Mendoza, ante días clave para saber cómo evolucionará la pandemia

Mendoza, ante días clave para saber cómo evolucionará la pandemia

Rodolfo Suarez ya analiza nuevas restricciones. Es ante una suba de casos que fue explosiva y que luego se estabilizó pero en niveles altos. Los hospitales están muy tensionados y el gobierno encaró negociaciones para poder adquirir vacunas, aunque estas no llegarían para cubrir la emergencia.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Cuando hace algunas semanas nada más parecía que la experiencia adquirida en el manejo de la pandemia durante 2020 le iba a dar resto suficiente, la realidad marca que, ante el embate de esta segunda ola de contagios de coronavirus en Mendoza, Rodolfo Suarez está, otra vez, tratando de decidir qué camino tomar entre la niebla.

Los especialistas coinciden en que esta pandemia es diferente a la anterior, para no decir que podría ser peor. Y la cuestión central es el punto de partida: el año pasado la provincia (como el resto del país) arrancó de cero casos y fue metiéndose en el problema con una gradualidad que hoy no se está reflejando de la misma forma. Este segundo golpe comenzó en Mendoza con un piso de 150 casos diarios y además la ola se viene manifestando con una velocidad mayor, lo que provocó que rápidamente el sistema sanitario entrara en tensión.

Esta semana será clave para nosotros. Hasta aquí, el ministerio de Salud viene monitoreando la cantidad de contagios con una leve mueca de alivio porque, aunque en un nivel alto, la cantidad de casos ronda los 800 a 1000 diarios. La curva no está achatada, pero si bien tuvo un crecimiento exponencial muy alto al menos se mantuvo ahí. El nivel de positividad (la cantidad de confirmados por coronavirus que resultan de los testeos) tampoco aumentó y se estabilizó en el 30% desde la primera semana de abril aproximadamente y no hay evidencia científica de que hoy esté circulando algunas de las cepas más contagiosas que sí ya afectaron a otros distritos de la Argentina.

Pero sin dudas que la situación es explosiva. Mendoza pasó de tener una cantidad de casos diarios que oscilaba entre los 150 y los 300 hacia finales de marzo, a esta cifra de casi mil diarios en la primera quincena de abril. El incremento, es importante. Un dato encendió las alarmas: no solo se está contagiando más gente, sino que también el virus está afectando a personas mas jóvenes. El comportamiento de la enfermedad sigue siendo el mismo que desde hace meses y el grueso de los contagiados ronda entre los 40 y los 50 años, aunque estudios recientes detectaron que en la provincia el problema se desplazó hacia los sub40. La nocturnidad, tiene mucho que ver con eso y por eso las primeras medidas restrictivas que se aplicaron fueron en ese sentido.

¿Cuál es el panorama? Así como durante el año pasado Suarez aplicó una gradualidad para ir saliendo de las restricciones, en esta oportunidad está en el mismo plan pero para ir entrando en ellas. Hay dos medidas que ya están en esa carpeta listas para salir y son la vuelta a la circulación con el número de DNI y la suspensión de las reuniones familiares. Y aquí otra vez las complicaciones que presenta esta nueva realidad de la pandemia. Con los chicos de vuelta en los colegios, se hará muy difícil aplicar la restricción de los documentos.

No está está en análisis la suspensión de las clases presenciales. El argumento principal para sostenerlas por el momento, es que no representan en esta etapa de la pandemia un riesgo sanitario. “La mayoría de los contagios que tenemos vienen de afuera y quedan aislados. Hay quinientas cincuenta mil personas dentro del sistema educativo, lo cual representa al 25% de la población de Mendoza, la actividad escolar es la única actividad que está controlada y regida no solo por provincia sino también por Nación. En toda la provincia hay más o menos 10 escuelas cerradas y más de 2600 abiertas". "¿Nos vamos a guiar por el número negativo?", se preguntó el director General de Escuelas, José Thomas, para justificar su decisión.

