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El armado silencioso: por qué Jorge Brito empieza a sonar fuerte para 2027

Hay un dato que no es menor: cada vez que alguien pregunta en el círculo rojo por una alternativa que no sea Milei ni Kicillof, aparece el mismo nombre.


Hay un dato que no es menor: cada vez que alguien pregunta en el círculo rojo por una alternativa que no sea Milei ni Kicillof, aparece el mismo nombre. Jorge Brito, banquero y hasta hace poco presidente de River, se transformó en las últimas semanas en la apuesta de un sector de la política que empieza a mirar 2027 con otros ojos.

El armador detrás de todo

Si hay una persona que puede explicar este fenómeno, es Emilio Monzó. El ex titular de la Cámara de Diputados —con pasado en el PRO pero con un perfil que hoy se mueve con comodidad en varios espacios— es el arquitecto reconocido de este proyecto. Monzó recorrió en los últimos meses la Gobernación bonaerense para hablar con Kicillof, llamó a Mauricio Macri y, sobre todo, trabaja para convencer a Brito de dar el salto.

No es casual que en ese armado también resuene el nombre de Sergio Massa. La lógica que empuja Monzó —"pasar de Milei a Kicillof sería zigzaguear de nuevo"— es, en esencia, la misma ingeniería de "avenida del medio" que el propio Massa ensayó en 2023. Junto a Monzó trabaja una mesa con nombres como Nicolás Massot, Diego Bossio y Bruno Screnci, todos con trayectoria en espacios que supieron convivir con el massismo y el peronismo no kirchnerista. La lectura es clara: se trata de un armado que busca capturar a un peronismo que no se siente representado ni por Kicillof ni por Cristina Kirchner, y que hoy no tiene una casa política clara.

García Moritán, la pieza porteña

En ese tablero también aparece Roberto García Moritán. No es un dato menor que el ex funcionario de Jorge Macri en la Ciudad haya sido, durante años, cuñado de Jorge Brito: estuvo casado con Milagros Brito, hermana del empresario, con quien tiene dos hijos. Aunque la pareja se separó hace tiempo, la relación entre las familias se mantuvo cordial, y ese vínculo histórico lo coloca como una pieza natural para el tablero porteño de este proyecto, en momentos en que García Moritán viene mostrándose activo para competir en la Ciudad de Buenos Aires.

¿Por qué Brito?

La respuesta más repetida entre quienes lo promueven tiene menos que ver con ideología que con gestión. Brito llegó a la presidencia de River en un momento de transición y se retira dejando un símbolo concreto: la remodelación del Monumental, una obra que lo consolidó como un dirigente capaz de ejecutar proyectos grandes y complejos sin naufragar en el camino. A eso se suma su rol como banquero al frente del Banco Macro, una entidad que consolidó su posición en el sistema financiero argentino durante su gestión. Para sus impulsores, esa combinación —gestión deportiva exitosa más solvencia empresarial— es justamente lo que hoy escasea en la política argentina.

Una tenaza sobre Milei

Lo interesante del planteo es su potencial efecto sobre el tablero actual. Si este espacio logra consolidarse como una verdadera "tercera vía" —o incluso como una fuerza que compita dentro del propio peronismo en unas PASO amplias contra Kicillof—, podría quedarse con ese tercio del electorado que hoy no se siente cómodo ni con el oficialismo ni con el kirchnerismo duro. Eso dejaría a Milei en una posición más incómoda de lo que parece hoy: ya no compitiendo contra un solo rival polarizador, sino disputando terreno con una oferta de centro que le puede quitar votos moderados sin necesidad de pelear en los extremos.

Pero hay que poner paños fríos

Ahora bien, conviene no perder de vista algunas cosas. Brito, hasta el momento, niega sistemáticamente cualquier candidatura. El armado que describe Monzó es, todavía, un proyecto en construcción, sin estructura partidaria propia ni territorio asegurado. Y no es la primera vez que un nombre del establishment empresarial genera expectativa en Buenos Aires sin que eso se traduzca después en votos: la política argentina tiene varios ejemplos de "outsiders" que entusiasmaron en los despachos y no lograron traducir ese entusiasmo en las urnas. Además, dentro del propio peronismo hay quienes consideran que Kicillof sigue siendo, por lejos, la figura con mayor peso electoral del espacio, lo que podría dejar a Brito más cerca de un rol de "tercera vía" que de una interna ganable.

Como en todo armado incipiente, lo que hoy es entusiasmo de despacho todavía tiene que demostrar que puede convertirse en estructura electoral.