¿Qué hará Israel?

Tensión en Oriente Medio: ¿comenzó la Tercera Guerra Mundial?

Tras el ataque de Irán a Israel, crece la incertidumbre sobre si habrá contrataque y qué tan contundente será. Estados Unidos intenta disuadir a Israel, pero Netanyahu no está dispuesto a escuchar.

Miguel Díaz domingo, 14 de abril de 2024 · 13:06 hs
Tensión en Oriente Medio: ¿comenzó la Tercera Guerra Mundial?
El Comité de Guerra israelí define si contrataca a Irán o no Foto: EFE

Lo que muchos temían que iba a suceder, sucedió: Irán atacó a Israel, país asediado por sus vecinos islámicos desde su creación como Estado moderno pero no atacado en su territorio desde hace medio siglo. ¿Qué tan grave es este hecho? ¿Podríamos estar ante el comienzo de la Tercera Guerra Mundial? ¿Qué es lo que viene?

“Muerte a Israel” celebraban eufóricamente en el Parlamento iraní tras el ataque ocurrido en la madrugada del domingo (sábado por la tarde en el continente americano) y no es de extrañar: uno de los grandes y más trascendentales objetivos del régimen chiita es la destrucción del Estado judío. Esto no se discute.

Ahora bien, ¿por qué Teherán decidió atacar ahora, “de la nada”? Desde el Gobierno de Ebrahim Raisi sostienen que es en respuesta al ataque israelí contra el consulado iraní en Damasco (Siria) a comienzos de este mes. Sin embargo, el “contrataque” no fue proporcional: Israel bombardeó un lugar específico donde había terroristas, en tanto que Irán lanzó -según la Corporación de Radiodifusión Pública de Israel- unos 100 misiles balísticos, 30 misiles de crucero y 160 drones suicidas hacia diferentes puntos del territorio judío.

Pero más allá de eso, lo concreto es que, evidentemente, el conflicto ha escalado de forma significativa y preocupante, ¿hasta qué punto? Todo dependerá de la respuesta del Gobierno del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. ¿Por qué? Porque la República Islámica de Irán ha informado que ya dio por finalizada su “respuesta”.

Entonces, ¿qué podemos esperar? En el mejor de los escenarios, visto desde el punto de vista de la paz mundial, es que Israel no responda y se dé por concluido este capítulo. ¿Cuán probable es que se dé este escenario? Es poco factible: Netanyahu está, de cierta manera, obligado a manifestar su capacidad de disuasión. Por eso, lo más seguro es que haya una respuesta militar. La pregunta del millón es: ¿de qué magnitud?

El líder del partido conservador Likud tiene que pensar más de una vez qué va a hacer. Si realiza un ataque desbordado, obtendrá probablemente el respaldo de su población pero podría tener consecuencias dramáticas en el plano externo.

Por un lado, se encuentra la obvia respuesta de los ayatolás que, vale la pena recordar, tienen un desarrollo nuclear de alcance incierto pero ciertamente avanzado.

Pero, además, y no menor, es la reacción de los vecinos. El Gobierno chiita iraní está enfrentado con buena parte de los países petroleros de la región y con las naciones laicas sunitas. Un ataque que debilite al régimen comandado por Ali Jamenei puede ser visto con buenos ojos por estos países. Sin embargo, una respuesta desbordada -sobre todo si afecta a la población civil- podría generar el efecto opuesto, teniendo en cuenta la “eterna” enemistad entre islámicos y judíos. En la historia sobran ejemplos de cómo el accionar israelí provocó lo impensado: la “unión” de las distintas ramas musulmanas (con el único objetivo de destruir al Estado judío).

A todo ello se suman otros “jugadores” no menores en la región: como por ejemplo Jordania. Si Israel quiere atacar Irán tiene que pasar, probablemente, por el cielo de esta nación islámica que si bien interceptó drones iraníes que pasaron por su espacio aéreo y se dirigían hacia Israel, no quiere conflictos en su territorio y, por ende, sería un error garrafal que Jerusalén lo deje como corresponsable de un eventual ataque. Un escenario muy similar ocurriría con Arabia Saudita.