Pero, como viene ocurriendo a lo largo de todo el desarrollo de esta crisis, también los argumentos para mantener las escuelas abiertas hay que buscarlos en el ámbito político. Mendoza fue una de las provincias que durante el 2020 trabajó en el Consejo Federal de Educación que logró, a principios de 2021, un consenso inédito acerca de la necesidad de la presencialidad. En esa mesa estuvieron sentadas autoridades nacionales y provinciales todo el tiempo e incluso debatieron y llegaron a la misma conclusión el mismo día en que Alberto Fernández decidió el regreso a la virtualidad por ¿quince días? en el ámbito del AMBA. Entre la tarde y la noche del miércoles, la Nación decidió romper un acuerdo que venía siendo sostenido no solo por el ministro de Educación, Nicolás Trotta y los gobernadores, sino que además había sido analizado por un millar de pedagogos y pedagogas del país. Todos estos protagonistas firmaron el documento Concertación Educativa 2021, que consiguió posponer la grieta para enfocarse en los problemas de la educación en la Argentina en tiempos del Covid-19.

En tanto Suarez trató de desandar, en medio de la nueva crisis sanitaria, el camino de las contradicciones en las que incurrió a mediados de semana, cuando se descontaba que iba a celebrar la decisión del presidente para que los gobernadores tuvieran ahora todo el margen de maniobra disponible en la administración de la pandemia. Sin embargo, se lo escuchó reclamar prácticamente lo contrario. ¿Terminó sujetándose a lo que Juntos por el Cambio plantea a nivel nacional? ¿Cómo en otras ocasiones quedó preso en el juego político de Alfredo Cornejo y su enfrentamiento con la Nación? Puede ser. Cornejo, como presidente de la UCR, fue el redactor principal de esa nota en la que criticaban al presidente por "insistir con restricciones excesivas y mal calibradas".

Despejando todo ese juego, Suarez entiende que el gobierno nacional debe ser quien coordine las políticas para todo el país, pero que sea cada provincia la que termine decidiendo qué hacer de acuerdo a su realidad epidemiológica. Un argumento tiene a favor en su crítica y es que en momentos más relajados de la pandemia durante el 2020, el presidente encabezó reuniones vía zoom con los gobernadores que en algunas ocasiones llegaron a durar  más de tres horas. Hoy, que la realidad apremia por la suba explosiva de contagios, nadie levanta el teléfono desde la Casa Rosada para monitorear personalmente la situación de la provincia.

Un elemento en este análisis está claro: el gobernador mendocino comparte la crítica de Horacio Rodríguez Larreta de que la explicación de lo que está ocurriendo a nivel político es que Alberto reaccionó así porque fracasó su plan de vacunación. En Mendoza se han vacunado hasta aquí a poco menos del 8% de la población con una dosis y a menos del 2% con las dos completas. Para alcanzar algún grado de inmunización importante, al menos el 25% de la población debería estar vacunada. El avance de la campaña será muy lento todavía y, si bien se espera la llegada de un cargamento de Astra Zéneca para la semana próxima, no se sabe cuántas dosis de Sputnik arribarán entre lunes y martes como se anunció. Se repite en esta instancia lo que viene sucediendo con el ministerio de Salud de la Nación que envía aviones a Rusia, pero hasta que estos no están cargados no se sabe con cuantas vacunas vendrá. 

Dos gestiones encaró el gobierno provincial para poder adquirir vacunas, luego de la sorpresiva habilitación nacional para que las provincias pudieran hacerlo. Una de ellas fue un tanto informal, si se quiere. Suarez levantó el teléfono y habló con su par sanjuanino, Sergio Uñac, para pedirle que, en caso de que esa provincia lograra algún acuerdo directo con los laboratorios como se mencionó, Mendoza pueda acceder a un lote en el marco de esa compra.

Pero habrá otra negociación más directa. La Cancillería argentina contactó al gobierno mendocino con el funcionario chileno que logró destrabar la compra de vacunas en su país y, en una reunión vía zoom que se realizará a mediados de semana, el gobernador y el ministro de Hacienda, Lisandro Nieri, podrían acceder a información valiosa que les permita conocer cuál es el recorrido que deberán hacer con los laboratorios para llegar al bien tan preciado. Pero las expectativas continúan siendo bajas más allá de la importancia del contacto con el funcionario trasandino. En caso de conseguir comprar vacunas, estas no llegarían en el corto plazo y no servirían para mitigar lo que hoy aparece como una situación muy, pero muy complicada.

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