Suarez vuelve a diferenciarse de Alberto en el manejo de la pandemia

Suarez vuelve a diferenciarse de Alberto en el manejo de la pandemia

La posibilidad de una tercera ola de contagios preocupa, pero Mendoza volvió a apostar por la apertura de actividades más que por las restricciones. Se busca que el turismo se mueva, más allá de que la Casa Rosada no promueve la circulación de personas durante la vacaciones de invierno.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Rodolfo Suarez apostó otra vez por una estrategia diferente a la planteada por Alberto Fernández en cuanto al manejo de la pandemia y, en la antesala del movimiento económico que podrían generar las vacaciones de invierno, volvió a optar por el camino de las aperturas más que por el de los cierres.

El gobernador mendocino dio la primera señal el martes, cuando decidió levantar las restricciones para la circulación de personas y volver a permitir, aunque con un límite, las reuniones sociales. La medida se tomó sin que se hayan registrado en Mendoza variaciones fuertes de la situación epidemiológica: la cantidad de casos continúa en una meseta alta y las muertes por coronavirus no descienden de las 20 por día. Es cierto que la positividad bajó a niveles inferiores al 25% y que la tensión de las terapias intensivas se alivió, pero la provincia no está exenta del impacto de la tercera ola que los especialistas pronostican para agosto como consecuencia de la circulación de la variante Delta.

El punto continúa siendo el mismo de toda la pandemia. En la medida que los contagios no se disparen y que la provincia acompañe el ritmo que marca el coronavirus en el resto del país, Suarez va a continuar jugándose a ser más aperturista que restrictivo. Y está convencido de que un puñado de razones lo avalan.

Si se pretendía promover la actividad turística en las próximas semanas, hubiera sido un contrasentido mantener los días para la compra con DNI o no permitir los encuentros dentro de las casas. Además, una realidad: de hecho gran parte del comercio y la propia gente ya venían pasando por alto estas limitaciones desde hace tiempo.

Después está el otro condimento. Si por algo al gobernador le sonríen las encuestas como parece, es por la percepción positiva que tiene una buena parte de la población acerca de cómo está administrando esta crisis sanitaria. En este punto la consultora Martha Reale sostiene que en junio el 67% aprobó a Suarez, niveles que crecieron incluso con respecto a mayo. En ese momento el 61% respondía que estaba de acuerdo en cómo el mandatario estaba gestionando la pandemia. No existen muchos otros elementos a la hora de examinar la gestión de Suarez que lo empujen tan arriba en la consideración pública. Y si hasta aquí el plan funcionó ¿Por qué cambiar?

Por supuesto que la situación económica juega y mucho. La temporada de invierno no tiene una buena perspectiva en la provincia, con niveles de ocupación, a pocos días de que arranque, que apenas llega al 40%. Y aquí la segunda señal de diferenciación con la Casa Rosada que dio el gobierno en pocas horas. Discutió con Aerolíneas Argentinas la ampliación de los vuelos con Buenos Aires, medida que se consiguió ampliando de 10 a 20 la cantidad de viajes semanales.

La provincia ya había criticado la decisión de establecer un cupo para el arribo de argentinos provenientes del exterior porque entiende que, desde el punto de vista constitucional, afecta las libertades individuales de aquellos que pretenden volver a su país. Pero también porque desde Mendoza sostienen que el arribo de personas de afuera es absolutamente controlable. En el pico de ingresos en las semanas previas a las limitaciones, ingresaron por el aeropuerto 32 personas por día que a su vez habían estado en el exterior. De esas, el 9% terminaba incumpliendo la cuarentena obligatoria, muy por debajo del promedio de los que se quedaban en Buenos Aires que, según datos de la Dirección de Migraciones, llegaba al 40%.  

La discusión por los vuelos no fue sencilla. La provincia tuvo que demostrar con números que la ocupación de los aviones de la empresa estuvo alrededor del 85% en junio y que esa cifra iba a aumentar este mes. Pero sobre todo, las autoridades de Turismo que discutieron el tema en Buenos Aires este miércoles chocaron con la cuestión de fondo: Aerolíneas, en sintonía con el gobierno nacional, se resistía a ampliar los vuelos porque apuesta a limitar la circulación de personas por el país durante las vacaciones de inverno más que a promoverla. Todo lo contrario a lo que Suarez quiere hacer acá. 

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