Pero lo más importante es cómo se posicionarán y qué acciones tomarán las grandes potencias mundiales, ya involucradas -la mayoría de ellas- indirectamente en este conflicto.

Por un lado, el aliado más importante que tiene Irán: Rusia. El Kremlin apuntó al Consejo de Seguridad de la ONU, que -según su mirada- fue incapaz de responder "de manera adecuada" al bombardeo previo del Consulado de Irán en Damasco.

“Según el ministerio de Exteriores iraní, el ataque (contra Israel) se llevó a cabo en el marco de su derecho a la autodefensa en virtud del artículo 51 de la Carta de la ONU en respuesta a los ataques contra objetivos iraníes en la región, incluido el ataque al edificio de la departamento consular de la Embajada de Irán en Damasco el 1 de abril, que nuestro país condenó enérgicamente”, resalta el comunicado de la Cancillería rusa.

En otras palabras, el gobierno de Vladimir Putin apoya la acción de su par iraní afirmando implícitamente que este actuó bajo el derecho de autodefensa avalado por las Naciones Unidas. Si Teherán responde a un nuevo ataque israelí, ¿Moscú también lo apoyará? ¿Hasta qué punto? Cabe señalar que Irán ha fortalecido su sistema de defensa aérea gracias a la ayuda de las fuerzas armadas rusas.

Detrás de Rusia viene China, quien también jugará obviamente con Irán (país que provee buena parte de la energía que importa el gigante asiático). Además, están los enemigos más férreos de Israel en la región: Líbano (desde donde Hezbolá lo bombardea constantemente), Yemen (donde hace lo mismo el grupo terrorista hutí), Irak (desde donde representantes iraníes también atacan a Israel), Siria y Afganistán.

Por último, están las naciones más alejadas geográficamente (cuyo involucramiento directo en el conflicto provocaría la ampliación del mismo a escala global). Allí aparecen la siempre impredecible -y bien armada- Corea del Norte, y una de las encargadas de conectar a las células terroristas iraníes con las narcoguerrillas y bandas de narcotráfico y crimen organizado en Latinoamérica: Venezuela.

Del lado israelí los aliados son más conocidos: Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, los países anglosajones, Japón, India, Corea del Sur, etc.

Aquí el punto importante a resaltar es la postura de Washington (ya que las demás naciones mencionadas adoptarán muy probablemente la misma). Según trascendió en las últimas horas, el presidente Joe Biden le ha pedido a su homólogo judío que no devuelva el golpe de forma tal de dar por terminado este capítulo.

Pero, ¿Netanyahu le hará caso al debilitado Biden? La Casa Blanca ha perdido una enorme capacidad de disuasión en el exterior bajo la Administración demócrata (de hecho, Irán ha advertido que si el Pentágono se involucra atacará sus bases en la región). Es más, parece que la política exterior dirigida por Antony Blinken ha generado nuevos conflictos o el agravamiento de los ya existentes (basta con ver los casos de Ucrania, Afganistán, Corea del Norte, Franja de Gaza, Taiwán y ahora Irán).

En definitiva, si Israel ataca nuevamente a Irán (de una forma más contundente) y este, a su vez, golpea más fuerte, ¿arrastrará a Rusia al conflicto? ¿Qué hará Estados Unidos si esto pasa? ¿Qué decisión tomará Biden si Teherán ataca bases estadounidenses? ¿Cómo intervendrán los demás países en este conflicto? Muchas preguntas que podrían tener sus respectivas respuestas en un muy (pero muy) corto plazo. En otras palabras, la Tercera Guerra Mundial podría estar a la vuelta de la esquina (si es que ya no ha comenzado).

Archivado en