El pueblo quiere saber
El pueblo quiere saber. Ese era el título de un recordado programa de televisión de los ’70 que atravesó varias décadas, y sería un buen resumen en referencia al actual “Libragate ”. Hoy todo es muy confuso. Vuelan, de uno y otro lado, sobre todo, de parte de algunos de los involucrados como la empresa KIP de Julian Peh, desmentidos, justificaciones, coartadas, pero aún ninguna mea culpa. La “desafortunada” participación del presidente Milei merece una explicación oficial, sin titubeos, ni focus group. En este tema no hay libertarios, ni kirchneristas, ni casta, ni nada, el daño a la investidura presidencial, máxima figura institucional del país, amerita que no quede ninguna duda de lo que pasó. Si no se aclara correctamente, oscurece.
Este, por ahora, desliz del Presidente de tuitear “a favor” de una meme-coin por lanzarse podría enmarcarse, si posteriormente no se comprueba otra cosa, en un infortunio como lo tuvieron los últimos presidentes, que fueron “víctimas” de algún cisne negro estando en uno de los mejores momentos de la gestión o tras compartir alguna “buena” noticia, sobre todo económica. En esta oportunidad, las huestes oficiales, luego de varias jornadas complicadas para los activos financieros argentinos, no terminaron de disfrutar y ufanarse por el dato del IPC de enero que les cayó encima el “Libragate".
Algo similar, salvando grandes diferencias, experimentaron tanto Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández, quienes en medio de sus gestiones aparecieron eventos insospechados que sepultaron las buenas noticias del momento. En algunos casos fueron verdaderos tiros en el pie, en otros, fuego amigo o solamente un hecho desacertado, penoso, confuso, poco serio, inaudito, o lamentable, según la característica de lo sucedido. Hoy el tuit del Presidente lo tapó todo.
Sin lugar a dudas, el tema ético, debe ser evaluado y debatido por expertos jurídicos y constitucionalistas, el resto es harina de otro costal. Porque si no se trata de una distracción, entonces, el panorama se enturbia aún más. No puede quedar ningún halo de sospecha, sobre la existencia, o no, de intereses cruzados, o digamos, directos o indirectos. Hoy es muy fácil, sobre todo, para la oposición, enemigos, resentidos, y competidores, caerle al presidente Milei. En realidad, se las puso en bandeja, casi un tiro penal al propio arco, mientras se espera el veredicto del VAR. Pero lo cierto, es que más allá de la desprolijidad, desparpajo a lo que los tiene acostumbrados Milei, el hecho es un serio llamado de atención, para propios y ajenos.
Quedará, para después, la caza de brujas internas, si la debe haber, aunque por lo conocido hasta ahora, solo el seno íntimo del Gobierno sabe si fue una acción autónoma o no, y en ese caso, si es preciso cierto autocontrol o anticuerpos para evitar semejantes desaciertos, si se trata solo de eso.
Para la oposición, competidores y enemigos, el juego es sencillo, pero para la propia tropa, en particular, el joven ejército de seguidores, fanáticos, militantes, o simples adherentes libertarios, es clave que no quede ninguna duda o sospecha. Hoy todo el mundo, no solo crypto, se ha hecho eco del escándalo vinculado con la meme-coin Libra, principalmente, a raíz de la participación del presidente argentino. Solo basta recorrer las principales webs del mundo vinculadas a las criptomonedas, y ni que hablar de las redes sociales, como X. Para la imagen del país, lamentable. Ya mucho se ha escrito sobre lo ocurrido, donde unos pícaros han amasado una fortuna en muy pocas horas con Libra, que, dicho sea de paso, tiene infelizmente el mismo nombre de la fallida criptomoneda de Facebook de 2019, luego rebautizada Diem, que contó con el apoyo de socios de la talla de Mastercard, Paypal, Visa, Stripe, Vodafone o eBay.
Ahora bien, ¿a dónde va a parar todo esto? Sencillamente, en sí se trató de otra bravuconada presidencial, una “cama”, una picardía interna, o se está frente a algo menos decoroso, pero mayúsculo. ¿Alguien del entorno presidencial lucró directa o indirectamente con esta coin?, o ¿hay, por decirlo de una manera anecdótica, un Lázaro Báez libertario? ¿Qué es “Viva la Libertad Project”; qué relación hay, por ejemplo, entre KIP y Milei?
El hecho abre varias ventanas, para bien o para mal, y varios interrogantes. Lo interesante de este tipo de tecnología involucrada es que, según los expertos, tiene transparencia y todo el mundo sabe cuánto se movió, quiénes y cómo lo hicieron. Los hechos descriptos por especialistas son escandalosos, con indicios de estafa. Desde CoinDesk, Binance y otras páginas especializadas detallan cómo luego del tuit presidencial el valor de Libra escaló más del 2.000% alcanzando una capitalización de más de u$s2.000 millones, y siguió subiendo, pero después en pocas horas se pulverizó una capitalización de más de u$s4.400 millones.
Según explica Kobeissi Letter, el volumen de operaciones de Libra alcanzó los u$s1.100 millones después del lanzamiento, aunque parecía que las compras y las ventas estaban sesgadas ya que hubo 74.500 órdenes de compra individuales y 28.900 ventas, lo que indica que las órdenes de venta más grandes aplanaron la oleada de actividad minorista. Más tarde, Milei abordó el problema del meme-coin fallido en X, afirmando que "no estaba al tanto de los detalles del proyecto", comentó el experto. Oliver Knight de CoinDesk señaló además que la venta masiva de Libra se extendió a todo el mercado de meme-coin, y la vinculada a Trump perdió u$s500 millones de su capitalización, según datos del mercado, en un período de 30 minutos después de que Libra comenzara a caer.
Mientras al “triángulo de hierro” le queda ir aclarando este delicado entuerto, a los estrategas del Gobierno les ocupará ir pensando en cómo retomar la iniciativa, para distraer la atención, o sacar del foco al caso Libra, que agitará seguramente el avispero legislativo. Podría ser quizás un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), o algo de tal magnitud que entretenga o acapare la atención pública y del mercado. Ya se verá. Por lo pronto, todo el mundo pide y quiere algún tipo de explicaciones. Y la verdad, que son necesarias para la salud institucional.
Como suelen decir los politólogos, a la oposición le conviene no distraer al enemigo cuando se está equivocando, recordando a Napoleón. Lo que nadie se espera, nunca, es que alguien, aún más cuando es el Presidente, es que se pegue un tiro en el pie, o como dicen los futboleros, que por lo menos no meta adentro (del arco propio) las pelotas que van afuera. Pero eso son los cisnes negros. El caso Libra se trata de un cisne negro “crypto” o de un paso en falso. Veremos. El pueblo quiere saber.