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Arde Rosario: la interna que nadie sabe resolver y jubiló a Omar Perotti

El gobernador Omar Perotti da por perdida la batalla y cambió por cuarta vez el ministro de Seguridad. La banda de los Monos dirige la producción y distribución de la droga y el Gobierno nacional no lo puede resolver. La tasa de homicidio en Rosario es cinco veces más alta que el promedio nacional.

La amenaza a Lionel Messi tiene un sentido de momento y lugar. Hay una interna en Santa Fe que afecta directamente a Rosario y las bandas narco que cogobiernan la provincia hace años. Un sector de la policía está enfrentado, las cárceles tienen dentro a los líderes de los Monos, que trabajan día y noche vendiendo droga y coordinando los pedidos para exportar. Todo normal, mientras Aníbal Fernández cree que Rosario tiene valores europeos de tasa de homicidios. 

Marcelo Sain llegó a Santa Fe ya manchado en su currículum, arrastrando denuncias de todo tipo por su paso en la Policía de Seguridad Aeroportuaria y a hacerse cargo de algo que Omar Perotti no pensaba resolver: el narcotráfico de la provincia que gobierna. Llegó, hizo espionaje, fue denunciado, generó según confirmaron a MDZ distintas fuentes un esquema que le sirvió para hacer negocios y lo echaron sutilmente tras comprobar unos 611 perfiles obtenidos ilegalmente haciendo inteligencia interna.

Uno y otro fueron siendo desplazados los ministros de Seguridad local, donde la política no sabe qué hacer y el Gobierno nacional no se encarga tampoco, hoy a cargo de Aníbal Fernández. Pablo Javkin es el intendente de Rosario, quien exige 5.000 policías y nuevos patrulleros. Hoy día Rosario tiene 35 patrulleros circulando, hace cinco años eran 164.

Fuentes de inteligencia en diálogo con este medio confirmaron lo que no muchos cuentan: "La estructura de gendarmería en Rosario es muy grande, pero es evidente que hay segundas y terceras filas comprometidas con el narcomenudeo, sino no pasaría lo que pasa". Y añadieron: "Aníbal no se va a encargar, no tiene idea y no le suma resolverle el problema a Perotti". 

La amenaza entonces era Saín y se fue, pero porque no atacó el problema de la Policía corrompida, sino que se encargó del llamado lobby policial, sin tocar las estructuras. Leyes y autonomía a la Policía, más desmadre entonces, y se fue expulsado con denuncias. Así entonces desembarcó Jorge Lagna, secretario de Gestión Institucional y Social, quien al poco tiempo por no poder generar un contexto de trabajo con el gobernador, se fue también. Empezaba entonces APROPOL (entidad que agrupa policías y ex policías) a hacer un lobby cada vez más agresivo, y la política no sabía qué hacer. Perotti ya había reconocido puertas adentro que era batalla perdida.

La interna crecía y la policía local demandaba ayuda del gobierno provincial y nacional. Las requisas en la cárcel se tendieron más esporádicas y menos exhaustivas, el poder de los narcotraficantes dentro del penal de Coronda es total. Tal es así, que fuentes locales confirmaron a este medio que en la última investigación encontraron una balanza de precisión dentro de una celda. "Monchi" Cantero, líder de los monos, sostiene un aparato de producción, seguridad y distribución de la droga a pesar de los 40 años de prisión que tiene que afrontar. 

Tras Lagna, el policía retirado, mayor y sin conocimiento que arribó fue Rubén Rimoldi, quien fracasó en su intento de unificar la dirección de la policía. El lobby policial fue comandado por APROPOL y Rimoldi no cumplió las expectativas, por lo que su cargo fue tomado por Claudio Brilloni, gendarme retirado y con más conocimiento sobre el conflicto.