Este martes empieza la verdadera discusión que tendrá la oposición para armar el Frente de Frentes
Cristina será acompañada por una importante movilización desde su domiciliaria de San Telmo hasta Comodoro Py. No será tan masiva como la de 2016 pero tendrá otro significado.
Este martes, Cristina Fernández de Kirchner tendrá su nuevo baño popular cuando se traslade desde su prisión domiciliaria de San José 1111 hasta los tribunales de Comodoro Py en donde escuchará personalmente, como todos los demás imputados, los pormenores de la causa de Vialidad que hasta fin de año pasado solo lo hacía a través del zoom y en la que casi ni se veía su rostro.
Sin embargo, queda claro que no solo será presencial el acompañamiento de la mayoría del peronismo, sino que también será gestual. Este lunes, Carlos “Carli” Bianco, que hace diez días no quería ni opinar sobre el tema, y solo había declarado que Axel Kicillof no hizo referencia, en su discurso ante la Legislatura, sobre el encarcelamiento de la ex presidenta porque “no era el ámbito”, ahora expresó claramente que cree que hay un lawfare en su contra.
"Miren qué distinto es lo que hicieron con Cristina que está condenada en la Causa Vialidad por obra pública que no ejecutó el gobierno nacional, sino que la ejecutó un gobierno provincial", dijo.
Bianco es el mismo que, la semana pasada, cruzó a Mayra Mendoza comparando la situación de Quilmes con la de Berazategui. Y es el mismo que no pudo ordenar la salvaje interna que se dio en San Miguel, en la que también participaron, como si fuera el futuro de sus propios proyectos, Gabriel Katopodis contra Andrés “El Cuervo” Larroque. Ganó Santiago Fidanza, el representante de “El Cuervo”.
No obstante estas particularidades de la interna del Movimiento Derecho al Futuro, lo que el resto del peronismo debe tener presente es la presencia que tendrá Cristina Fernández de Kirchner en la centralidad del proceso político futuro, lo cual puede provocar una crisis terminal entre los que defenderán la inocencia de la ex presidenta con los que preferirán decir que “volverán mejores y sin ella”.
Es que La Cámpora dice, sin posibilidad de readaptación del mensaje, que todo el ajuste que produce Javier Milei lo puede realizar porque Cristina está presa, y con esa prisión, también están proscriptos la jefa del movimiento, en particular, y todo el peronismo por añadidura.
La interna del peronismo bonaerense dejó en claro que costó muchísimo movilizar. La media de los distritos fue del 19% de los empadronados, teniendo picos del 27 en San Miguel, donde la distribución de plata fue obscena. En Morón, a pesar de la participación activa del municipio, en la que Lucas Ghi pudo ganar sobre su ex socio y jefe político, Martín Sabbatella, solo fue a votar un 13% de los habilitados. En algunos municipios del interior, como Lobería, San Antonio de Areco, Roque Pérez y Magdalena, que rompieron la media y aparecieron votando más del 40% de los habilitados.
Mientras esperan el debacle de Javier Milei, que puede producirse más rápido de lo previsto de acuerdo a la descomposición interna, el rearmado peronista, intentado por la “independencia de los gobernadores”, o las peñas armadas con nuevos invitados como Miguel Angel Pichetto, Sergio Uñac o Juan Manuel Urtubey, es más dificultoso que en cualquier otra ocasión.
Ya no es posible un rejunte por el solo hecho de que “la unidad nos garantizará el éxito”. La hipótesis de hacer campaña pidiendo la libertad de Cristina Fernández de Kirchner no es la mejor opción para convocar a los dañados del actual modelo económico. ¿Creerán que la crisis será tan feroz como para generar un perdón social como la ex presidenta cree que ya se ganó?
El kirchnerismo camporista demostró poder ser pragmático en más de una oportunidad e inclusive pudo “esconder” sus candidatos más discutidos detrás de otras figuras más convocantes. La diferencia entre aquellos momentos, en los que individualmente nombró a los vices Amado Boudou y Carlos Zannini, o cuando por un mensaje en X dijo que Alberto Fernández será su compañero de fórmula, ahora la ex presidenta sabe que no podrá hacer nada por su cuenta.
Aquella idea de que Máximo Kirchner era el representante directo del proyecto a cual solo se le debía poner un candidato ahora la realidad los obliga a pararse en otro lugar. “Todos pueden ser muy buenos, pero si nosotros no estamos, pierden todos”. Con esa presión sobre el resto, no pueden obligar a nadie a hacer lo que ellos quieren, pero sí tienen a todos agarrados para hacerlos partícipes del futuro.