El FMI tiene sus tiempos, el mercado no está para esperar y Washington aún no define
Javier Milei se prepara para una nueva visita a los Estados Unidos. Esta vez (cuando se concrete) no será igual a las anteriores; al menos eso es lo que espera y negocia la Casa Rosada. El gobierno pretende que el impacto del viaje sea grande. En este año electoral en el que el dólar y las dudas del mercado le pusieron nubes a un cielo libertario que hasta hace tres meses parecía despejado toda ayuda es necesaria y más cuando aún resta conocer cómo será el arranque del acuerdo con el FMI, es decir, cuanto efectivo habrá en el desembolso inicial.
Donald Trump invitó a Milei a Washington, pero aún no está definida la fecha, aunque la agenda podría abrirse para mediados de abril. Tampoco está claro que tipo de visita hará el presidente argentino a la capital de EE.UU. No todas las visitas son iguales y tampoco es igual el impacto que tiene como señal, de acuerdo con el protocolo que se toma para cada caso.
El gobierno argentino pretende que el paso de Milei por Washington sea mediante una visita oficial y, si lo logran, una visita de Estado. Las diferencias son enormes.
Una visita de Estado, desde el comienzo, se hace una sola vez por mandato de cada presidente. Para que quede claro: si Milei va a Washington en visita de Estado no podrá tener semejante recepción y privilegio nuevamente durante su actual mandato y tampoco durante el de Trump. Es una bala de plata que se tira una sola vez.
Cuando se trata de una visita de Estado, el país que recibe despliega todo el protocolo y la artillería política disponible para recibir al agasajado. El presidente invitado, por ejemplo, se aloja en Blair House, la residencia que tiene el gobierno de Estados Unidos para ese fin frente a la Casa Blanca en el 1653 de Pennsylvania Avenue y los gastos corren por cuenta del anfitrión.
Ese es solo el comienzo del despliegue: una visita de Estado incluye también reunión en el Salón Oval, bilateral entre ambos mandatarios, cumbre conjunta de gabinetes, visita y en algunos casos mensaje del invitado al Capitolio, contactos con la Corte Suprema y finalmente la cena de gala en la Casa Blanca.
Entre los argentinos que se alojaron allí están Carlos Menem, Fernando de la Rúa y en los últimos años Mauricio Macri que curiosamente se instaló allí por invitación de Donald Trump, tal como ahora pretende reeditar el gobierno libertario. Ninguno de los Kirchner, está claro, tuvo ese tratamiento. Una visita oficial es igualmente importante para el protocolo, pero la señal entre gobiernos claramente no es la misma.
Foto: Oficial Casa Rosada
Mientras tanto, nada esta definido aun sobre ese encuentro, menos en un momento donde en el dialogo se mezclan otros temas como los aranceles con los que Trump esta volviendo loco al mundo en guerras comerciales que a veces duran horas y despues dan marcha atrás, pero que sobre todo comienzan a minar la confianza en el propio gobierno de Washington.
Gerardo Wethein viajó a los Estados Unidos este fin de semana con propósitos múltiples. El Canciller se reunirá mañana con Marco Rubio, el Secretario de Estado, y mantendrá luego reuniones con funcionarios del USTR y del Departamento de Estado.
Las chances de un acuerdo comercial están dando vuelta aunque todo lejos de pensar en un tratado de Libre Comercio entre ambos países, imposible técnica, legal y económicamente en estos tiempos, pero las urgencias del momento no pasan por allí. El gobierno quiere cerrar la agenda más fuerte posible para el viaje y la foto esencial en el Salón Oval.
El tema de convirtió en una cuestión de Estado para los argentinos y para el "poroteo" que se da en estos días a la hora de contar cuantos votos efectivos tiene a su favor el país en el directorio del FMI que, en definitiva, es quien debe aprobar ahora el acuerdo que le llevó el staff técnico y, sobre todo, garantizar políticamente el desembolso que se hará.
El FMI y la necesidad de cerrar un acuerdo cuanto antes no son misterio para nadie en Argentina. El mercado, vía dólar, bonos y, en menor medida, acciones, se lo comunicó al gobierno en casi todas las ruedas de cotización de los últimos 15 días.
La comunicación oficial en ese sentido esta vez fue francamente mala. La sucesión de problemas arrancó con el mensaje de Luis Caputo en la Bolsa de Comercio cuando anunció que el acuerdo involucraría US$ 20.000 millones. El mercado respiró y llegó el primer efecto positivo, pero por la tarde Julie Kozac, vocera del Fondo, puso en palabras duras el protocolo del organismo y no mencionó cifra alguna, aunque reconoció la buena marcha de las negociaciones.
