Nueva reunión de intendentes peronistas preocupados por lo social y por la interna entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner
Los intendentes de la Primera Sección Electoral, que representa la zona noroeste del Gran Buenos Aires, volvieron a juntarse como lo habían hecho hace casi un mes en Suipacha, cuando la concurrencia había sido un poco mayor. La dinámica de la charla en esta oportunidad fue similar en los temas y en los objetivos, pero a solo treinta días de aquel encuentro, las preocupaciones se multiplicaron.
A diferencia de sus pares del sur, en esta región las pasiones y las desconfianzas son menos calóricas. Ninguno, per se, puede constituirse en un líder o promover una conducción sobre los demás. En la Tercera Sección, la zona sur y oeste, conviven las tensiones históricas entre Martín Insaurralde, hoy en un parcial ostracismo, y el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza. La mayoría son amigos del hoy ex hombre fuerte y activo del peronismo territorial y no quieren saber nada con el matancero.
Históricamente, la Primera Sección Electoral siempre vivió la interna partidaria tensada con divisiones que provenían, casualmente, desde la otra región, la Tercera. Lomas de Zamora era la tierra donde Eduardo Duhalde nació y su aliado era un supuesto rival, Osvaldo Mércuri. Ambos, más el crecimiento del matancero Alberto Pierri, hacían y deshacían todos sus proyectos en función de la división de la otra zona más importante del conurbano.
Ayer, en Luján, donde el local Leonardo Boto se encargó personalmente de llamar a cada uno de los invitados, volvieron a encontrarse la mayoría de los intendentes de la región. Faltaron varios, algunos mandaron a sus representantes y otros pidieron disculpas como Gustavo Menéndez, que en la anterior oportunidad estuvo y ahora fue representado por Karina, su hermana.
El otro fue Ariel Sujarchuk, quien sugestivamente ya no participa de este tipo de reuniones cuando hasta ayer nomás era el que siempre estaba. En su lugar estuvo Beto Remil. Y, quizás como invitado “especial”, estuvo Julio Zamora, que había quedado como un paria luego de su fortísima interna contra Sergio Massa.
Y ahí entra la importancia de los tratos y las formas. Es que los jefes comunales están cansados que sean citados a encuentros oficiales organizados por el gobernador o algún ministro a través de una secretaria personal o Carlos Bianco, a quien la mayoría no lo reconoce como par. Ellos quieren, siempre, el ida y vuelta con el gobernador, inclusive para las invitaciones.
La idea es seguir dialogando aunque piensen diferente entre sí sobre los caminos a seguir en la interna. Lo hacen para que la pelea en los más alto de Unión por la Patria, fundamentalmente entre Máximo Kirchner y el propio Axel Kicillof, no escale.
La tensión por cómo se concebirán las listas futuras involucró directamente a los intendentes. Mayra Mendoza y Damián Selci han mostrado su descontento frente al gobernador en inauguraciones a las que fue invitado por compromiso porque los aportes más importantes llegaron desde el tesoro provincial. Uno pidió que su gente no aplaudiera y la quilmeña directamente no lo saludó ni se sacó una foto con él. Hace quince días le reprochó que habilite a Jorge Ferraresi para que hable en contra de Máximo.
La discusión es “nada sin Cristina”, lo que se traduce en “nada sin Máximo”. Kicillof hace como que no le preocupa, y, efectivamente, sucede eso. No puede influir ni incidir en nada que tenga que ver con el entorno de la expresidenta, su antigua conductora y admirada. Esa relación está transformándose, pero no se rompió ni mucho menos.
Los intendentes, además, aprovecharon el encuentro para compartir sus experiencias en estos momentos de crisis y transición. La mantención de la paz social, la distribución de comida, los problemas de seguridad y la merma en la recaudación en todos los órdenes institucionales conspiran con la posibilidad de seguir expandiendo el gasto para promover candidaturas o fortalecer estructuras políticas. Kicillof, inclusive, tuvo que pedir la aprobación nacional, que el Gobierno de Javier Milei otorgó, para endeudarse y mantener la maquinaria de la administración provincial.
"Fue una buena reunión, estuvimos de todos los pensamientos internos, eso está bueno", reconoció uno de los participantes a MDZ. Efectivamente, además de Zamora, estuvo el vecinalista aliado al massismo y exjefe de su campaña presidencial en redes Juan Andreotti. La próxima reunión será, seguramente, en un mes, o antes, según lo ameriten los tiempos y la dinámica social y política, en Pilar, tal cual lo propuso Federico Achaval.