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El desafío de ser maduros en un país completamente inmaduro

En los últimos 16 años, los problemas de la Argentina fueron siempre los mismos. En un contexto de inmediatez, el desafío es alcanzar velocidad en la información y certeza en el análisis.
Casa Rosada Desde el nacimiento de MDZ, cuatro presidentes ocuparon el sillón presidencial Foto: Analía Melnik/MDZ
Casa Rosada Desde el nacimiento de MDZ, cuatro presidentes ocuparon el sillón presidencial Foto: Analía Melnik/MDZ

Vorágine y profundidad. Dos cuestiones que parecería imposible que vayan de la mano conviven hoy en los medios de comunicación modernos. La dinámica del minuto a minuto, que obliga a estar actualizando constantemente para llegar al lector con la mayor velocidad, pero al mismo tiempo conseguir profundidad de análisis para ayudar a interpretar la realidad de la manera más acabada posible. Ese es el principal desafío que tiene hoy el periodismo. 

En la sección Política, y sobre todo en etapas electorales, esas dificultades se exacerban. Políticos en campaña es sinónimo de hiperactividad, anuncios, chicanas y celos. Y no pueden faltar las habituales operaciones, estrategias con las que buscan viralizar información de sus rivales intentando sacar un rédito político.

Conscientes de esta realidad, en Política de MDZ la propuesta es alcanzar un difícil equilibrio. En épocas de inmediatez marcada por las redes sociales, la búsqueda es ser rápidos con la información y también certeros con el análisis. ¿Cómo hubiese sido la cobertura con este nivel de vorágine en tiempos de hiperinflación o en la crisis de 2001 con cinco presidentes en una semana? 

En 16 años hay muchas cosas que cambiaron y otras siguen igual. De los candidatos presidenciales, la mayoría ya estaba en el candelero político. Sergio Massa, Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, Juan Schiaretti y hasta Guillermo Moreno eran protagonistas de las noticias de 2007. Javier Milei y Juan Grabois son quizás de los más novatos protagonistas. 

 

Pero si hay algo que seguro no cambió son los problemas. Con altibajos, los dramas son siempre los mismos: inflación, inseguridad, narcotráfico, corrupción, pobreza, crisis en la educación y la salud, infraestructura deficitaria, y una larga lista de etcéteras. No por nada cada vez más estudios de opinión dan cuenta de una creciente apatía y bronca de la sociedad. Y es en ese contexto donde el periodismo político tiene que intentar de alguna manera atraer a sus lectores.

MDZ cumple 16 años, la edad de un adolescente en un país eternamente caracterizado como adolescente. Por eso la propuesta -algo que escasea en épocas de campaña- es siempre mantener un mismo objetivo: intentar ser lo más maduros posibles para informar en un país completamente inmaduro.