La falsa disculpa de Alberto Fernández tras ofender a mexicanos y brasileños

La falsa disculpa de Alberto Fernández tras ofender a mexicanos y brasileños

El Presidente sorprendió ayer al lanzar una frase que le valió críticas de todo el continente. Luego se disculpó, pero a la vez se quitó responsabilidad.

Francisco Pérez Osán

Francisco Pérez Osán

"El pez por la boca muere", reza un viejo refrán que busca alertarnos sobre los peligros de hablar de más. "Somos dueños de lo que callamos, y esclavos de lo que decimos", dice otra frase, muy sabia por cierto. Alberto Fernández eligió ignorar esos consejos durante la visita del presidente español Pedro Sánchez, y eligió una cita que, fuera del contexto apropiado, resulta increíblemente ofensiva.

"Escribió alguna vez Octavio Paz que los mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos, y eran barcos que venían de Europa, y así construimos nuestra sociedad", dijo el presidente durante una conferencia de prensa conjunta con Sánchez.

Lo primero que notaron algunos es que la frase así presentada no corresponde al poeta mexicano, sino al cantautor argentino Litto Nebbia, quien la dice en su canción "Llegamos de los barcos". Las quejas llegaron rápidamente del resto del continente, que hizo foco en el tinte racista que tiene la frase. Hasta el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, "corrió por izquierda" a su par argentino.

Alberto se demoró, pero al final se disculpó. "Se afirmó más de una vez que 'los argentinos descendemos de los barcos'. En la primera mitad del siglo XX recibimos a más de 5 millones de inmigrantes que convivieron con nuestros pueblos originarios. Es un orgullo nuestra diversidad", escribió en su cuenta de Twitter, algunas horas después del gaffé.

"A nadie quise ofender, de todas formas, quien se haya sentido ofendido o invisibilizado, desde ya mis disculpas", siguió. Si bien el pedido de disculpas pudo haber sido bienintencionado, la fórmula utilizada es reconocida como engañosa, ya que tiene la función oculta de quitarle responsabilidad a la persona que la dice.

El reconocido psicólogo Guy Winch indica que una disculpa efectiva debe tener algunas características específicas, entre las que se encuentran "una expresión de arrepentimiento por lo que pasó" y "una declaración de empatía que reconozca el impacto completo de nuestras acciones en la otra persona". Nada de esto se cumple en el breve mensaje de Alberto Fernández.

Lo que hace el presidente es volcar la culpa en el otro, la persona ofendida. "Quien se haya sentido ofendido" implica de manera solapada que la frase no es realmente ofensiva, y que quienes se ofendieron -en este caso- no entendieron lo que él quiso decir. A pesar de ser una cita, es innegable que lo que el presidente dijo tiene elementos que desde hace años generan rechazo. En particular llamar "indios" a los habitantes originarios. No causó gracia tampoco en Brasil la segunda parte de la cita, aunque no es necesario llegar al extremo al que llegó la conductora Anamá Ferreira al suponer que Fernández había llamado "monos" a los brasileños.

Un artículo de Harvard Business Review describe esta forma de pedir perdón como una "disculpa incompleta". "Puede ser que quien se disculpa acepte una responsabilidad parcial por su rol, pero no expresa remordimiento ni pide realmente perdón", se ejemplifica. "También puede pasar que se exprese cierto arrepentimiento por las circunstancias de la otra persona, pero que no se admita el rol en lo que sucedió: 'Me apena que te sientas de esa manera'", agrega a nota. El efecto general será que la efectividad del pedido de disculpas se verá muy disminuida.

Hoy Alberto sigue intentando tomar distancia, y recordó nuevamente que la frase citada es de Litto Nebbia. Además retuiteó mensajes que indican que el escritor Julio Cortázar también dijo cosas similares. Cabe hacer una diferenciación: lo que dijeron tanto Octavio Paz como Cortázar indicaba que los mexicanos viene "de los aztecas" y que "los peruanos vienen de los incas", algo que a diferencia de la frase de Nebbia, destaca el origen precolombino de esas poblaciones. De todas maneras, se trata de una broma, que siempre termina con "los argentinos vienen de los barcos".

Seguramente este mal paso quede rápidamente en el pasado. Después de todo, pocos parecen recordar del ofensivo tuit de Cristina Fernández sobre los chinos que comían "aloz". Esto no quita que el mandatario tiene que comenzar a pensar un poco más en el efecto que sus palabras tienen, y responsabilizarse de lo que dice. Le servirá para el inevitable próximo escándalo.

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