Una "bomba de tiempo" en la provincia del jefe de Gabinete

Una "bomba de tiempo" en la provincia del jefe de Gabinete

Manzur y Jaldo acordaron una tregua política. El interrogante es si el acuerdo se mantendrá más allá de las generales del 14 de noviembre.

MDZ en Tucumán

En la provincia del jefe de Gabinete de la Nación, Juan Manzur, hay una "bomba de tiempo". Si estalla o no, dependerá en buena medida del resultado que consiga el peronismo tucumano en las elecciones generales del 14 de noviembre.

El 20 de septiembre, tras el revés sufrido en las PASO y las tensiones internas en el Frente de Todos, Juan Manzur obtuvo licencia por parte de la Legislatura de Tucumán para poder asumir al frente del equipo de trabajo del presidente, Alberto Fernández.

La transición no fue sencilla para el jefe de Gabinete. Antes de instalarse en la Casa Rosada, Manzur tuvo que acordar una tregua política con su principal rival en el ámbito local: el vicegobernador, Osvaldo Jaldo, quien finalmente –y a pesar de las resistencias del manzurismo- quedó a cargo del Poder Ejecutivo provincial.

Durante los últimos seis meses, Manzur y Jaldo habían desencadenado una sangrienta batalla por la conducción del PJ tucumano. Si bien habían sido compañeros de fórmula en 2015 y en 2019, ambos agotaron sus posibilidades constitucionales para ser reelectos. Así, se desató una pelea por la sucesión, con la mira puesta en las provinciales de 2023.

El enfrentamiento tuvo su pico de tensión en las PASO del 12 de septiembre, cuando Manzur y Jaldo midieron fuerzas en las internas del Frente de Todos de Tucumán. La lista del ahora jefe de Gabinete, quien se había postulado a senador nacional suplente, obtuvo 289.662 votos; el armado del vicegobernador, quien había encabezado su propia boleta para diputado nacional, cosechó 190.124 sufragios. Entre ambas nóminas reunieron el 49,58% de los electores de Tucumán. La puja peronista posibilitó uno de los mejores resultados del Frente de Todos en todo el país. Sin embargo, ahora aquel resultado se convirtió en un arma de doble filo para el oficialismo local.

Esta semana, Jaldo –quien quedó como gobernador interino de Tucumán- encabezó reuniones con intendentes y con delegados comunales del justicialismo. Y los convocó a “superar los votos conseguidos en las PASO”.

Por un lado, el peronismo alineado a Manzur está condicionado a brindarle un buen caudal de votos al jefe de Gabinete de la Nación. Por otro lugar, en este espacio tienen la certeza de que, de esa forma, también se estará fortaleciendo la figura de su principal rival en la interna del PJ.

Si bien la pelea con Jaldo pasó a un compás de espera por la coyuntura nacional, en el manzurismo no olvidan los cuestionamientos del hoy gobernador interino a parte de su actual gabinete, que incluyeron pedidos públicos de renuncias contra los ministros de Seguridad, Claudio Maley, y de Educación, Juan Pablo Lichtmajer, en medio de una campaña que estaba en plena ebullición. Ambos funcionarios fueron ratificados en los últimos días. Pero el interrogante en el oficialismo tucumano es si, una vez superadas las elecciones del 14 de noviembre, Jaldo continúa trabajando junto a los ministros que “heredó” de Manzur o si, fortalecido o golpeado por el resultado de las generales, aplica el bisturí en su equipo de trabajo.

Mientras tanto, este lunes Jaldo tiene previsto viajar a Buenos Aires para reunirse con Manzur en la Casa Rosada. Será el primer encuentro que mantendrán cara a cara desde que arribaron a una tregua, horas antes de la asunción del jefe de Gabinete. Por el momento, la “bomba de tiempo” en el peronismo de Tucumán permanece inactiva.

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