ver más

Sin bala de oro, Alberto Fernández deja en libertad a La Cámpora para que siga su demolición

Las Pascuas más famosas fueron las de la época de Raúl Alfonsín, donde toda la dirigencia política lo acompañó en contra del levantamiento militar. Sin embargo, las crisis que azotaron a los gobiernos de Fernando De la Rúa y de Mauricio Macri también hacían de estos días momentos cruciales inocuos.

"Jugué dos apuestas a manos del gobernador, que no se va a ningún lado", le dijo MDZ  a una de las personas más cercanas a Axel Kicillof, quien apareció como posible ministro de Economía en reemplazo de Martín Guzmán. "Ganas, jugá seguro", contestaron. 

En estas cuarenta y ocho horas han aparecido muchísimas hipótesis sobre el futuro del Gobierno. Lo único seguro que hay, según aseguró un ministro, que "así como están las cosas, con aprietes y pedidos de rendición incondicional, el presi no tira a nadie".

Nadie sabe de qué manera hablarle, sin faltarle el respeto por su investidura y el cariño que le tienen, al presidente Alberto Fernández. Su gente de confianza ya se diferencia entre los "administradores" y "la política", en la que, indudablemente, los primeros están ganando largamente la pulseada.

"El presidente entiende lo que está pasando. No lo hagamos quedar como un idiota que sólo hace lo que los asesores le indican. Esto no es una película, es la realidad, por eso le pedimos que lo que está analizando lo haga ya y no espere más. Sino, van a pasar más días y las cosas ya no podremos manejarlas", le dijo a MDZ uno de los que más sigue la cotidianeidad del nonato albertismo.

Hace tiempo, algunos referentes que siempre lo apoyan se lamentan porque "no está conectado con la realidad". Por ese motivo, seguramente, llegó hasta esta instancia, donde todas las versiones pasan a ser verosímiles. Sin embargo, en la provincia de Buenos Aires, los amigos del gobernador Axel Kicillof no pueden creer que alguien pueda tomar en serio que será el próximo ministro de Economía porque se lo pidió Cristina Fernández de Kirchner. 

"¿Vos ves al peronismo de la provincia de Buenos Aires dándole el poder a La Matanza? Se preguntan y se contestan. "Si Máximo Kirchner siempre tiene que discutir por los modos y los resultados de Axel, ¿te podes imaginar con Fernando Espinoza?", se preguntan quienes no ven bajo ningún punto de vista que Verónica Maggario, la pareja política del intendente del municipio más grande del país, actual vicegobernadora, asuma como reemplazante de Kicillof. 

Espinoza no se lleva bien con mucha gente. Sus modales no son los que habitualmente se manejen en una convención social pero además ha mantenido severísimas discusiones con Máximo Kirchner, con Martín Insaurralde, actual jefe de Gabinete provincial y con el propio gobernador. Con el presidente no lo hizo, asume que como jefe comunal de La Matanza tiene más poder que él. 

Volviendo al presidente, un intendente de la Zona Sur que estuvo con él hace unas semanas, le aseguró que haría cambios, pero no pudo determinarle la fecha. "No sé si será en Semana Santa... quizás lo haga el 1ro de Mayo", le comentó. Incrédulo, este experimentado jefe comunal está convencido que esas decisiones jamás llegarán. "Lo peor es que si vos no lo haces, la realidad te lleva puesto", agregó. 

Quienes lo aconsejan sobre tomar una decisión, cualquiera sea, pero que marque un rumbo, tanto en lo político como en lo económico, son los referentes políticos de su Gabinete y algunos intendentes como Mario Ishii, quien, siempre pionero, ya se deshizo de dos referentes camporistas que trabajaban junto con él en José C. Paz. Lamentablemente para Fernández, no hay muchos más que puedan hacer lo que quieran en su territorio. La mayoría temen perder con la oposición de Juntos o por algún candidato armado por el hijo de los dos presidentes. 

Aníbal Fernández, quien vino el año pasado, Juan Manzur, el iniciador del pedido de jubilación a Cristina Fernández de Kirchner, y los intendentes en uso de licencia Gabriel Katopodis, Jorge Ferraresi y Juan Zabaleta, son los que más conocen los costos de la inacción. Hasta Santiago Cafiero, que suele ser el que más habla y se enoja en la intimidad presidencial, ya está desconcertado. 

Quienes sí no hablan más son los voceros extraoficiales que habitualmente eran los encargados de mandar mensajes de guerra o de paz, según la oportunidad.