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YPF: el plan de desinversión que inquieta y un condicionante para Vaca Muerta

YPF prioriza la inversión según rentabilidad y se enfoca en Neuquén. Se deshará de áreas maduras, pero podría mantener los proyectos de recuperación terciaria. Pedirían bajar regalías en algunas áreas
La compañía YPF informó que se completó la firma de la cesión de ese espacio y del bloque Manantiales Behr en Chubut. 

La compañía YPF informó que se completó la firma de la cesión de ese espacio y del bloque Manantiales Behr en Chubut. 

Es un terreno desolador en la superficie, en el extremo sur de Mendoza y sin servicios. Pero esos pozos (aguada negra y paso bardas norte) generan algo de esperanza para que la industria petrolera de Mendoza no profundice su decadencia. De este lado del Río Colorado, la petrolera estatal YPF realizó la primera prueba piloto de fractura hidráulica para explorar, a más de 1.500 metros de profundidad, el potencial de la lengua norte de Vaca Muerta, la roca que guarda petróleo y gas y donde la empresa estatal tiene puesto el horizonte de manera exclusiva: en la gestión de Javier Milei, las inversiones estarán puestas en la rentabilidad, en el eficiencia y beneficio neto que pueda dar el petróleo no convencional, marginando las áreas maduras y convencionales. Mendoza está en un problema porque la mayoría de sus yacimientos están en áreas maduras y pueden entrar en el lote de activos descartables.

El proyecto piloto en Vaca Muerta entrará en producción a mediados de mes para evaluar el potencial real que tiene. Luego se harán los estudios de factibilidad económica y proyecciones. Si es rentable, podría armarse un plan de inversión. Pero desde la gestión nacional no se salen del margen y ya tienen un pedido en carpeta para el gobernador Alfredo Cornejo: bajar regalías, en caso de ser necesario, para equiparar la relación costo-beneficio con las inversiones que se realizan en Neuquén. Mendoza ha sido permeable a los pedidos de la petrolera y, de hecho, el plan piloto se hace tras haber accedido a bajar regalías en otras áreas, estirar concesiones y dejar en “tablas” conflictos cruzados. Pero el cambio de gestión puso todo en foja cero.

Las áreas de explotación convencional no están entre las prioridades de "la nueva" YPF.

Objetivos

El plan de YPF, liderado por el ex Techint Horacio Marín, tiene como objetivo “cuadruplicar” el valor de la empresa, tomando como referencia el valor que le da el mercado. Pero además proyectan que Argentina pueda exportar 30 mil millones de dólares en hidrocarburos hacia 2030. Ese camino es a pura eficiencia: la empresa se deshará de los activos que no considera estratégicos o que no son rentables para la escala de la empresa. Venta, cesiones o reversiones de áreas son las opciones que se evaluarán. La gestión de Milei va rápido: una consultora contratada por la petrolera estatal elabora un informe para poner en valor cada área y, también, ponerle precio. En ese estudio no se miran caras, ni corazones; solo rentabilidad futura. El impacto de la desinversión de YPF podría ser fuerte. Sin embargo dentro y afuera de la compañía repiten que "no se perderán empleos ni habrá caída de la actividad", al menos hasta que la empresa se deshaga de los activos que no quiere. Hay una máxima que repiten, en ese sentido: no romper la paz social. YPF es, en Mendoza, la empresa más influyente en la matriz económica. Y en gran parte del país hay pueblos enteros que dependen de su actividad. Por eso lo inquietante del plan. 

En el estudio que realizan las áreas maduras, como la mayoría de las que tiene Mendoza, entran en el lote de descarte. En la Nación prometen una transición “armónica” y que la desinversión no será dramática, pues, aseguran, YPF se deshará de los proyectos cuando se concreten las transacciones.

No han trascendido cuáles serán las áreas petroleras que YPF quiere descartar de Mendoza. Algunas señales hubo. Lo que más inquieta es el peso que tiene esa empresa en la provincia, pues tiene una fuerte concentración en sus manos. De las 46 áreas productivas, 24 están en manos de YPF y más del 70% de las inversiones fueron realizadas por esa empresa. La nueva gestión sinceró algunos resultados en los que se toman solo variables económicas y consideran que se invirtió “a pérdida”. Además está la variable local: al menos 14 áreas tienen vencimiento de concesión pronto. La intención del Gobierno de Mendoza es licitarlas, aunque con el modelo "EMESA", que ha generado cuestionamientos en la industria. 

Salvados

Una de las inversiones que podrían sostenerse es el desarrollo de la recuperación terciaria en áreas maduras, particularmente en Chachahuen. Ese podría ser uno de los activos a “quedarse” por parte de la empresa. Otros podrían ser negociados con la intención de que empresas más chicas, PYMES, se hagan cargo.

En otras provincias petroleras esa idea ya ha generado conflictos. En Mendoza aún no hubo expresiones particulares de parte del gobernador Alfredo Cornejo. El CEO de le empresa ya tuvo un primer encuentro y se comprometió a que sea el propio Cornejo será, junto con los gremios, el primero en saber cuál es el plan; pero el plan de desinversión. La exploración y explotación de petróleo es la actividad principal, pero la empresa tiene toda la cadena de valor en Mendoza. Un dato relevante es que no está en los planes construir ninguna refinería nueva, por lo que las inversiones previstas para la planta industrial de Luján se mantendrían. Igual el objetivo central está en el Upstream y la exportación.

El plan para que Mendoza aproveche el potencial de Vaca Muerta es cuesta arriba para la provincia. Depende de que los recursos que están en el subsuelo sean explotables y económicamente viables. Pero además la falta de logística, servicios e infraestructura juegan en contra; mucho más con la visión de “eficiencia exprés” que busca la nueva gestión.

El potencial pedido de rebaja de regalías a cambio de inversión no es novedad y tampoco lo ven mal en el Gobierno. De hecho el acuerdo firmado por Suarez incluyó una reducción de regalías para el área Chachahuén Sur (donde se realiza recuperación terciaria con inyección de polímeros). YPF tiene allí un compromiso de inversión de 50 millones de dólares. En ese acuerdo se habló de hasta 400 millones de dólares de inversión en distintas áreas, promesa que difícilmente el gobierno de Milei haga propia.