Axel Kicillof se desmarca: duda de acompañar a Cristina Fernández de Kirchner, mientras arma su propio acto
Axel Kicillof avanzará el sábado en su armado político personal. La primera presentación fue en Florencio Varela, municipio que conduce políticamente Julio Pereyra y el intendente es Andrés Watson. El segundo paso será en Mar Chiquita, cuyo jefe comunal es Walter Wischnivetzky, aunque el jefe es Jorge Paredi.
Kicillof duda si estará el viernes en Merlo, en la presentación que hará Cristina Fernández de Kirchner en el campus de la Universidad Nacional del Oeste. "Si lo invitan, va a ir. Hasta ahora, no recibió la invitación correspondiente", dijeron claramente en la Gobernación.
El gobernador sabe que, de ahora en más, habrá cierta hostilidad hacia su figura, que pasó de ser la súper estrella del firmamento kirchnerista a tener que ver cómo, en los actos de intendentes de La Cámpora, le ponen en primer lugar “Nada sin Cristina”, como durante la dictadura y la proscripción se expresaba Nada sin Perón.
El próximo viernes 20, por su parte, Máximo Kirchner hará su propio plenario en La Plata, localidad que conduce el único intendente kicillofista, Julio Alak, que está siempre atento a las movidas de su primer concejal Pablo Elías, miembro originario de La Cámpora.
El gobernador, quien tiene alrededor halcones, palomas y rivales, no logra conducir la totalidad del kirchnerismo peronista provincial. Tal cual lo dijo días atrás Ariel Sujarchuk, Kicillof no incorpora a todos a su proyecto. "Tampoco todos quieren estar ahí", remató.
El acto del incipiente axelismo será en el polideportivo Néstor Kirchner, en Santa Clara, a la vera de la Ruta 2 y tendrá como objetivo aglutinar a toda la dirigencia de la Quinta Sección Electoral en la que la mayoría de los intendentes están alineados con su candidatura. El único que estaría en duda es Juan De Jesús, del Partido de la Costa, alineado con Martín Insaurralde.
Las tensiones internas amenazan con destruir el hasta hace pocos años monolítico armado político. La conducción de Máximo Kirchner profundizó las diferencias internas y en lugar de ampliar el frente lo achicó. Para peor, nunca pudieron conciliar los intereses con Kicillof, el elegido por Cristina para sucederla en el proyecto que quedó trunco.
Kirchner tiene un mandato familiar muy pesado. De padres presidentes y constructores del poder político más importante durante dos décadas, su ilusión era ser el sucesor de Alberto Fernández. Casi con ese objetivo se creó esa coalición que lo tuvo, también, a Sergio Massa como parte principal del triángulo de poder.
Pero las elecciones las ganó Kicillof. En 2019, en la hecatombe de Cambiemos, y en 2023 ratificó su mandato a pesar de la victoria libertaria de Javier Milei. En la provincia, las fuerzas del cielo quedaron en tercer lugar detrás de la pésima elección de Néstor Grindetti y Patricia Bullrich.
En las oficinas del gobernador no quieren saber nada con sufrir las mismas condiciones del gobierno de Alberto Fernández. Pero afuera del círculo de Kicillof las dudas son tan grandes que más de uno suele frenar su entusiasmo.
El no haber empezado a dejar en claro con quién tiene que estar y quiénes no, porque no es el momento, tensiona todo. Y después pasa lo que está pasando con intendentes peleándose entre sí, insultándose por los medios y discutiendo en la Justicia por fondos como los del puerto de Dock Sud, como sucede con los jefes comunales de Avellaneda, Jorge Ferraresi, de Lanús, Julián Álvarez, y de Quilmes, Mayra Mendoza.
Esto fue determinante para que Cristina Fernández de Kirchner vuelva a presentarse en el conurbano luego de su salida del poder hace ocho meses. Y será, quizás, una mala noticia para el gobernador, porque la expresidenta ya decidió que apoyará activamente a su hijo. ¿Lo hará para ser candidato a presidente? El mismo lugar al que pretende llegar Kicillof. Quizás de la mano de ese proyecto cristinista puro está enmarcada la sucesión dentro del Partido Justicialista, en la que pretenden coronar a Wado De Pedro.
El jueves, Kicillof participó de un encuentro de las entidades metalúrgicas en la que estuvo presente el amigo de Máximo Kirchner, Abel Furlán. Los dirigentes de la UOM del gran Buenos Aires tienen más ganas de trabajar con el gobernador que con el hijo de los dos presidentes. Pero el tiempo de definiciones todavía no llegó.


