Así funcionará la inteligencia que proyecta el Gobierno en la Base Naval de Ushuaia para vigilar las Malvinas y el Atlántico Sur
Luego de la cadena nacional de Javier Milei se conocieron detalles del plan del Gobierno para monitorear los movimientos en el confín austral, con el objetivo de reforzar la custodia del Mar Argentino y las zonas de influencia.
El Gobierno proyecta instalar en Ushuaia un esquema integrado de vigilancia que combinará radares, sistemas de telecomunicaciones e inteligencia de señales con información obtenida mediante satélites. La iniciativa tendrá como eje la Base Naval Integrada y apunta a concentrar en un mismo sistema datos provenientes de distintas fuentes. La tecnología permitirá detectar movimientos, analizar emisiones electromagnéticas y observar extensiones marítimas y costeras. La información será procesada para construir una representación común de lo que ocurre en el Atlántico Sur. El objetivo es mejorar la capacidad de seguimiento del Estado sobre una zona que también tiene importancia para la actividad antártica.
Inteligencia de señales para complementar radares
Uno de los componentes centrales será la inteligencia de señales, conocida como SIGINT. Este sistema permite detectar, identificar y analizar emisiones electromagnéticas generadas por distintos equipos y sistemas de comunicación. Su función será complementar los datos obtenidos por los radares, que permiten realizar un seguimiento de determinados objetivos. De esta manera, una señal puede aportar información adicional sobre una actividad que ya fue detectada por otro sensor. La integración permitirá relacionar diferentes registros y obtener información sobre movimientos y medios presentes en una determinada zona.

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Los radares aportarán información sobre objetivos que puedan ser detectados dentro de su área de cobertura, mientras que los sistemas de inteligencia de señales permitirán analizar las emisiones asociadas a determinadas actividades. A esto se sumará la información proveniente de medios espaciales, que permite ampliar la superficie observada. El sistema busca que esos datos no permanezcan separados en distintos organismos o plataformas. La Base Naval Integrada funcionaría como uno de los puntos destinados a concentrar y procesar esa información. El resultado esperado es una vigilancia que combine diferentes escalas y tipos de datos.
Según informó TN, la Casa Rosada confirmó que el aumento de las capacidades de telecomunicaciones anunciado por Milei incluye radares e inteligencia de señales dentro del esquema que se pretende desplegar en Tierra del Fuego. La planificación contempla concentrar progresivamente información de radares, sensores, comunicaciones y medios espaciales. El proyecto se vincula además con las capacidades que ya existen en las Fuerzas Armadas y con la infraestructura que el Gobierno busca desarrollar en Ushuaia. La intención es que esas fuentes puedan confluir dentro de una arquitectura común de comando y vigilancia.
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El rol de los satélites en la vigilancia marítima
El componente espacial tendrá también un papel dentro del programa. La CONAE trabaja con el satélite SABIA-Mar, cuyo lanzamiento está previsto para el primer semestre de 2027 y que tendrá entre sus funciones la observación de mares y costas. La misión permitirá generar información sobre recursos naturales, seguridad y vigilancia de la Zona Económica Exclusiva. Esa información puede incorporarse al esquema junto con los registros obtenidos por radares y sensores terrestres. El aporte satelital permitirá cubrir superficies mayores y obtener información desde otra escala de observación. Así, el sistema combinará datos obtenidos desde tierra, el mar y el espacio.
El proyecto también tiene una dimensión vinculada con las comunicaciones. Durante la cadena nacional, Milei anunció recursos para incrementar las capacidades de telecomunicaciones y planteó que Tierra del Fuego debe convertirse en un polo logístico argentino sobre el Atlántico Sur. El Gobierno busca que la infraestructura permita sostener el intercambio de información entre sensores, centros de procesamiento y unidades desplegadas en la región. La conectividad resulta necesaria para que los datos obtenidos por diferentes sistemas puedan ser enviados y analizados de manera coordinada. En ese esquema, Ushuaia tendría una función como punto de concentración de información y operaciones.
La decisión se produjo después de la cadena nacional en la que Milei anunció una nueva orientación de la política de seguridad nacional y vinculó la protección del Atlántico Sur con la defensa de los intereses argentinos. El Ejecutivo prevé enviar al Congreso un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que incluirá cuestiones relacionadas con la protección marítima y aeroespacial. También anunció recursos adicionales para Defensa, Inteligencia y la CONAE. Según la información publicada tras la cadena, el DNU 867/2026 incorporó $117.000 millones adicionales para la CONAE y más de $30.000 millones para la SIDE. Defensa recibió partidas destinadas, entre otros objetivos, a la Base Naval Integrada y a la Base Antártica Conjunta Petrel.
El nuevo esquema aparece además en un contexto marcado por las declaraciones de Donald Trump sobre la posición de Estados Unidos frente a la disputa por las Malvinas. Trump dejó abierta la posibilidad de revisar la tradicional posición de Washington, luego de expresar diferencias con el Reino Unido por otros asuntos internacionales. Milei interpretó esa señal como un cambio dentro del escenario diplomático y la incorporó a su discurso sobre la soberanía argentina. El planteo estadounidense generó una respuesta del Gobierno británico, que reafirmó su posición sobre las islas y sostuvo que mantendrá su compromiso con los habitantes del archipiélago.
En paralelo, la estrategia del Gobierno busca aumentar la capacidad argentina para controlar y analizar lo que sucede en el Atlántico Sur sin limitarse a la vigilancia territorial. El sistema está pensado para aportar información sobre actividad marítima, aérea, espacial y de comunicaciones, además de respaldar operaciones vinculadas con la Antártida. La diferencia respecto de un esquema basado solamente en radares estará en la posibilidad de cruzar información procedente de sensores con datos satelitales y señales electromagnéticas. Esa combinación puede permitir una lectura más amplia de cada evento detectado. La Base Naval Integrada será el punto físico desde el cual se pretende articular parte de esas capacidades.
El proyecto todavía requiere completar distintas etapas de infraestructura, equipamiento y asignación presupuestaria antes de alcanzar el funcionamiento previsto por el Gobierno. La Base Naval Integrada mantiene como objetivos la logística antártica y la presencia argentina en el Atlántico Sur, mientras que el nuevo esquema incorpora funciones vinculadas con la vigilancia y el procesamiento de información. La arquitectura proyectada tendrá radares para detectar objetivos, inteligencia de señales para analizar emisiones, telecomunicaciones para transmitir datos y satélites para ampliar la observación. La intención es que esas capacidades funcionen de manera coordinada desde Tierra del Fuego. De concretarse, Ushuaia pasará a ocupar un lugar central dentro del sistema argentino de seguimiento del Atlántico Sur.