Tres aprendizajes que dejaron los primeros casos en Mendoza

Tres aprendizajes que dejaron los primeros casos en Mendoza

La confirmación de casos en Mendoza hizo concretas muchas de las situaciones que antes solo se creían hipotéticas. Qué enseñanzas dejó la situación.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

El sábado hubo un choque de realidad cuando se diagnosticaron los primeros casos de coronavirus en Mendoza. La enfermedad ya estaba en la provincia, pero había una demora en tener la información actualizada porque los análisis se realizan solo en Buenos Aires y con una demora de una semana. En Mendoza hay cinco personas diagnosticadas con la enfermedad. 

La aparición de esos casos dejó algunas enseñanzas.

  1. Las fronteras abiertas son una puerta de entrada del virus. Todos los casos tienen una raíz importada. Las personas contagiadas estuvieron en el exterior o, en un caso, en contacto directo con alguien que había viajado. Brasil ha sido hasta ahora el principal origen y ocurrió que ese país no estaba, cuando ocurrió el ingreso de las personas, entre los países señalados entre los que tenían circulación del virus. Tampoco Chile, a pesar de que ese país es destino de innumerables conexiones. 
  2. Las medidas de restricción funcionan. Al desandar el recorrido epidemiológico de los casos se nota que si no mediaban las restricciones a la circulación, la expansión de la enfermedad sería muy difícil de controlar. Unas de las personas que "trajo" el virus venía desde Brasil y tuvo contacto con otras personas, entre ellos una docente. Gracias a que ya estaba vigente la suspensión de clases y otras medidas, el contacto social fue restringido. En Argentina ya hay circulación del virus porque se confirmaron los primeros casos de personas contagiadas que no viajaron ni tuvieron contacto directo con alguien que lo haya hecho. La demora en el diagnóstico seguirá hasta que los test se puedan hacer en Mendoza. Allí habrá un pico de cantidad de casos. Pero lo importante es evaluar lo que ocurra desde dentro de una semana, cuando comiencen a conocerse los efectos del aislamiento obligatorio. Es decir, saber si con restricción de la circulación hubo o no menos contagios. 
  3. El estigma y la mala información son peligrosos. Tras conocerse los primeros casos de coronavirus en Mendoza también comenzaron a circular con más agilidad las cadenas de redes sociales con información falsa que, en general, apuntaban contra las personas contagiadas. Allí quedan reveladas dos situaciones nocivas para la comunidad: la construcción de un estigma de discriminación hacia las personas que se pueden enfermar y la paranoia por información falsa que genera confusión. Las personas que contraigan el virus deben actuar con responsabilidad para evitar los contagios, cosa que, según la información oficial, ha ocurrido en Mendoza. Pero la discriminación es el peor aliado de la solidaridad que se necesita para afrontar la pandemia. Sobre todo porque el virus no va a hacer diferencia cuando circule. La situación de crisis vuelve a poner en valor a la palabra; a la confianza de las fuentes de información reales y carga de responsabilidad a quienes tienen la misión de informar: autoridades, periodistas y medios de comunicación.

 

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