La nueva decisión de Cristina ya desata una rebelión interna
“Esto no puede terminar así… Va a ser un desastre. No sé qué quieren que hagamos… Bah, yo voy a hacer lo que tengo que hacer, pero ¿de verdad me estás diciendo que esta es la fórmula definitiva que vamos a presentar?”, inició su virtual monólogo un intendente de los primeros en reclamar por la unidad de todo el peronismo kirchnerista hace más de cinco años, pero que ahora siente que nada de lo que se armó tuvo sentido.
Momentos antes, este periodista había difundido un tuit - algo poco habitual - con un mensaje concreto en el que advertía las pocas chances que tenía de prosperar la propuesta interna de Daniel Scioli pero, al mismo tiempo, insinuaba la futura composición de una lista de unidad real, inclusive con los aliados al ex gobernador.
Esa nueva transformación, que eliminaría la realización de las PASO en Unión por la Patria, también significaría la incomodidad de varios que ya creían que tenían su lugar asegurado en las listas más importantes. “Salvo la dupla Kicillof – Magario, quedó inmodificable, además de la precandidatura de De Pedro”, decía la .
Otro intendente, que convivió activamente en el primer gran kirchnerismo y que ahora pretende su reelección al frente del municipio que gobierna, también se sorprendió porque creía que aún había alguna chance de modificar la decisión de la vicepresidenta.
“Así vamos a perder. No hay forma. No se puede bancar más este tipo de decisiones. Cristina no cambia, nosotros nos callamos… Creíamos, sinceramente, que ahora era el momento de Sergio”, le agregó el primer intendente que presume que a Wado De Pedro “le falta un golpe de horno”.
“A mí cuando quería ser intendente, apenas empezaba, me decían que me faltaba… Y tenían razón. Casi diez años tardé en ser intendente”, siguió con su reflexión. Para él, “no hay sociedades ni confianza. Está todo roto. Y encima no aprovechamos que los otros se pelean como locos”, confió.
Un conocedor de estos momentos de tensión, que ha participado durante más de tres décadas en cierres de listas, califica la actual situación de Cristina Fernández de Kirchner, su hijo Máximo, Massa, De Pedro y Axel Kicillof como “el baile de las sillas; si te descuidás, te quedás paradito y solo”.
Razón no le falta. La mayoría convivió durante más de una década con fuertes acusaciones, operaciones políticas y judiciales en las que se buscó perjudicar y alguna que otra humillación pública. “Siempre esperan para darte el vuelto”, dijo quien no cree en este tipo de sociedades con procedencias tan disímiles.
Cerca del ministro de Economía aún tienen fe. Parecen Scioli. “Esto no termina hasta que termina”, dice, con entusiasmo, Rubén Eslaiman. Quizás tenga razón, aunque otro de los habituales operadores massistas sostiene, desde hace bastante tiempo, la posibilidad expuesta ante este periodista. “Es posible que nos cag…”.
Para peor, “Scioli nos apuró. ¡Cómo puede ser! Perdió hace ocho años y después se fue. Volvió ahora y quiere ser presidente, es de locos. ¿Y Victoria? Es buena compañera, pero perdió hace dos años. ¿Eso nos quieren hacer una interna?¿Cómo nadie habló con ellos?”, seguía entre preguntas y exclamaciones el intendente que nunca estuvo en el centro de la negociación, pero sabe cómo se hace.
“Esto era fácil. Máximo debía preguntar qué quieren y negociar. Pero no. Nada. Entonces, ahora es Cristina la que volvió a decidir. ¿Cuánto tiempo vamos a estar así?”, se volvió a interrogar: “Quizás esta sea la última”.
El documento del fin de semana de los intendentes reclamando una lista única con todos adentro tuvo su efecto, pero no con el contenido deseado.