Energía

La estrategia para hacerle frente a la desinversión de YPF en Mendoza

YPF no invertirá en áreas que no le sean rentables. En Mendoza buscarán traspasos a empresas más chicas para que no baje la actividad. La caída de una industria clave para la provincia.

Pablo Icardi
Pablo Icardi sábado, 10 de febrero de 2024 · 09:30 hs
La estrategia para hacerle frente a la desinversión de YPF en Mendoza
Cornejo y Marín, el nuevo titular de YPF, fente a frente. Foto: Prensa Gobierno de Mendoza

La industria petrolera de Mendoza, particularmente la exploración y producción de crudo, está en decadencia desde hace más de una década por la madurez de sus yacimientos y también por la falta de inversión. En el medio hubo una expansión en el país por el desarrollo del petróleo y el gas no convencionales, particularmente por la explotación de la formación Vaca Muerta, donde está puesta toda la atención y las inversiones. En ese panorama, la principal empresa petrolera radicada en la provincia tiene un plan de desinversión que inquieta porque puede generar un impacto enorme para la provincia. YPF tiene como norte, de la mano de Javier Milei y Horacio Marín, enfocarse en las áreas y yacimientos que tengan rentabilidad asegurada.

Maximizar beneficios con el menor esfuerzo; más allá de quién esté detrás. Con esa filosofía buscan cuadruplicar el valor de la empresa, con mirada en Vaca Muerta y la exportación de petróleo. Mendoza tiene la mitad de la participación que tenía hace 15 años en esa industria. 

Con los datos en la mano, el Gobierno encabezado por Alfredo Cornejo y también la petrolera buscan contrarrestar ese impacto con la transferencia de áreas a otras empresas petroleras para las que sí pueda ser rentable explotar áreas maduras y de menor producción. La relación de YPF con Mendoza ha sido compleja en los últimos años. La altísima dependencia de esa empresa ayudó a las idas y vueltas, pues es la empresa “más grande” radicada en la provincia y tiene toda la cadena de valor de la industria hidrocarburífera.

Desde el Gobierno aseguran que la inversión y la producción de la empresa en Mendoza cayó un 49% y, advierten, tienen el mismo enfoque: las áreas que YPF no quiera explotar porque no le son rentables, serán revertidas. No haría falta esa maniobra porque la propia YPF se quiere desprender de ellas con distintos modelos. Puede ser asociación con empresas más chicas, ventas o reversión.

De las más de 20 áreas que tiene esa empresa en Mendoza (con una participación mayor al 50%), hay 14 cuya concesión vence en los próximos años. Cornejo había avisado que su intención era licitarlas, sobre todo en caso de que YPF no tenga planes de inversión más agresivos. Donde sí puede mantenerse el camino creciente de recursos es en la planta industrial de Luján de Cuyo. La producción de gasoil con bajo contenido de azufre y el procesamiento del petróleo de Vaca Muerta (proveniente de Neuquén) son los hitos que marcan el horizonte. 

El presidente de YPF estuvo en Mendoza para explicar su plan “4x4”, que en Mendoza es en gran medida poner marcha atrás. Marín cumplió su palabra de explicarle al gobernador Alfredo Cornejo, a la ministra Jimena Latorre y a los gremios el plan de inversión y desinversión. También se reunió con cámaras empresarias para promover la creación de nuevas empresas, asociaciones y también motivar el interés por las áreas que dejará de lado. “YPF puede tomar la decisión que quiera, pero el rol como titulares del recurso es que no se pierda producción e incrementarla para mantener los puestos de trabajo. Si la decisión de YPF es concentrarse en otros lados, el desafío nuestro es buscar otros operadores que vengan a invertir en esas áreas”, explican en el Gobierno.

Cómo revertir una tendencia

Mendoza ha caído abruptamente en la participación del negocio petrolero. En 2010, por ejemplo, producía el 15,13% del petróleo extraído en el país. En 2021 ya era el 11% y el año pasado fue el 8%. Los yacimientos de la cuenca cuyana están agotados y los de la cuenca neuquina también son maduros. Sin embargo, esperan los resultados de la prueba piloto en los dos pozos no convencionales donde YPF hizo fracking y entrarán en producción a mediados de mes. Luego se evaluará la producción y si son rentables. Como anticipó MDZ, la empresa invertirá allí si la ecuación económica está a la par de lo que la empresa gana en Neuquén. La variable de ajuste podrían ser las regalías. Otro de los proyectos que YPF podría mantener es el de recuperación terciaria en Chachahuén.

En Mendoza hay otros 8 operadores petroleros que entran en una escala inferior a los grandes jugadores. Hay empresas medianas y Pymes a las que YPF y el Gobierno podrían ofrecerles las áreas descartadas por la petrolera estatal. La más nueva y “estrella” del mercado local es Aconcagua, una empresa mendocina que tiene proyectos en la provincia y en Neuquén. Compañía General de Combustibles (del exjefe del presidente Milei, Eduardo Eurnekian) heredó las áreas que eran de la china Sinopec. El Trébol, primera empresa en explorar Vaca Muerta en Mendoza, tiene áreas y desinvirtió hace un par de años, es propiedad del grupo Phoenix, liderado por José Luis Manzano. Pluspetrol, la petrolera de la familia Rodríguez Rey, es la segunda más importante en cuanto a activos en Mendoza.

Otra empresa con larga trayectoria en la provincia es Petroquímica Comodoro Rivadavia, que hoy tiene gran parte de su atención en las energías renovables. Roch es otra de las empresas que sola y acompañada tiene inversiones. En Mendoza ocurrió que hay empresas que figuran como petroleras y tuvieron activos a cargo, pero no son ni pretendieron ser operadores. Es lo que pasó con empresas como Andina Energía, Ketsal y Kilwer, que ahora están en el mismo grupo con Grecoil y El Trébol. Un protagonista importante es EMESA, la empresa estatal que hereda todas las áreas.

YPF es la principal petrolera nacional y si bien es una sociedad anónima, el 51% de las acciones las tiene el Estado. Por eso el enfoque depende de lo que el Gobierno nacional disponga. Javier Milei tiene una mirada muy distinta a quienes lo precedieron. Dentro de la empresa se mantiene la parte dura de gestión, aunque hay discursos de que la empresa se "despolitizaría". Mendoza tiene participación en el directorio y, de hecho, Jimena Latorre es la directora, aún cuando como ministra debe controlar, auditar y exigir a la empresa. El doble rol ha sido una constante desde que Mendoza tiene representación. También es real que los directores provinciales son cargos testimoniales, pues no tienen voto y peso real. 

La duda está en el proceso de transición, por la complejidad, el interés que pueda haber y, sobre todo, por las inversiones necesarias para hacer repuntar las áreas que están en caída. “No vamos a alterar la paz social”, repite Marín en cada provincia en la que ha presentado el plan de optimización de ganancias y caída de inversiones en zonas menos atractivas. Como extenista, el CEO de la petrolera y exjefe directivo de Techint usa una metáfora redundante: a YPF como empresa “le interesan los gran slam”, es decir solo los activos que pueden darle mucha rentabilidad con el mismo o menos esfuerzo. Mendoza, siguiendo esa línea, juega en otra liga.

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