La reforma política que implementará Axel Kicillof y que toda la política espera
Hay dos mundos diferentes y, a la vez, distantes. Por ese motivo se produjo la llegada de Javier Milei a la presidencia de la Nación. Uno es donde interactúa la gente, que habitualmente piensa, siente y se preocupa como la gente; y la otra es donde se esconden las decisiones más gravitantes para esa misma sociedad que luego debe acompañar o rechazar lo que los “gurúes” preparan para cada ocasión.
¿Cómo no darle la derecha a un presidente que se pelea con sindicalistas impresentables, da de baja empresas públicas que no sirven para nada o elimina cientos de medidas que obstaculizaban nuestro diario vivir? El contraste con las discusiones de “los políticos” es asombroso.
Sin embargo, cuando algunos de ellos proponen cambios profundos, ese mismo Gobierno que pretende generar un cambio cultural, para lo cual ya dispone de una guardia pretoriana que trabaja en favor de Dios, Patria y Familia, no hace ningún esfuerzo para que sea sancionada la Ficha Limpia o la reforma sindical que le daría mucha más transparencia a la actividad gremial signada por “la casta”.
¿Pueden bancar un archivo algunos dirigentes de moda que estuvieron activamente trabajando y militando para gobiernos anteriores? La respuesta es no. Pero, como siempre, es la gente - que, como ya se dijo, actúa de gente - la que no soporta escuchar la verdad. Como diría Jack Nicholson cuando enfrenta a Tom Cruise en Cuestión de Honor: “No sabrás qué hacer con la verdad”.
En la Provincia de Buenos Aires, donde Milei regaló la pasada elección y terminó tercero, detrás del peronismo kirchnerista y del peor Juntos por el Cambio, casi no puede incidir sobre lo que hace el sistema político e institucional. Todos los que están ahí fueron tan legítimamente votados como el presidente. Los legisladores que terminaron representándolo se dividieron y la mayoría ya no participa de La Libertad Avanza.
Hace un tiempo, Sergio Massa le pidió a Axel Kicillof que hablara con sus legisladores e intendentes. Fue en San Fernando, donde gobierna Juan Andreotti. Ahí los representantes del Frente Renovador hicieron una catarsis de los temas que tenían pendiente pero, fundamentalmente, las dudas que les genera el gobernador a todos los diputados y senadores provinciales porque no los considera propios. “Si no somos oficialistas, ¿qué somos?” le recriminó uno de los más experimentados.
De ese encuentro surgieron algunos puntos que no se podían seguir dilatando y sobre los cuales Kicillof debía tomar una decisión. La designación de los cuatro jueces que deben ocupar la Corte provincial, el análisis del sistema electoral, el posible desdoblamiento y los temas económicos, como presupuesto, fiscal impositiva y endeudamiento. Una cosa, por supuesto, trae o aleja a la otra.
Este lunes, en una nueva reunión, en la que no estuvieron los representantes del PRO y el radicalismo oficial, algunos de los presentes fueron punzantes en la charla con el ministro de Economía, Pablo López. Al funcionario le preguntaron si en el futuro presupuesto iba a estar contemplado el dinero para un eventual desdoblamiento electoral. Es decir, elegir los legisladores provinciales en distinta fecha que los nacionales, máxime si estos deben ser votados por el sistema de Boleta Única en Papel que impide que se añadan las listas bonaerenses o de otros distritos. Su respuesta fue afirmativa.
Quizás por eso esta semana trascendió que desde Unión por la Patria se presentó un escueto pero directo proyecto en el que se modificaba sustancialmente el sistema de votación para ratificar la intención de separar las elecciones nacionales de las bonaerenses.
Entonces, todo se mezcla y hay negociaciones de todo tipo, calibre y color, y presiones de todos los intendentes, pro, pro libertarios, radicales y peronistas. Aunque no lo parezca, la inflexibilidad para realizar obras y cubrir servicios sin el auxilio del Gobierno nacional obliga a los jefes comunales a acordar con Kicillof para que sus servicios no decaigan. Y cuando se buscan coincidencias, también se abren otras puertas, como el endeudamiento, las reelecciones y los cambios electorales.
Es muy probable que a los alcaldes bonaerenses les llegue una oferta tramposa. A cambio de volver a habilitar las re – re, que también beneficiará a los diputados, senadores y concejales provinciales, se les pida que no se quejen por la reforma política que se pretende instrumentar para eliminar las secciones electorales, donde los intendentes pesan, para pasar a votar los legisladores locales y bonaerenses con el sistema de distrito único, como sería la tradicional boleta nacional, sin hacer divisiones regionales. Según un funcionario muy cercano al gobernador, esa modificación es inconstitucional.
La fecha para todo esto, por supuesto, no se mueve. El 26 de diciembre, como lo viene anunciando MDZ.