Diego Santilli y Facundo Manes transforman al viejo Cambiemos

Diego Santilli y Facundo Manes transforman al viejo Cambiemos

Diego Santilli y Facundo Manes están hablando mucho más seguido de lo que cualquiera supone. Tras un inicio áspero y complejo, todo parece encaminarse a una buena relación personal. Desde ahí trabajan para convencer a sus respectivos espacios de la importancia de un mensaje unificado.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

La foto que aparecerá en todas las carteleras marca claramente la decisión estratégica de Juntos de la Provincia de Buenos Aires de dar una vuelta de página a los colores que protagonizaron al frente opositor en los últimos seis años y el amarillo dará paso a un rosa fuerte, casi similar al que utilizó Facundo Manes en Dar el Paso, para terminar con el color del PRO al final. 

Así, en un gesto más de Diego Santilli y su equipo, discutido con los del neurocientífico radical, se encarará una campaña en la que el color característico del PRO ni se verá. Esta decisión, que podría considerarse hasta normal y estratégica, no se consiguió sino luego de una gran cantidad de consultas y explicaciones con varios dirigentes PRO que no querían perder esa esencia que los llevó al poder. 

A pesar de que muchos dirigentes, inclusive intendentes de Juntos, habían puesto el grito en el cielo por la repentina aparición de pintadas donde marcaban el agradecimiento de Santilli por el apoyo recibido, todo en amarillo, la decisión de cambiar el color fue muy analizado y requirió de un fino trabajo de convencimiento.

Todavía no hay demasiado margen en el entorno de Horacio Rodríguez Larreta ni de Mauricio Macri para hacer un desprendimiento tan importante. Mucho ayudaron los estudios que metódicamente realiza Federico Benedetto, quien a diferencia de sus antecesores, le gusta mucho conocer e interiorizarse de la opinión surgida desde la política.

En la reunión del lunes, en Munro, donde las autoridades partidarias de Juntos ratificaron su decisión de esforzarse aún mucho más de lo realizado para asegurar la fiscalización y controlar cada voto, también tomaron nota de la importancia que tuvo la PASO, la simbiosis entre ambas listas y la competencia, que se tradujo en la mejor elección del espacio en la Provincia de Buenos Aires en una primaria.

La relación entre Santilli y Manes está atravesando por el mejor momento y por primera vez han notado las dificultades que tienen para conjugar su sintonía con la de las autoridades partidarias. “Ellos creen que tienen la patente del espacio y no quieren regalar esa franquicia”, se quejan.

Esto se vio con claridad el día de la presentación de los ganadores, en Capital, cuando los referentes provinciales, los mismos que provocaron la crisis del Gobierno nacional, quedaron relegados a un segundo término. Mauricio Macri, Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, y las autoridades partidarias y de los bloques legislativos no relegaron la primera fila.

Lo que más le cuesta regular es el fuego amigo y los errores no forzados. “Todo empezará en noviembre, una vez concluida la elección general. Sabemos que tenemos que ganar porque si no las facturas que vamos a tener que pagar son muchísimas”, dicen, aunque a todas luces se nota que ambos, Santilli y Manes, trabajan con el freno de mano puesto producto de cuidar las relaciones con sus respectivos socios.

Días atrás, cuando la ahora candidata María Eugenia Vidal dejó trascender que estaba recibiendo ayuda de Marcos Peña, todo fue preocupación. Y a varios candidatos y a tres intendentes del PRO no los pueden contener porque no entienden el motivo por el cual el jefe de Gobierno porteño se fue de gira cuasi presidencial. “Tú no has ganado nada”, diría José Luis Chilavert.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?