Anabel y Cornejo pelean el poder en Buenos Aires sin abandonar Mendoza

Anabel y Cornejo pelean el poder en Buenos Aires sin abandonar Mendoza

Son los dos políticos más importantes de Mendoza, pero juegan en el escenario nacional. Por la falta de liderazgos locales, son la referencia del oficialismo y la oposición.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Hay pocos ciudadanos que presuman tanto de su tierra como los mendocinos. Ahora ese orgullo se puso en números a través de una encuesta: el 94% de los consultados dice estar muy o bastante orgulloso de "ser mendocino", con lo que eso pueda representar para cada uno. La encuesta la hizo la consultora Reale&DallaTorre en base a un disparador que empezó como un juego y algunos se lo tomaron en serio: el Mendoexit; la fantasía de crear la "república de Mendoza" escindida del resto del país. 

El mismo estudio indica que las esperanzas de los separatistas chocan con dos datos. El primero, que los mendocinos en realidad no quieren dejar de pertenecer al país que está a punto de cumplir 204 años de independencia .Y el otro, que Mendoza tiene serios problemas para organizarse y a nivel institucional es cada vez menos un buen lugar para vivir por las dificultades que hay para ponerse de acuerdo. De hecho los principales dirigentes políticos tienen como paradigma la ruptura y no hay canales de diálogo y búsqueda de acuerdos. No hay interlocutores y, en el fondo, un problema de liderazgos.

La oposición, particularmente el PJ, aceleró en su rol para bloquear cualquier iniciativa. Ejecuta con el gobierno de Suarez lo que no pudo con su antecesor Alfredo Cornejo. Y allí está parte de la explicación. El peronismo mendocino tiene una obsesión con Cornejo por el "daño" que aseguran hizo incluso a ese partido y las dificultades que tuvieron cuando era gobernador para hacer algo de mella en la estructura de poder que construyó. Le hacen pagar a Suarez lo que no pudieron con Cornejo. 

El oficialismo, por su parte, transfiere toda las culpas, incluidas las carencias propias, en el bloqueo del PJ y en particular en Anabel Fernández Sagasti. La oposición "dura" es el catalizador preferido.

En el fondo lo que ocurre es un problema de liderazgo vernáculo. 

Tanto, que los dos principales que los dos “jefes” políticos a los que se les transfiere la autoridad son dirigentes que no están en Mendoza y tienen un ojo puesto en la Nación. Anabel Fernández Sagasti y Alfredo Cornejo son mucho más dirigentes nacionales que locales, pero son la referencia obligada de cada sector. 

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Antagonismos

Fernández Sagasti es la dirigente política de Mendoza más influyente a nivel nacional. Tanto, que es filtro y motivo de consulta permanente incluso de parte de funcionarios radicales. La construcción política que comenzó durante la campaña se sostiene con alguno acuerdos invisibles, pero efectivos. Es lo que ocurre con el operador Carlos Ciurca, a quien lo mencionan como uno de los gestores del reimpulso de algunos gremios estatales. 

La senadora es parte de la mesa chica del oficialismo nacional. De la mano de Cristina Fernández sumó poder en el Congreso, donde tiene un rol clave, y tiene buena relación con Alberto Fernández. El máximo momento de exposición lo tuvo con "el caso Vicentín", donde fue vocera del proyecto oficial para intervenir y expropiar la empresa. En su rol con Mendoza tiene momentos ambiguos. Con Portezuelo del Viento tardó en reaccionar, pero finalmente se expresó públicamente para defender la obra y medió para que haya un encuentro entre el Gobernador y el Presidente. Aún así en el PJ local hay quienes insinúan que la represa no se tiene que hacer. 

Como diputado nacional Alfredo Cornejo tiene prioridad no legislar, sino consolidarse como figura política en el escenario nacional y como referente de la oposición. Pero en ese camino no dejó de lado su propia construcción de poder en Mendoza. El problema es que Cornejo sigue siendo el "oráculo" del oficialismo y el sujeto de todos los ataques de la oposición. Su omnipresencia reemplaza la falta de nuevos liderazgos en el oficialismo y canaliza las operaciones de la oposición. 

La principal dirigente de la oposición (mendocina) y el principal referente del oficialismo pelean por espacios de poder en Buenos Aires, pero sin soltar sus garras de Mendoza. Con lo bueno y lo malo que eso tiene. 

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