Hasta dónde llegará la tensión entre Macri y Rodríguez Larreta en Juntos por el Cambio

Hasta dónde llegará la tensión entre Macri y Rodríguez Larreta en Juntos por el Cambio

La dos figuras fuertes del PRO tienen en sus manos la posibilidad de un acuerdo o ir a competencia interna a través de sus candidatos en CABA y provincia de Buenos Aires. La última reunión entre ambos fue el jueves pasado y no hubo armisticio. El rol de María Eugenia Vidal.

Beto Valdez

Beto Valdez

La dura puja interna en el PRO está poniendo al rojo vivo la relación de fuerzas y el armado electoral de Juntos por el Cambio. Todo parece indicar que se adelantó la pelea por el 2023 y los principales jugadores de Propuesta Republicana empiezan a acomodar sus fichas en función de esa fecha y no tanto con la mirada puesta en las estratégicas legislativas de este año. Casi sin proponérselo se lanzó la interna de fondo entre Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta por el liderazgo de ese espacio político fundado por ambos en 2002.

El problema central es que el ex presidente y el jefe de gobierno porteño no terminan de ponerse de acuerdo. El jueves se vieron las caras pero no hubo “fumata blanca". “Esta vez Mauricio fue a la reunión más componedor pero Horacio se mostró más entusiasmado en que las diferencias se definan en las PASO”, dice un vocero con interlocución con ambos. A esta altura la tregua pasa exclusivamente por un acuerdo sin competencia interna que garantice a Patricia Bullrich como primera candidata en la lista de CABA y Diego Santilli encabezando por provincia de Buenos Aires.

Ese armisticio significaría una especie de empate.  Cada uno pone a un candidato propio en los distritos estrellas y al mismo tiempo relegarían las chances de otros aliados: Rodríguez Larreta tendría que bajar a María Eugenia Vidal y Mauricio a su primo Jorge, intendente de Vicente López y posicionado para competir con el vicejefe de gobierno porteño. Por ahora ese escenario luce como poco probable. “Horacio está avanzando el armado de las PASO en Capital y Provincia”, cuentan en su entorno. Dicen que va a bajar el piso electoral para que puedan competir José Luis Espert y Emilio Monzó con el atractivo de entrar a la lista.

 
El mandatario porteño, al parecer, está más entusiasmado con la primaria bonaerense y que haya varias listas. “Lo de Espert está cerrado y se está negociando con Javier Milei para que también participe por dentro en CABA”, aseguran los voceros larretistas. Lo ven a su jefe dispuesto a consolidar su liderazgo frente a Macri y tratando de poner a dos figuras cercanas al frente de las listas en PBA y en su distrito. Por eso se terminó acelerando la pelea por la conducción del espacio y el ex presidente no parece dispuesto a ceder y menos dejar de ser protagonista cuando en su entorno lo ven con aspiraciones al 23.

“Horacio no debe olvidarse la frase de Fernández sobre Cristina y es aplicable para este escenario: con Mauricio solo no alcanza, sin Mauricio no se puede”, dice uno de los “halcones” que resiste la estrategia del larretismo. Objetivamente, toda esa movida depende de la voluntad de una sola persona: Vidal, quien dilata su definición con aires de independencia del propio Rodríguez Larreta. Trasciende que ha puesto condiciones para encabezar la lista porteña: ministerios en CABA para sus allegados y certezas para el 23 (sucesión de Larreta?

Mientras tanto, cerca de Bullrich también miran con simpatía la posibilidad de una PASO con Vidal porque consideran que aún perdiendo lograrían más diputados y legisladores que en una negociación con Rodríguez Larreta. Además sostienen que puede ser una competencia muy pareja, pese al peso del aparato del estado porteño y la muy buena imagen del gobernante porteño. “No se parece en nada a la PASO de 2015 porque Patricia no es Gabriela Michetti y además tendría seguramente el apoyo de Mauricio que entre los porteños sigue teniendo predicamento”, sostienen los allegados a la presidenta del PRO. 

Quienes miran con desconfianza esta eventual competencia interna son los radicales de CABA porque perciben que un regreso de Vidal al distrito metropolitano apuntaría no solo a frenar a Bullrich sino además taponar las aspiraciones de Martín Lousteau al gobierno de la Ciudad en el 2023. Y tampoco tienen claro cómo jugar en esa PASO.

Algo similar le ocurre a la UCR bonaerense si llegara a haber competencia en el principal distrito del país. Por ahora Maximiliano Abad, flamante presidente de ese partido, se muestra más cerca del Grupo Dorrego y de Jorge Macri, al igual que Joaquin De la Torre, quien analiza si seguir adentro de JxC o irse con Florencio Randazzo a la tercera vía

Elisa Carrió, por su parte, amenaza ahora con liderar la lista de diputados en Buenos Aires, movida que preocupa a todos los sectores porque la jefa de la Coalición Cívica no agrega votos a JxC y no tiene llegada en los centros urbanos del Gran Buenos Aires. La idea de Rodríguez Larreta es desalentarla con encuestas que la muestran menos competitiva que Santilli.

Juntos por el Cambio no es sólo el PRO, estamos los radicales que no vamos a ser otra vez convidados de piedra”, dicen desde la UCR. Incluso, el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, anticipa en privado que “no puede ser por tercera vez candidato a presidente un jefe de gobierno porteño”. Claro que el radicalismo sigue teniendo una estructura nacional envidiable pero no cuenta con figuras marketineras como el PRO. En el “top ten” nacional de los dirigentes opositores el único de la UCR es Martin Lousteau. Sus socios exhiben a Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Patricia Bullrich y el propio Macri. 

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