Los más de 100 mil muertos que perturban desde el despacho de Alberto Fernández

Los más de 100 mil muertos que perturban desde el despacho de Alberto Fernández

El memorial para recordar a las víctimas de la pandemia resignificó Plaza de Mayo e incomoda desde la óptica de Casa Rosada.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Si el presidente Alberto Fernández se asoma por el balcón de Casa Rosada va a tener alguna visión incómoda. Puede ver a María, que es su vecina más cercana y vive en la calle. A Gustavo, que comenzó una vigilia para reclamar por el asesinato de su hijo y para que las víctimas de la inseguridad sean escuchadas. También va a notar cómo la Ciudad de Buenos Aires se convirtió en un sitio abúlico, apagado desde hace más de un año y medio. Pero hay una imagen que genera shock y angustia.

Desde el primer piso de Casa de Gobierno no se puede leer en detalle. "Mami, te extraño. Esperame por favor", dice uno de los mensajes. "Para todas las personas que se fueron sin un abrazo", aclara otro. "Daniel, Alberto y Nené", resumen tres mosaicos de una familia que murió, que se mezclan con otros nombres, incluso conocidos, como el de Mauro Viale. Las piedras y mensajes plasmados por los familiares de las víctimas de la pandemia de covid abruman y han cambiado la impronta del lugar. Abuelos, papás, mamás. Hermanos. Hijos. Plaza de Mayo es el lugar de las protestas, reclamos y reivindicaciones frente al poder. Ahora se resignificó y el principal mensaje es silencioso, pero aturdidor. 

Nombres y mensajes se acumulan recordando a las más de 100 mil víctimas de la pandemia. 

"Vengo todos los días como si fuera el cementerio. No pude despedir a mi familia, pero acá los recuerdo", dice una joven porteña que, discretamente, limpia las piedras con los nombres de sus padres. Hay mensajes de familiares de víctimas de todo el país. Desde Santiago del Estero, hasta Recoleta. Simples inscripciones que parecen pequeñas lápidas, hasta mensajes políticos. "No fue el Covid, fue la gestión del peronismo", dice uno de ellos. El lugar común es el dolor de no haber podido despedir a quienes murieron. La pandemia generó ese hecho cruel: por temor a los contagios, las personas no pudieron hacer ninguno de los rituales que ayudan al duelo. 

Mirá el video: Más de 100 mil muertes en 40 segundos

Las marchas de las piedras ya fueron un hecho político y simbólico. Pero lo ocurrido el 17 de octubre, cuando se vandalizó el memorial que se formó a los pies del monumento a Belgrado, también lo resignificó. Por eso el sitio se llenó de carteles de repudio y también advertencias. "No tocar las piedras", se repite. Fuera de lo que pasó en el acto, hay respeto. Por la noche nadie toca el lugar y también se convirtió en un sitio de referencia. Algunas piedras están "uniformadas" por el color. Negras, blancas, celestes.

Los mensajes recordando a las víctimas.

Aguafuerte

Al costado de la plaza, María mira indiferente. "No me meto en política"; dice. Es la "vecina" más cercana del Presidente y vive en la calle desde hace años. No dice cuántos, pero solo recuerda que le sacaron su casa. Ella ha sido testigo de los abúlicos días de pandemia y de los reclamos aislados de otros momentos. 

Gustavo recuerda a su hijo y reclama frente a Casa Rosada.

El caso de Gustavo Villica es más duro. También decidió protestar frente a Casa Rosada porque asesinaron a su hijo a sangre fría. Habrá juicio, pero pide que escuchen a los familiares de las víctimas de la inseguridad. "Es para que el presidente de la Nación tome cartas en el asunto y despierte del letargo político en el que está viviendo. Queremos que vea la realidad que estamos viviendo las víctimas de la inseguridad, los que estamos del lado de afuera de ese palacio", dice Gustavo. A Mateo, su hijo asesinado, lo mataron cuando tenía 16 años luego de robarle en Tres de Febrero. Ahora Gustavo comenzó la vigilia junto al memorial de las víctimas de covid para que los reciba Alberto Fernández.

Las piedras han sido usadas de manera simbólica para recordar a los fallecidos desde hace miles de años. La comunidad judía mantiene esa tradición. Se considera una forma de respeto hacia la persona fallecida para mantener vivo el recuerdo. En Argentina ahora también se resignificó y también es una forma de reclamo político. Desde que comenzó la pandemia en marzo de 2020 en Argentina murieron 115.819 personas por covid. El Presidente había dicho, desde el desconocimiento, que buscaba evitar que hubiera 100 mil muertos. "Prefiero 10 por ciento más de pobres que 100 mil muertos", dijo. Ahora, al abrir la ventana de su despacho, recuerda que en el país que gobierna hay más pobreza y puede ver que hubo más de 100 mil muertos por covid. 

 

 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?