¿Por qué se tenía que enfermar y morir justo ahora Jorge Lanata?
En 1988 me recibí de periodista. Quería serlo desde siempre, casi desde que empecé a hablar. Mis padres, mis tíos, y después mis amigos lo supieron siempre. Pero nunca sabía que quería ser de verdad periodista hasta que leí una entrevista suya, de Jorge Lanata.
Página 12, la creación más disruptiva del periodismo gráfico argentino que yo recuerde, fue el lugar donde todos los estudiantes queríamos trabajar. Presentábamos currículums, esperábamos una llamada, pretendíamos ir a "cortar cables" o comprar yerba, cualquier cosa con tal de estar ahí.
Después, el destino, la vida y hasta la búsqueda por un destino profesional me llevó a la complejidad y la pasión del Conurbano. Pero siempre, todas las mañanas, su mirada y su opinión era algo obligatorio para saber, o al menos entender, si lo que estaba haciendo era lo correcto o no.
Eran las épocas donde Bernardo Neustadt era el ahora representante del Poder contra el Quijote Lanata. Era así de binaria nuestra vida, nuestro crecimiento. Después comprendimos que todo es parte de lo mismo. Tanto el que defiende un modelo económico como el otro. Pero siempre teníamos que buscar la verdad, o lo más cercano a eso, y desde ahí, forjar una carrera.
Nos hizo creer que se podía ser irreverente ante el poder, independiente, que la manera de relacionarnos con los gobernantes debía ser desde la crítica, no desde la pasividad o la aceptación.
Pude estar cerca de su mundo, pero nunca dentro. Me hubiera encantado. No sé si hubiera podido alcanzar la altura de su exigencia. Pero sí creo que me iba a divertir mucho.
Para las nuevas generaciones, Jorge Lanata es quien descubrió La Ruta del Dinero K, La Rosadita y los bolsos llevados en carritos de supermercados en una torre de Puerto Madero. Fue por quien el kirchnerismo armó Fútbol para Todos y así colocar a los partidos más importantes de la fecha, casi siempre con River o Boca Juniors, en el horario de su programa o los otros canales, anuentes siempre del poder, sumaran en su programación verdaderos "tanques" para que su mensaje no llegara en plenitud.
Obvio que no fue lo mismo su periodismo cuando gobernaban Carlos Menem y Néstor Kirchner, con su heredera Cristina incluida, que lo que siguió después. Con la llegada de Mauricio Macri tuvo que reconfigurarse y quizás perdió parte de su gracia. No era sencillo. Después de haber resistido casi en soledad presidentes con altísima popularidad, cuando llegó un cambio parecía que no quiso matar cierta esperanza, que terminó rota por la propia dinámica del gobierno cambiemista.
Nadie puede ser exitoso toda la vida, menos haciendo periodismo de investigación. Pero para que las generaciones lo sepan, Jorge Lanata nos informó antes que nadie de la Pista de Anillaco, la plata en el baño de Felisa Michelli, Milagro Sala, la relación de César Milani y los desaparecidos, Ciccone y tantísimas otras investigaciones que reflejaban las diferencias entre el relato y la realidad.
Hoy nos faltará Jorge Lanata, pero nos daremos cuenta dentro de algunos años, quizás en 2027.


