La doble cara

Javier Milei lleva al mundo su mensaje libertario mientras deja en la Argentina solo lo anarco de su gobierno

Javier Milei lleva al mundo su mensaje libertario mientras deja en la Argentina la otra parte de su proyecto. El Gobierno, con un nuevo jefe de Gabinete que hará lo que Milei no agarra.

Alejandro Cancelare
Alejandro Cancelare jueves, 30 de mayo de 2024 · 09:01 hs
Javier Milei lleva al mundo su mensaje libertario mientras deja en la Argentina solo lo anarco de su gobierno
La llegada de Javier Milei al escenario nacional cambió todo Foto: EFE

La política tradicional no solo está en crisis, sino que se muestra tan aturdida como jamás se vio a sí misma luego de la crisis del inicio de siglo. Inclusive, en aquel momento donde se destruyeron las dos fuerzas mayoritarias, la vieja Alianza y el Partido Justicialista, nadie se preocupaba por lo que iba a ser de su futuro y las charlas siempre se daban entre los mismos.

La llegada de Javier Milei al escenario nacional cambió todo. Y convocó detrás de sí a una porción de la población que detestaba a la dirigencia existente, tanto política como sindical y empresaria. Su desaforado mensaje anarco libertario está cumpliendo con la primera parte de su presentación en el país mientras que, en el resto del mundo, difunde sus ideas de capitalismo extremo y se pone al servicio de otros que quieran seguirlo contra "zurdos y marxistas" globalizadores. 

Por eso el extravío hace que las fotos sean impactantes, por lo inesperadas pero inconducentes. Axel Kicillof se abre y se abraza con Maximiliano Pullaro e Ignacio Torres. Martín Lousteau, presidente de la UCR nacional, es el mayor receptor de los reclamos de los gobernadores, inclusive los peronistas con los que había dejado de conversar desde que Guillermo Moreno le mostró su dedo pasándoselo por su garganta en pleno acto de Cristina Fernández de Kirchner tras la derrota de la resolución 125.

La Iglesia, en todas sus formas, no solo se pone del lado de los pobres, sino que se mete de lleno en el debate que el Poder Ejecutivo abrió por reconocer tener toneladas de mercadería y comida en los galpones de Desarrollo Social sin repartir a la espera de una emergencia social. Las más altas autoridades eclesiásticas quisieron escuchar personalmente de parte de los antiguos encargados de la distribución si son ciertas las informaciones que le llegan desde Capital Humano, que se transformó en un denunciante semanal.

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El PRO ya no existe más tal cual se conoció. Nada queda de ese monolítico movimiento urbano que empoderó a Mauricio Macri en su primera llegada al poder en 2007, cuando fue electo alcalde porteño con el acompañamiento masivo del radicalismo a pesar que no se había producido la convención de Gualeguaychú de 2015, que determinó la conformación del frente Cambiemos.

Los radicales, dispersos en varias líneas internas e intereses cruzados entre porteños, bonaerenses, mendocinos y los que representan a los gobernadores del litoral, siempre tienen, de última instancia, un ámbito partidario para definir cómo siguen, divididos o no. 

En sus oficinas del Congreso, varios decisores del grupo Hacemos Coalición Federal, cuyo presidente, Miguel Ángel Pichetto, viajó a Córdoba para verse con el jefe local, Juan Schiaretti, proyectan varios escenarios factibles en los que tienen escenarios probables. Un tercio lo tendría el oficialismo de Javier Milei; otro Cristina Fernández de Kirchner y, el resto, se divide en decenas imperfectas entre radicales, socialistas y coalicionistas, por un lado, como repitiendo la experiencia del Frente Cívico y Social, los peronistas no kirchneristas y el PRO. Lo que queda afuera de estas columnas se lo queda la izquierda tradicional, según un importante diputado nacional.

Busque por donde se lo busque, el experimentado legislador no encuentra un resquicio para la reconstrucción de la “ancha avenida del medio” o una derecha de centro, no anárquica ni libertaria, salvo que el Gobierno fracase estrepitosamente. También ahí se empiezan a esbozar algunas candidaturas con cierta precisión. Mauricio Macri en CABA contra Patricia Bullrich como competencia directa si no existe un acuerdo final entre el “presi” y "el jefe", Karina Milei. Por eso la necesidad y la obligación de la ministra por arrastrar lo antes posible a la mayor cantidad de dirigentes en favor de la PRO Libertad.

Tanta incertidumbre, además de ansiedad, genera apuros, como los que se observa en todos los sectores políticos, inclusive los del oficialismo. A estos últimos un amigo de ellos le insiste: “Gobiernen, dejen la política y los armados para el año que viene, que si les va bien van a venir solos”. Por supuesto, no lo escuchan y terminan creando líneas internas inverosímiles al tiempo que no terminan de arrancar en un Ejecutivo averiado y lleno de intrigas.

En la Provincia de Buenos Aires, por ejemplo, hay diferentes salidas que nadie se atreve a expresar públicamente. Pero los intendentes, sean del PRO, radicales o peronistas K, no quieren saber nada con alguna interna que los complique o los termine debilitando en extremo. Menos con que alguien les arme por fuera de su propia estructura para competir con el mismo público.

Que Karina Milei y Patricia Bullrich les armen listas en sus localidades, coloca en jaque a los macristas que temen que los concejos deliberantes pasen a ser campos minados además de abrirles una competencia que hoy no tienen en sus distritos, en los que siempre ganan con tranquilidad.

Los peronistas no quieren ni hablar de las PASO. Con solo pensar que Cristina Fernández de Kirchner le genere un opositor en sus distritos, los hace rendirse sin ningún tipo de condicionamientos. Por eso Máximo Kirchner se sigue riendo cuando algunos envalentonados jefes comunales, históricamente aliados con él y con su madre, ahora muestran una simpática autonomía a la que pretenden llevar a Axel Kicillof.

Los radicales son, inexorablemente, los más débiles en este debate. Sin candidatos fuertes, deben decidirse si se inclinan a una mega alianza libertaria o se juegan por la libertad de cara al 2027.

Cuando se exponen estos escenarios, un amante del real politk dice casi resignado: “Por eso. Todo depende de Milei. Si al gobierno le va bien, chau PRO, que será la nueva UCEDE del menemismo. Y Cristina seguirá en el centro, con lo cual se quedará con todo lo que era Unión Por la Patria, Sergio Massa incluido. ¿El resto? Verán cómo se acomodan en una variante con peronistas no K, radicales y coalicionistas dentro un mismo armado, muy parecido a lo que fue la lista que llevó a Facundo Manes a competir contra Diego Santilli hace tres años atrás”.

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