Milei y Bukele: ¿el futuro de la nueva derecha en Latinoamérica?
“Se necesita coraje, se necesita arriesgarse en todos los niveles”. Esta fue una de las tantas frases que dejó la investidura de Nayib Bukele, el presidente de El Salvador que asumió el sábado su segundo mandato. La presencia de su par argentino, Javier Milei, no fue casual: ambos coinciden en este fenómeno político denominado “nueva derecha” y podrían ser los referentes para que asuman nuevos liderazgos de este tipo en el resto de la región.
Antes que nada hay que decir que esta “derecha alternativa” -como también se la suele denominar- combina diferentes corrientes: desde liberales clásicos y libertarios -como es el caso de Milei- hasta conservadores y nacionalistas, donde se ubica Bukele.
Esto plantea una obvia arista: estos políticos no piensan exactamente igual en todos los temas, aunque sí tienen una base en común que se podría sintetizar en las siguientes palabras o términos: la defensa de la vida (no al aborto), de la propiedad privada y de la libertad. A ello, le podríamos agregar la reivindicación de la tradición, el “no” a la ideología de género, el refuerzo de la soberanía política (sobre el control de los organismos supranacionales) y, en la mayoría de los casos, la invocación a la conexión del ser humano con lo divino.
¿Quiénes son sus enemigos? Simple: el amplio espectro político, ideológico, económico y comunicacional que conformó el status quo en las últimas décadas, que nos llevó hasta la decadente situación actual y que se opone a esta oleada “radical” que justamente quiere romper este hegemonismo globalista-progresista reinante haciendo hincapié en los valores y tradiciones que otrora hicieron grande a nuestra civilización.
Por ello, no sorprende que Bukele y Milei hablaran de las “reformas profundas” que ambos están emprendiendo en sus respectivos países.
El centroamericano destacó el combate exitoso a las pandillas convirtiendo, en tan solo un par de años, a El Salvador en el país más seguro de América Latina. Aún más, El Salvador "es el país más seguro de todo el hemisferio occidental con una reducción del 87% en los homicidios", aseguró el mandatario durante la asunción.
Como es sabido, el “Modelo Bukele” se ha convertido en un referente internacional en materia de seguridad. Para ejecutar su exitoso plan, el político de 42 años tuvo que recurrir a un régimen de excepción que le permitiera a las fuerzas del orden y judiciales actuar rápidamente y con flexibilidad a la hora de atrapar y juzgar criminales. Los resultados están a la vista. Por algo en febrero fue reelecto con el 85% de los votos en unas elecciones totalmente transparentes (difícilmente se recuerde semejante caudal electoral en la historia de la democracia contemporánea). Sin embargo, su modelo ha sido fuertemente criticado. ¿Por quiénes? Los progresistas y los organismos internacionales que salieron en defensa de los “derechos humanos” de los detenidos.
El camino trazado por Milei es más conocido por estos lugares y tiene foco en la economía. De hecho, el mandatario argentino destacó -ante el asombro de su par salvadoreño- que, desde que asumió, ejecutó un recorte fiscal de 14 puntos del PBI para que el país sudamericano no cayera en la hiperinflación. Una medida drástica, por supuesto, que si bien parece haber logrado el cometido (hoy solo el 20% de la población cree que el país podría caer en una hiper frente al 85% que pensaba lo mismo en diciembre de 2023), es criticada desde sectores izquierdistas y progresistas.
Ambos líderes tienen en contra a buena parte del establishment globalista internacional -ya sean presidentes, organismos supranacionales o las llamadas ONGs- como también los medios de comunicación tradicionales. Sin embargo, al igual que ha ocurrido con Donald Trump en Estados Unidos o Jair Bolsonaro en Brasil han sabido comunicarse directa y efectivamente con sus bases a través de las redes sociales.
“Por fin vencimos el miedo y somos un país libre”, dijo Bukele en la asunción ante las delegaciones extranjeras, que incluyeron -entre otros- al presidente de Paraguay, Santiago Peña, y al mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa (que ya algunos empiezan a apodar el “Bukele de Ecuador” por su lucha contra las bandas narcocriminales). Ambos pertenecen a una derecha más moderada, pero que podría tornarse más disruptiva bajo el amparo de los liderazgos y experiencias de El Salvador y Argentina. Sin ir más lejos, la sinergia de esta suerte de “Foro de São Paulo de Nueva Derecha” que se podría estar formando ya ha mostrado sus primeros acercamientos, por ejemplo, cuando en 2023 Bukele le dio consejos a Milei por teléfono para que este pueda avanzar con su agenda a pesar de tener una minoría muy marcada en el Congreso.
