Presenta:

El culebrón kirchnerista comienza a transitar sus horas decisivas: qué pasará con Cristina Kirchner y Axel Kicillof

"Axel quiere afanarse el chancho sin ensuciarse en el medio", expresó alguien que ya sabe cuándo el gobernador publicará el decreto en el que fija la fecha electoral bonaerense, contra el deseo de CFK.
Foto: Télam
Foto: Télam

Después de casi dos horas de discurso, Axel Kicillof terminaba su alocución en el Teatro Argentino de La Plata y "el chancho" no aparecía. No había dicho una palabra sobre qué iba a hacer en las próximas elecciones bonaerenses y mucho menos si iba a aceptar lo que se debatía en ese mismo momento en la legislatura o, finalmente, iba a decretar una fecha electoral separada de la nacional.

"Axel, déjate de joder. ¡Al final, vas a desdoblar o no!", se escuchó desde la concurrencia justo cuando se produjo ese silencio que suelen hacer los oradores para esperar un aplauso o como anticipo de una frase impactante. Por supuesto, el secreto mejor guardado desde hace quince días, no vio la luz. 

Es que la discusión actual trasciende el tema estrictamente electoral. No importan las PASO, el día de la elección ni con qué boleta se debe elegir. Lo que se está viendo es el posible fin del kirchnerismo cristinista tal cual se conoció. La ruptura nace de su propia entraña, algo impensado hasta hace un año atrás. Del desenlace de esta pelea se sabrá si hay una nueva etapa de renovación o no en el peronismo.

"Es increíble este Axel. Quiere afanarse un chancho sin ensuciarse en el medio", explotó un intendente de la Primera Sección Electoral que pretende una definición clásica de alguien que no lo es. El gobernador, a diferencia de la mayoría de los dirigentes de la Provincia, que tuvieron que lidiar con sus rivales opositores y hasta con sus aliados internos, vino por una decisión personalísima de Cristina Fernández de Kirchner para ser candidato bonaerense.

Ahora él debe ir contra la misma persona sobre la cual siempre sintió tal admiración que antes que disputarle el poder prefería irse a la casa. Tanta agua pasó debajo de esa relación que hoy él pretende mandarla al ostracismo político a ella.

En el medio surgen mediadores que terminan quemados por tocar dos polos de cables pelados. Sergio Massa, el único con poder real que hablaba y se reunía con ambos, no pudo inculcarles nuevamente el virus de la unidad, esa que fue fundamental para que, hace cinco años, apareciera la promesa incumplida de que iban a volver mejores.

Más fuerte, con estilo innecesariamente confrontativo, quizás para parecerse a un Javier Milei del peronismo como lo fue el actual presidente comparado con el PRO, Juan Grabois dijo que no podía entender a sus aliados y hasta amenazó con denunciar a un funcionario de Axel Kicillof por "muchos problemas de conducta", algo que hasta ahora no había aparecido en el radar.

Con todo criterio, le está exigiendo al gobernador que tome la decisión de desdoblar sin especular más y que Cristina Fernández de Kirchner, a través de sus dirigentes de La Cámpora, dejen de apretar a los compañeros para que firmen una solicitada. Pero la forma amenaza con el fondo.

"Se vuelve a pelear lo mismo que en su momento intentó Néstor Kirchner al inicio y luego pretendió hacer Máximo: terminar con el poder de los intendentes", resumió.

Kicillof y su círculo más íntimo, ese que Grabois puso en dudas por algunos desvíos personales.

La tensión que, ahora adrede genera el gobernador sobre el resto de los sectores de Unión por la Patria que no coinciden con su proyecto de desdoblamiento electoral, explotará el próximo martes, cuando Axel Kicillof sea informado desde el recinto de la Cámara de Diputados que los legisladores no sólo pretenden suspender las PASO sino que, además, adherirán el punto central de la discusión, la fecha de la elección, que tanto La Cámpora como La Libertad Avanza pretenden que sea de manera concurrente.

Su supuesta indefinición, que en estos momentos parece un disfrute personal ante lo que considera un destrato de los seguidores de la expresidenta, se traduce en ataques de desesperación en la que se exige firmar un documento bajo amenaza de múltiples castigos políticos. No solo Máximo se vio obligado a jugar a su madre para que dispute un cargo provincial como amenaza final para detener el posible desdoblamiento. 

"Tiró la bomba atómica y no pasó nada. No sé con qué nos van a apurar mañana, pero me parece que el lobo se transformó en caperucita", le confesó un picante intendente que siempre mantuvo una buena relación, pero ahora teme que todo se transforme en una nueva división del peronismo.

Los libertarios, que estaban dispuestos a votar junto con el kirchnerismo porque a ellos los beneficia votar el mismo día que se eligen los candidatos nacionales, ahora dudan. Como la semana pasada, "estamos esperando una decisión de la Casa Rosada". La semana pasada era en favor del proyecto porque estaban discutiendo, además, el pliego de los cortesanos, ahora reprobados.

Hace un mes, un funcionario de mucha cercanía con el gobernador había revelado que, inexorablemente, "habrá tres votaciones. PASO, elecciones desdobladas provinciales y nacionales". Hoy, un día antes de la reunión, un referente del Frente Renovador también dijo lo mismo. Es decir, treinta días después, no hubo avances.

Sin embargo, ahora se abrieron dos hipótesis más. Que directamente haya elecciones desdobladas pero que el peronismo kirchnerista renovador dividido en dos o tres propuestas y, la más peligrosa, es que ante una decisión legislativa que instaure una fecha diferente a la que quieren Kicillof y más de cuarenta intendentes, todo termine judicializado.