Se supo enseguida que Caputo le había pedido a Kristalina Georgieva revelar el monto ante la incertidumbre que reinaba en el mercado con el dólar Blue trepando arriba de $ 1310 y los financieros aún más arriba. La directora gerente le habilitó la irregularidad de hablar sobre montos cuando el board aun no se expresó, pero nunca prometió que habría un comunicado del Fondo sobre el tema con montos.
La aclaración del día siguiente del FMI llevó las cosas a su exacto lugar y al mismo tiempo alimentó más las dudas: los US$ 20.000 millones serían el monto que el gobierno argentino le pidió al FMI y que, seguramente, serán aprobados por el board del organismo que ya tuvo su primera reunión la semana pasada para hablar sobre el tema. Es decir, aun no esta ratificado el monto completo, de cuanto será, sobre todo, el desembolso inicial que hará el FMI y que es el tema que desvela al mercado y que tramo será disponible.
La medida exacta de esas dudas no la da el dólar, aunque sea nuestro termómetro de cabecera, sino el propio Banco Central con sus ventas de cada día. El viernes perdió US$ 192 millones y llevó las reservas a US$ 25.775 millones, el menor nivel desde el 30 de enero de 2024.
Mientras tanto algunas preguntas esperan su respuesta entre esta semana y mediados de abril. ¿Cuanto aportarpan BID, Banco Mundial y otros organismos para reforzar el acuerdo? ¿Se llegará a una masa crítica de US$ 26000 millones? ¿Cómo se recibirán los fondos? ¿Habrá desembolso acelerado o en cuotas que seguirán a cada vencimiento hasta el final del mandato de Milei? ¿Cuanto de lo que viene va directo a equilibrar el balance del BCRA y cuanto a disponibilidad inmediata?. La secuencia de los anuncios de la semana pasada tampoco despejó esos interrogantes.
Fuera del FMI existen algunas definiciones que conviene recordar a la hora de seguir el ritmo de la política. Por ejemplo, la pelea que mantiene la administración Milei con el Grupo Clarín al que le suspendió la fusión de Telecom con Telefónica mediante una resolución de la Comisión de Defensa de la Competencia que, además, prohíbe que se hagan modificaciones en los directorios de esas empresas hasta que se defina si existirá o no un monopolio u oligopolio de comunicaciones cuando se perfeccione la fusión.
El viernes el gobierno dio otro paso adelante en la presión que le mete al tema. Nombró como agente de monitoreo externo de la operación a María Teresa Pintos, una docente de larga trayectoria en el derecho, extitular de Cátedra de Derecho Comercial y que tuvo su paso por la Comisión Nacional de Valores. Otro dato: Pintos viene de trabajar en la privatización de IMPSA, la primera de la era Milei.
Otro mundo es el de las elecciones pero con tanto ritmo como el del plano económico. Anoche se cerraron las listas porteñas. La elección será, quizás, el punto mas importante de este año antes de las elecciones nacionales de octubre.
La dispersión de listas es enorme y cada una tiene al mismo tiempo candidatos externos que le aportan o le sacan votos. La pelea del PRO en la ciudad es seguramente la que más revuelo va a causar, en parte porque se trata de la defensa de la casa propia frente a la Libertad Avanza con Karina Milei como jefa directa del operativo.
Eso explica porque Jorge Macri consiguió, con ayuda de Mauricio, que Silvia Lospenatto ocupe el primer lugar en la lista de legisladores locales del PRO. Lospenatto defendió en el Congreso desde la Ley de Ficha Limpia, la de Boleta Unica hasta la libertad de cada uno de los legisladores del PRO para votar la ley del aborto no punible.
Para el votante porteño medio las libertades individuales son esenciales, sea cual fuere su condición económica. Es la base tambioen para entender que significa el liberalismo auténtico, en oposición a las ideas conservadores que se detectan con frecuencia en La Libertad Avanza.
Quizás fue Mauricio Macri quien mejor entendió a los porteños cuando se lanzó a gobernar la ciudad y, a pesar de sus convicciones personales, defendió el estilo de una ciudad que tiene espíritu elitista, pretensiones de modernismo, pensamiento político liberal y al mismo tiempo hace alarde de ser progresista. Todo eso junto.
¿Lo entenderá Milei que deja que sus alfiles hablen sobre dar marcha atrás con la ley del aborto cuando cualquier político iniciado sabe que no es tema para discutir en medio de una campaña electoral? Es otra prueba mas que confirma la pelea de ideas y principios que los porteños enfrentarán el 18 de mayo.