La sintonía entre los líderes de la nueva derecha es evidente; justamente porque, por definición, son disruptivos frente a la hegemonía globalista. Por ende, a pesar de las características locales, los enemigos y desafíos que enfrentan son similares.
“No estoy aquí para hacer lo que algunos creen que debemos hacer, estoy aquí para hacer lo que mejor sea para nuestro país”, afirmó Bukele en su discurso desde el balcón del Palacio Nacional.
Algunas muestras más de la conexión entre el salvadoreño y el argentino es la ovación que este recibió cuando llegó a la ceremonia de asunción y hasta la anécdota que le contó el centroamericano durante su encuentro privado: resulta que el viernes las fuerzas del orden detuvieron a un terrorista que planeaba un atentado en El Salvador, y el policía que lo interrogó era fanático del mandatario argentino.
Bukele, que gobernará hasta 2029, le confesó a Milei que el economista libertario es reconocido por defender las ideas de la libertad y coincidió con él en la necesidad de achicar el gasto público y mantener las cuentas fiscales en orden.
Al igual que los libertarios argentinos que piden que “Las Fuerzas del Cielo” sigan guiando a la nación, cada vez que tiene oportunidad, Bukele menciona y agradece a Dios por haber permitido el “milagro salvadoreño”.
“La libertad es una de las cosas que más anhelamos los seres humanos, y nuestro país, después de mucho tiempo, tiene libertad. Logramos lo inimaginable, no con nuestra fuerza ni nuestra inteligencia, sino únicamente con la gloria y la sabiduría de Dios. Los milagros que hemos visto en este país no son pocos. Si Dios así lo desea, vendrán muchos más. Por eso, debemos agradecerle a Él por toda su misericordia con nosotros e impulsarnos hasta llegar hasta acá”, expresó ante el aplauso de miles de personas que se congregaron en la Plaza Cívica de San Salvador.
Para finalizar, al menos en el plano terrenal, es fundamental que el máximo referente de este movimiento, Donald Trump, gane las elecciones en noviembre en Estados Unidos para que esta alianza internacional de nueva derecha, y particularmente de Latinoamérica, se torne más fuerte e influyente.
Fuentes de Washington sostienen que, en efecto, el líder republicano ve a Milei como la persona que puede fomentar esta ola en Sudamérica. En tanto, Bukele haría lo propio en Centroamérica. Es por esto que tal vez no sorprenda que el propio Donald Trump Jr., el periodista estadounidense Tucker Carlson y el influyente congresista Matt Gaetz hayan participado en la ceremonia de investidura de Bukele.
Inclusive, el hijo de Donald Trump buscó el momento para saludar a Milei y pedir porque haya más “tipos como este” al mando de las naciones: “Tuve la oportunidad de pasar algún tiempo con otro gran líder que está haciendo grande a su país de nuevo... El Presidente de Argentina Javier Milei. ¡¡¡¡Más tipos como este en el gobierno por favor!!!!”, escribió Donald Jr. en X.
Con Milei con mandato hasta 2027 y Bukele hasta 2029 queda por verse si la nueva derecha aprende de la izquierda y aúna esfuerzos. Así lo ve Vajk Farkas, director en Madrid del Centro de Derechos Fundamentales, el think tank que organiza la CPAC en Hungría, el cónclave conservador más importante de Europa.
“La izquierda desde sus raíces es internacional y en las últimas décadas ha podido establecer unas estructuras dispersas por todo el mundo. Las fuerzas de izquierda van abogando por defender la ideología de género, esté en Hungría, esté en Alemania, esté en Argentina, es una cosa muy interesante y de ahí viene un poco su fuerza. En cambio, las fuerzas de derecha, las fuerzas conservadoras, siempre han prestado más atención a su propio pueblo. Pero creo que los políticos conservadores se han dado cuenta en los últimos años y han comenzado a fomentar el trabajo conjunto… Lo que queremos alcanzar con esta iniciativa es también fomentar y hacer más fuerte esta alianza, esta cooperación entre las fuerzas, los que se están defendiendo nuestros valores: Dios, patria, familia”, sostuvo Farkas en una entrevista reciente.
¿Será esta alianza internacional de la nueva derecha el futuro de la región? ¿Habrá más “Mileis” y “Bukeles” surgiendo en otros países? Si las “Fuerzas del Cielo” acompañan, seguramente será así.