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Cristina Fernández de Kirchner activa su propia estrategia y relativiza el peso de Máximo en sus decisiones

La vicepresidenta volvió a tomar las riendas de manera personal en el cierre de todas las negociaciones de Unión por la Patria. Tras reclamar durante un año que sus seguidores, entre ellos su hijo Máximo, se hicieran cargo, ante la falta de acuerdos mínimos ella tomó a su cargo el uso de la lapicera.

Cristina Fernández de Kirchner está dando órdenes. Si bien nunca dejó de hacerlo, ahora queda claro que lo que ella piensa no suele coincidir con lo que prefiere su hijo Máximo, quien tiene en la alianza con Sergio Massa su mayor fortaleza. “Ahora es Sergio el que domina esa relación”, se quejan en la vieja mesa de Ensenada donde se pretendía lograr que la vicepresidenta fuera candidata presidencial.

Cristina aceptó que Juan Manzur, quien la había querido jubilar y luego fue puesto como jefe de Gabinete por Alberto Fernández sea quien secunde a "Wado" de Pedro en la fórmula presidencial y, fundamentalmente, quien le ordenó a su hijo que liberara los avales partidarios para que Daniel Scioli sea precandidato presidencial. “Wado le debe ganar a alguien”, dejaron trascender en el Senado de la Nación.

Por eso fue que ayer, luego de la confirmación de las presentaciones ante la Junta Electoral de Unión por la Patria y la de la provincia de Buenos Aires realizadas por los amigos del exgobernador bonaerense, se conoció que los partidos más cercanos al operativo cristinista y el propio Frente Renovador le iban a dar los avales necesarios para que el motonauta pudiera presentarse en la interna.

“No podemos aparecer teniéndole miedo a un tipo que hace cuatro años que no hace política”, dijeron luego de la “gentileza” de los avales. Sin embargo, el otro pedido, que promovió la solicitud de revisión por partes de las juntas electorales es la de los pisos necesarios para ingresar a la lista definitiva de candidatos que le otorgarán a los derrotados. Sobre esto no se habló ni se especula que se modificará. Acá pesa la idea que ante una elección muy difícil, los primeros que tienen que tener asegurados los lugares son los kirchneristas, los intendentes y el Frente Renovador.

La vice volvió a tomar las riendas del armado final de Unión por la Patria

A modo de recomponer volumen político, ese que perdió porque “dejamos mucha gente afuera”, la vicepresidenta se juntó la semana pasada con Fernando Gray, el intendente de Esteban Echeverría que tiene todavía pendiente de resolución su presentación judicial ante lo que considera un “despojo” de su presidencia al frente del PJ bonaerense. Su mandato, como el del resto de los consejeros fue cortado abruptamente por una elección vía zoom y en su lugar asumió el joven Máximo.

También habla con otros intendentes. Con todos los que piden hablar con ella. Es muy probable, inclusive, que quien más desafió el poder territorial de La Cámpora, Juan Zabaleta, termine encabezando una lista de “unidad” en su distrito ante la abrumadora supremacía comparada con su competidor local cercano a los Kirchner.

Diferente es el caso de Julio Zamora en Tigre. Ahí ya Malena Galmarini regó de gigantografías la ciudad con un enorme corazón celeste y el título “intendenta”. Scioli vive en Tigre, La Ñata sigue siendo su lugar elegido en el mundo y la inquina entre quien recuperó el distrito para el peronismo, Massa, con su sucesor, Zamora, es imposible de conciliar. El jefe comunal siente que no le darán la lista que lleve en las otras categorías a "Wado" de Pedro y Axel Kicillof.

La idea de mover a Kicillof hacia el ámbito nacional estaría casi muerta. Esos mismos intendentes que hablan con la “jefa” le explican lo importante de no tocar la dupla que los gobierna. Por más que no tengan afinidades conducentes ni intereses que los unan con el gobernador, lo consideran el mejor candidato para seguir en el poder.

Máximo Kirchner también difiere con esto. Desde siempre quiso otro orden provincial y ahora lo único que puede lograr es que se cambie la fórmula. Todos sus amigos quieren que Verónica Maggario vuelva a ser la candidata en La Matanza y colocar al lado del jefe provincial a otra figura que represente al peronismo que no tiene la relevancia necesaria, según entienden. Para este lugar hay dos anotados. Martín Insaurralde y, por imagen, Gabriel Katopodis, aunque cerca del ministro de Obras Públicas de la Nación no creen que suceda nada en la fórmula provincial. El otro es el propio Máximo Kirchner, a quien le divertiría estar en el día a día provincial para provocar la tirria de Kicillof.

Todo puede pasar en el oficialismo aunque si Daniel Scioli logra finalizar la presentación de listas en todo el país es poco probable que Massa se presente. Era lo que no quería, por lo cual había amenazado con su renuncia, pero que luego relativizó en el último congreso del Frente Renovador. “Esto no termina hasta que se termina”, le dijo muy tarde un dirigente cercano al ministro ante la consulta de rigor de MDZ. "¿Sabes qué va a hacer Sergio?..."La candidatura a Senador Nacional ya la tiene. Pero sus amigos perciben que merece más.