Lo que diferencia a Brasil de Argentina y por qué no habrá grandes cambios con el triunfo de Lula da Silva
El diplomático argentino y exembajador de Brasil Diego Ramiro Guelar aseguró en MDZ Radio que la institucionalidad del país vecino seguirá siendo la misma a pesar del triunfo electoral de Lula da Silva, líder de izquierda, frente al actual presidente de derecha, Jair Bolsonaro.
En plena campaña electoral, el presidente electo tuvo que luchar contra aquellos discursos que sembraban dudas al respecto de su función como jefe de Estado. Lula da Silva fue condenado en 2017 a 12 años de prisión por lavado de dinero en el marco de la Operación Lava Jato, pero cumplió 19 meses de condena y al tiempo, la Justicia brasileña decidió anular la pena por defectos procesales.
Desde ese momento, el dirigente del Partido de los Trabajadores en innumerables ocasiones declaró que fue "víctima de una persecución política debido a que sufrió las consecuencias del lawfare" y el mismo discurso está pronunciando la vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, quien está cursando actualmente el proceso judicial caratulado como la causa Vialidad.
En este sentido, el diplomático sostuvo que el recurso del lawfare no tendría las mismas implicancias en las elecciones presidenciales del 2023 y lo que diferencia a Brasil de Argentina es que siguen líneas institucionales sin importar su color político. "La gran mayoría de los jefes de estados han tenido problemas judiciales, con razón y sin razón, pero creo que la situación brasileña es particular y la nuestra es totalmente diferente. En el caso de Brasil, ellos tuvieron una campaña electoral muy violenta y en donde ambos dirigentes se dijeron de todo. Sin embargo, el país tiene deflación desde hace meses y nosotros tenemos una inflación de 3 dígitos aproximadamente”, comentó el entrevistado.
Según Guelar, nosotros pensamos y analizamos que Brasil tiene una inmensa grieta, pero el país vecino está creciendo más que EEUU, Rusia y China. Entonces en medio del folklore político, los brasileños respetan ciertas líneas de conducción que son fundamentales para cualquier nación. “Sin embargo, los argentinos nos hemos acostumbrado al péndulo, mejor dicho un tronco, porque dentro de la misma administración se cambian en meses, semanas y días, todos los planes que dan previsibilidad funcional al país. Esa inestabilidad la pagamos todos los ciudadanos”, declaró.
Por eso, el diplomático le recomendó a la actual administración política y a las siguientes que “tomen los ejemplos de los países limítrofes porque por más que cambian sus administraciones ideológicas siguen con las líneas institucionales que les permiten previsibilidad” a sus ciudadanos.
“Hay líneas políticas que se deben seguir como en el caso de Chile y Uruguay que no han presentado grandes cambios, teniendo en cuenta que hicieron un pasaje de la derecha a la izquierda con el traspaso de mandato de Sebastián Piñera a Gabriel Boric. Lo mismo ocurrirá en Brasil, lo que vamos a ver es que el ministro de Economía de Lula será muy parecido a Pablo Guedes, actual funcionario de Bolsonaro. Las grandes líneas de política exterior y económicas se van a mantener porque eso hace a una nación”, expresó.
“Cuando eso no ocurre hay que entenderlo como una anormalidad y nosotros lo hemos incorporado a nuestro funcionamiento social en los últimos 50 años. En ese tiempo hemos crecido 0 puntos. Entonces, debemos mejorar nuestra conducta frente al mundo y aprender de nuestros vecinos”, sentenció.