Martín Lousteau busca posicionarse mientras parte de la UCR lo quiere echar
Martín Lousteau sabe que su liderazgo dentro del radicalismo no atraviesa un buen momento: votó en contra de proyectos básicos para el Gobierno, criticó el DNU y condenó el RIGI, al tiempo que quedó parado al lado del cristinismo más duro por acumulación de votaciones en el mismo sentido.
Mientras la popularidad de Javier Milei se sostiene y el radicalismo sigue en crisis desde la derrota de Gerardo Morales como Pre candidato a vicepresidente, el partido centenario busca un nuevo liderazgo que lo pone a ritmo de los desafíos y la interpretación actual de la política.
Fueron 68 de los 106 delegados de la UCR los que se acercaron al histórico comité céntrico de la calle Alsina para prender la fumata blanca y darle dos años de liderazgo a Martín Lousteau, quien venía de perder las elecciones porteñas con Jorge Macri para ser jefe de Gobierno. Alfredo Cornejo planteaba hace tiempo la importancia de encontrar puntos de encuentro e interpretar el triunfo liberal, pero la mirada de Lousteau fue determinante: quiso, quiere y querrá un radicalismo opositor a Javier Milei a pesar de encontrarse votando en absoluta soledad con sus correligionarios.
"Lo sostienen los que fueron los olfas del Coti Nosiglia y la estructura que diseñaron con Emiliano Yacobitti, pero es un proyecto que dependía esencialmente del triunfo de Horacio y que quedó trunco, al menos todos reconocen que Martin no representa el sentir radical en el país". Habla uno de los caciques nacionales del radicalismo de antaño, que maneja el partido en una provincia hoy clave para Javier Milei, y que está enfrentado con lo que se vino haciendo hasta ahora. "No se va a ir, lo justo debería ser sacarlo pero hoy no tenemos los números", define.
La mirada de distintos radicales que conversaron con MDZ sostiene que el triunfo de Javier Milei despertó la militancia dormida, que la sociedad se acercó a la derecha como nunca antes y que el partido deberá decidir entre entender el cambio de época o resignarse a ser un aparato fiscalizador de otra fuerza, tal como lo fue con Leopoldo Moreau en 2003, cuando el 2.34% creyó que su plan era posible de ser votado. Fue el peor resultado en la historia del partido.
"No podemos volver a ser la rueda de auxilio, tenemos que ser protagonistas pero desde un radicalismo federal, fuerte, pujante, que entienda los cambios de época y convoque a sectores del centro y de la derecha también, hay que terminar con la mirada romántica de la política que tiene Lousteau y que nos trajo problemas solamente". Un hombre con acento porteño pero de origen norteño coincide con las críticas generales hacia el senador, que quedó en soledad en el Senado para dar quórum y votar 12 a 1 con respecto al resto de los radicales, yendo a contra mano del esquema RIGI para convocar inversiones del sector privado y las facultades delegadas.
La puja interna tiene que ver con el perfilamiento del partido. Alfredo Cornejo no es sólo gobernador de Mendoza y un dirigente de alcance nacional, su injerencia es importante en el comité nacional y en Buenos Aires también busca evitar que la mirada de Martín Lousteau se imponga en una lista de unidad con su Evolución para la renovación de autoridades que tendrá afuera a Maximiliano Abad, quien no puede ser reelegido y lidera desde 2021.
Parte de la exigencia de la renovación dirigencia tiene que ver con la mala lectura que hizo el partido en las últimas elecciones. En 2021 Facundo Manes dijo que trabajaba para ser presidente y perdió la interna con Diego Santilli en Buenos Aires, para quedar desdibujado luego y no lograr ser precandidato. En el interior, el radicalismo quedó de rehén de la candidatura de Gerardo Morales, que siguió los pasos de Horacio Rodríguez Larreta y quedó afuera en primera ronda con Patricia Bullrich.

En Buenos Aires pasó lo mismo que en Nación, pero en cuotas. Primero el apoyo a Maximiliano Abad, la candidatura frustrada de Rodríguez Larreta, luego el batacazo liberal y el sostenimiento de Axel Kicillof agregó deterioro en cantidad de legisladores e intendentes radicales en territorio bonaerense. Los sectores de Gustavo Posse y Gastón Manes, hombre fuerte del radicalismo del interior, pujan poder y hay vasos comunicantes que avizoran una interna histórica.
En la Capital Federal, Daniel Angelici logró con Emiliano Yacobitti y Martín Lousteau el entendimiento que permitió que Martín Ocampo, procurador general porteño y ex ministro de Seguridad local sea presidente del partido y se eviten los cortocircuitos que hay a nivel país. Martín Lousteau sabe que por ahora, los números le permiten dentro de la convención seguir soñando con liderar y avanzar con su Evolución, pero en el interior las críticas proliferan y la imagen de un radicalismo aislado y con pocos territorios alarma hasta el más tranquilo.

