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El Gobierno amenaza a los supermercados que no quieren acordar

Negocian los representantes del ala conciliadora del Gobierno con supermercados mantener precios por debajo de la suba que se registro hasta el 10 de marzo y fijar una lista de precios cuidados. Quieren evitar medidas más duras que compliquen el dialogo. Presión de los "halcones" del kirchnerismo.
Foto: TELAM
Foto: TELAM

"Es un acuerdo con nosotros, o viene la línea dura". El representante de varias empresas productoras de alimentos escuchó de boca directa de un alto funcionario del Gobierno nacional (no del equipo económico) la advertencia con contenido más político que económico. Que además completó el concepto con un mensaje algo más conciliador. "Acordemos. Bajen los precios. Hagamos un trato. Con nosotros se van a entender, más allá de los problemas públicos que tengamos. Pero no se corten solos porque si no es con nosotros, tendrán que negociar con los duros. Y ahí se viene otra cosa".

El funcionario político tenía el celular de uno de los responsables de las empresas apuntadas por el ministerio de Desarrollo Productivo y la secretaría de Comercio Interior como responsable de incrementar más del 10% los precios de varios de sus productos más famosos; y, como tal, visitará a Matías Kulfas y Roberto Feletti en las próximas horas, en uno de los encuentros "uno a uno" que están siendo programados desde el gobierno. En estas citas se quiere "discutir" con los empresarios el porqué de las subas de la semana pasada y si es verdad que ante el anuncio presidencial del comienzo de la "guerra contra la Inflación", hubo aprovechamientos clásicos en circunstancias de ríos revueltos. Y si bien la advertencia sonó dura y difícil, a los oídos ya tan acostumbrados como cansados del empresario, llegó como un mensaje hasta responsable. Y, lo mejor para el Ejecutivo, casi explicable hacia adentro de la empresa (y al exterior) y cumplible.

Como ya se contó en estas líneas, terminada la grieta interna del Frente de Todos (FdT) por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), parecería haber llegado el momento de la batalla por el combate a la inflación. Y las medidas y profundidades de esa guerra. Ya están identificados los halcones y las palomas en el conflicto, con unos militando dentro del kirchnerismo en todas sus variables y algún que otro aliado dentro del Ejecutivo. Este grupo reclama la suba de las retenciones a las exportaciones, pero no sólo para la harina y el aceite de soja (dispuestas desde hoy), sino además al trigo, maíz e incluso la soja; por ley, o por la fuerza. También defienden la aplicación pura y dura de la ley de Desabastecimiento, la reglamentación de la ley de etiquetado y la ejecución sin mas demora de la ley de góndolas. Critican a Alberto Fernández por el freno en el avance con estas armas, y la relacionan con otra muestra más de la falta de acción del titular del Ejecutivo.

Los mismos halcones critican que al comienzo de la gestión del FdT no se haya concretado la nacionalización de Vicentin, que se escuchen a gobernadores que frenan acciones directas (incluyendo al campo) y, otra vez, al acuerdo con el FMI donde se impone un freno a la acción fiscal para poder enfrentar un incremento de los planes sociales y las ayudas financieras directas a sectores sociales que más sufren el alza de los precios de alimentos. Para los halcones, el dialogo hoy con empresas que incrementaron los precios entre 10 y 20% (o aún más), entre el lunes y el viernes de la semana pasada no da garantías. Y ponen de ejemplo la acción directa de Roberto Feletti  de agosto del año pasado, imponiendo primero precios máximos de 15 días antes de incrementos de precios para luego abrir negociaciones hacia un nuevo acuerdo con los privados; es la receta del éxito, dicen. 

Para ese sector del oficialismo todo lo que no avance en sanciones duras es un guiño "a los especuladores y los formadores de precios", los que, son hoy "el verdadero enemigo", según la frase del fin de semana de un alto dirigente kirchnerista. Se cree fervientemente en este sector, que la aplicación de la ley de Abastecimiento no es negociable y que la única crítica actual es la demora del Poder Ejecutivo en avanzar firmemente en este sentido.

Frente a los halcones, están las palomas; las que en Juntos por el Cambio (JxC) serían considerados igualmente intervencionistas o los responsables del fracaso del combate a la inflación, por su oposición a la actividad de los privados. El funcionario que habló con el empresario citado para el "uno a uno" asegura esta dentro de este segundo grupo; más dialoguista y racional, según la autoreferencia del integrante del Ejecutivo. Y lo más importante de su mensaje. Afirma el hombre que Alberto Fernández está convencido que esta posición es la correcta. Y que sólo pide comprensión y acompañamiento.