que no ingresara la prensa, pero un candidato tuvo problemas para reunirse con sus pares políticos.

El hombre en cuestión fue Matías Stevanato, candidato a intendente de Maipú, quien no fue reconocido por los agentes de seguridad y tuvo que aguardar autorización "desde adentro" para volver a entrar, pese a que Martín Aveiro, intendente de Tunuyán, intentó convencer a los guardias.

Stevanato, de saco azul, dialoga con la seguridad para que lo dejen pasar

El evento seguía su curso y ya habían salido a hablar con la prensa la diputada Natalia de la Sota, el gobernador de San Juan Sergio Uñac y Anabel Fernández Sagasti, cuando comenzó a sobrevolar sobre la bodega una avioneta desde cuyos parlantes se escuchaba claramente la propaganda de Rodolfo Suarez y Sebastián Bragagnolo.

Es que el punto de reunión fue en Luján de Cuyo, departamento comandado por Omar de Marchi, quien apoya la candidatura de Bragagnolo para continuar su gestión. La avioneta realizó al menos tres vueltas sobre la bodega, como para que ninguno de los presentes olvide que estaban en territorio del Frente Cambia.

Ya en el ocaso del evento, cuando Alberto había salido del interior de la bodega junto a Kicillof, Lammens, entre otros, para emprender el retorno a Buenos Aires, alguien, de manera jocosa, comentó que no sabía que el candidato del Frente de Todos contaba con el apoyo de un prestigioso artista internacional.

La realidad era que uno de los fotógrafos que llegaron junto a los gobernadores ostentaba una larga y abultada cabellera al mejor estilo Brian May, guitarrista de Queen y prócer del rock de todos los tiempos. La broma causó sonrisas entre los hombres de prensa que quedaban, quienes sufrieron el sol, la escasez de agua y la imposibilidad de acceder a los baños de la bodega.

el 'brian may' que estuvo fotografiando a alberto en mendoza
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