Sergio Massa ajusta su campaña ante la desconfianza y el sálvese quien pueda
Wado de Pedro no será más jefe de campaña de Unión por la Patria. Eso ya está decretado. No se comunicará oficialmente, pero el círculo más cercano de Sergio Massa será el encargado de todos los armados futuros, de los mensajes y de las campañas. "Tenemos que volver a encontrarnos lo más parecido al Frente Renovador de 2013", confesó un conocido del candidato presidencial.
Es que el ministro del Interior, adoptado como miembro del proyecto massista casi por lástima, por haber sido dejado de lado su candidatura en las horas previas del cierre de las listas, nunca se sintió cómodo con el rol que le dieron. No porque no pudiera o no supiera hacerlo, sino porque creía que la campaña que iba a tener que impulsar y desarrollar era la propia, no la de otro dirigente de su mismo espacio.
A diferencia del momento que obligó a que lo designen candidato presidencial, Massa ahora se ve en manos de dirigentes a los que ya hace tiempo conoce y sabe de sus procedimientos, emociones y mensajes. No puede imponer, como venía acostumbrándose. Y si bien no caerá al extremo de la súplica, sabe que ahora necesitará muchísimo de sus buenos modales y de su seducción natural. La promesa de futuro es uno de su fuertes.
Durante toda la semana previa a la elección, la desmovilización fue notoria. Si no hubiese sido por el asesinato de Morena, en Lanús, el miércoles previo a las PASO, el ministro-candidato hubiera pasado un nuevo momento de tensión al ver que no tenía organizado su acto de cierre. Y ahí fue que entró su círculo de confianza para empezar a cerrar los detalles que nunca confirmó el encargado del tema. La realidad suspendió todas las actividades políticas.
"Yo le diría a Sergio que se cuide de aquellos que sólo quieren colgarse de sus pantalones y aprovechan su trabajo", dijo, palabras más, palabras menos, Joaquín De la Torre, alguien que lo conoce mucho y además lo respeta. Otro de los viejos conocidos, que aún siguen con él, opina lo mismo. Además de De Pedro, Juan José Alvarez también está en la lista de operadores que no operan.
En la noche de hoy habrá una nueva reunión entre los intendentes y el candidato presidencial. Hasta el momento no fue confirmada la presencia de Axel Kicillof y de Máximo Kirchner. Por ahora, los únicos encuentros que compartieron los jefes comunales con el ministro de Economía no fueron muy productivos. La confianza no abunda y las lealtades se desmoronan día a día, máxime cuando se trata de encontrar una explicación a la descomunal distancia que tuvieron los representantes territoriales en su favor y en desmedro de sus presidenciales.
Las preocupaciones, por supuesto, exceden la provincia de Buenos Aires. En el resto del territorio nacional se dieron resultados que sorprendieron, inclusive, a quienes no creían que el oficialismo pudiera realizar una buena elección. Las derrotas de Tucumán, La Pampa y Salta, por ejemplo, no encuentran explicación salvo en el no trabajo de los gobernadores y sus aliados locales.
El desprendimiento de la suerte del proyecto nacional fue notable. En varios municipios casi no se vio otra figura que la del intendente. "Quien pone solo su foto es que programó la campaña para que lo voten solamente a él. Y los resultados se dan con esa lógica", describe un conocedor de estos temas.
La realidad del domingo 13, además, demostró que en los lugares donde hubo PASO, Unión por la Patria consiguió superar la media de sus propias regiones. En el Gran Buenos Aires, habrá que esperar si consiguen mantener la performance de hace una semana Tigre, General San Martín, Hurlingham, La Matanza y Zárate. De las cinco localidades, en tres ganaron los intendentes y en otras dos los opositores. Damián Selci desplazó a Juan Zabaleta y Agustina Propatto le ganó al histórico vecinalista Osvaldo Cáffaro.
Otro detalle que hay que tener en cuenta es la baja participación en varias localidades. En Merlo, por ejemplo, donde Gustavo Menéndez realizó una mala elección y a pesar de eso le alcanzó para ganar contra los candidatos de La Libertad Avanza y Juntos por el Cambio, sólo fue a votar el 61% de la población.
Los jefes comunales están llenos de dudas. Si bien fueron los garantes para que Axel Kicillof consiguiera ganarle a la suma de los competidores de Juntos por el Cambio, ahora tienen en claro que deberán cuidar su boleta como nunca. "Si Sergio no baja el dólar a menos de $700, listo, esto no se levanta", le confesó un dirigente de un municipio de los históricamente alineados con el peronismo pero que, en esta ocasión, le costó conseguir votos para su fórmula.
Máximo Kirchner siempre sospechó que la elección presidencial estaba perdida y por eso hizo todo lo posible para poner a uno de los suyos en la fórmula de la gobernación, algo que Kicillof impidió con astucia y haciéndose como que no escuchaba. Ahora el deteriorado presidente del PJ bonaerense no tiene muchas ganas de que el gobernador sea el único ganador del domingo de octubre. Habrá que ver si su mal humor deteriora fatalmente las variantes de la provincia.


